Entre mis piernas

Por Ontanaya
Enviado el 13/01/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Siempre me ha gustado que me coman el coño.

 

Desde que empecé a experimentar con el sexo y se pusieron entre mis piernas por primera vez, me pareció excitante.

 

Ahora tenía a Aaron entre mis piernas. 19 años. Inexperto. Pero dulce y sexy como él sólo.

Le sacaba diez años. Aún no sé como me había metido en este "lío". 

Estaba sola, borracha (aunque no es excusa) y me aburría. En las discotecas se pueden encontrar estas cosas. Sexo fácil. Sin compromisos. Puedes pedir lo que quieras. Exigir. Ser un poco más guarra de lo que sería con mi pareja ya que total, espero no volver a cruzármelo en mi vida mientras que con mi novio debo de mantener cierta imagen.

 

La suerte de no aparentar 29 años es un punto a mi favor para ligar con una edad variada de hombres. Eso sí, que sean mayores de edad o al menos que me mientan y yo me lo crea.

También tengo mis límites aunque sea un poquito promiscua.

He de decir que no por ser más mayor me han dado más placer. Se trata de dedicación. Intuición. Probar. Saber escuchar el cuerpo de la persona a la que estás dando placer.

He disfrutado mucho y variadamente.

 

Recuerdo a Marina con entusiasmo. Fue inesperado y divertido. Me dio placer en el baño del piso de mi vecina el día que celebraba su cumpleaños hace dos años.

Habíamos conectado desde el principio. Nos llevamos muy bien. No noté nada extraño por su parte. Nada que me hiciera notar que ella buscaba algo más hasta que fui al baño y me siguió.

Cerró la puerta con pestillo y se acercó a mí segura de lo que iba a hacer.

Me besó. Mi estómago se contrajo. No era la primera vez que me besaba con una mujer pero sí la primera vez que no me lo esperaba.

La devolví el beso. Metí mi lengua en su boca y empecé a juguetear con la suya.

Nos empezamos a calentar.

 

- Mmmm... Aaron... - gemí.- Sigue así. Mete tu lengua dentro de mí.

Aaron como un buen chico me obedeció. Noté como abría más mis labios con ayuda de sus dedos y como su lengua se introdujo en mí.

Me mordí el labio inferior con fuerza pero ni con esas pude reprimir el placer que se escapaba por mis labios y hacía que mi espalda se encorvara.

 

Su mano ni siquiera fue por el preliminar de tocar mis pechos. Bajó directamente a mi sexo. Al centro de mi placer. El roce de su mano era tan seguro como ella. La costura del pantalón se apretó más contra mi sexo. Gemí. Empezaba a humedecerme. Ella lo debió notar al tocarme por encima de el pantalón porque con su otra mano sacó el botón de su ojal y bajó la cremallera para después bajar mis pantalones junto con mi tanga a la altura de mis rodillas.

Tras hacer eso, se alejó un par de pasos y me dio un repaso.

Por un momento me sentí un poco ridícula con la imagen que debía dar con la respiración agitada, húmeda y con los pantalones por las rodillas. Pero su mirada lasciva y ver como pasó la lengua por sus labios antes de decir <> hizo que toda vergüenza desapareciera y saliera mi otro yo.

 

- ¿Y a qué esperas?

Se acercó sonriendo hacia mí y se puso de rodillas.

Besó mi pubis. Sacó su lengua y empezó a bajar lamiéndome. Cuando llegó a mi clítoris hizo una suave pero intensa presión sobre él que hizo que mi cuerpo se contrajera por el placer.

Me abrí lo que mis pantalones me dejaban para darle un mejor acceso a mi interior.

 

Aaron sacó su lengua y en su lugar introdujo un dedo y se puso a introducirlo y sacarlo como si me estuviera penetrando con su pene.

Cerré los ojos fuerte. ¡Oh sí! Estaba un paso más cerca de conseguirlo.

 

No sé cuanto llevábamos encerradas en el baño. Nadie nos vino a molestar. Yo estaba muy cachonda. Agarraba su pelo y la instaba a q fuera más salvaje. Tenía No dos de sus dedos dentro de mí y su lengua haciendo que mi clítoris se derritiera. 

Mi interior quería explotar y Marina también quería que lo hiciera. Quería que explotara en su boca y eso me excitaba más porque a mí era algo me ponía muchísimo.

Ella fue más persistente. Mi cuerpo se empezó a revolver. Me costaba mantener los ojos abiertos porque el placer me estaba haciendo sucumbir y que mis sentidos se concentrasen en el mismo lugar.

Empecé a jadear. La avisaba de ese modo que iba de puta madre para hacer que me corriera.

Esto estaba casi hecho.

 

- ¡Oh! ¡Joder! Mmm... sí Aaron. No pares. Me voy a correr. Cómemelo.

Y sin mediar más palabras su boca volvió a mi sexo. Mis caderas se elevaron. Mi cabeza se echó para atrás y... Ahí llegaba. Apreté los dientes y todo se volvió oscuro por un momento.

Me encantaba tener réplicas. Por eso no dejé que la cabeza de mi joven come coños saliera de entre mis piernas. Me encantaba.

 

No podía evitar sonreír. Había sido un orgasmo espectacular e intenso. Después de correrme, ella recogió mis fluidos con su boca. Me miraba. Se relamía como una gata que había conseguido lo que deseaba.

Se levantó.

- Muy buena. Tenías pinta de necesitar un orgasmo y a mí me apetecía verte disfrutar.

- La verdad es que me ha venido muy bien- dije mientras me dirigía a coger un poco de papel higiénico para limpiar el exceso de humedad. Me limpié. - Esto puede continuar más tarde si quieres. Vivo sólo dos pisos más arriba- Le dije.

- Quizás el año que viene. Después he quedado. Hay más chicas que necesitan de mis habilidades- dijo riéndose.

Me reí con ella. ¿Qué más podía hacer? Sólo esperar un año para el cumpleaños de mi vecina o sacarle información a la vecina y frecuentar los mismos sitios que Marina. ¿Qué sería?

No creo que pudiera aguantar un año sin esa boca entre mis piernas. Incluso a mí se me había despertado el gusanillo de probar el suyo.

 

- Bueno Aaron, ha sido un placer. Cuídate mucho.- dije

- Tú también Carol. - dijo sonriendo- Eres increíble.

Sonreí. Que majo.

Cerré la puerta. Apoyé mi espalda en ella.

 

Mañana volvía Óscar de pasar el fin de semana con sus padres. Me mordí el labio. Le quiero. De esto no se puede enterar. No se puede enterar de nada. Nunca lo va a hacer. Llevamos siete años juntos. Y creo que hacer esto de vez en cuando es lo que hace que sigamos juntos y que nuestra vida no se vuelva tan monótona. Le cojo con ganas. No como si sólo le tuviera a él y siempre viera lo mismo y me aburriera.

No.

Así es perfecto. Así vamos a estar juntos para siempre.

 

 

 

RECORDAR QUE PODÉIS LEER MÁS SOBRE MIS RELATOS EN MI BLOG PERSONAL: Enmimundoperdida.blogspot.com.es


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