Déjate llevar

Por siempretuya
Enviado el 16/01/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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-¿ Hugo? 

-Hola colega. Desnúdate y túmbate que voy a por aceite y enseguida vuelvo- dijo David.

Allí tumbado en la camilla  pensaba que desde que Anna se marchó no había vuelto a tener sexo con nadie y no porque no hubiera tenido ocasión, si no porque algo me hacía rechazar a todas: no eran Anna. Ninguna se movía con la elegancia que ella lo hacía sobre los tacones, sobre los patines o descalza corriendo por casa. Ninguna me miraba y me dejaba sin respiración... no hay mujer en el mundo capaz de ponérmela dura sólo con una mirada.

-¿Lo mismo de siempre Hugo o tienes alguna molestia nueva?

-Tengo una molestia aquí y no me deja entrenar, tengo las eliminatorias en tres semanas y voy fatal tío!!!!- le grité mientras me señalaba la parte trasera de mis muslos, casi en el glúteo.

-Vale, vale. Date la vuelta. No es culpa mía ¿sabes? No es necesario que me grites, no te lo tengo en cuenta porque eres mi amigo, si no te daba un puñetazo. He perdido la cuenta de los puñetazos que te he perdonado desde que te conocí, jilipollas.

-Perdona David, las cosas se han complicado. Haz lo que sea, pero tengo que reponerme cuanto antes.- dicho esto, empecé a notar unas ganas increíbles de llorar a la vez que David ponía sus manos calientes en mis piernas.

-¿Va todo bien?- no sabe nada de Anna. Hace mucho que no vengo porque con los líos de la boda y los entrenamientos no tenía tiempo.

-Anna se ha marchado. Me ha dejado colgado,está en Ucrania.- ahora sí, no puedo contener la rabia y exploto.- ¿Qué coño voy a hacer David? Yo no sé patinar con otra, yo no sé vivir con otra!

-Hugo, relájate por favor. Por más que te ayude con mis manos tienes un bloqueo interior que no te favorece nada, vas a estar paralizado si no dejas que salga de tu cabeza. Ella te ha dejado a tí, ahora déjala ir. Déjate llevar- y es cuando dice eso cuando noto que la presión de sus dedos en mi carne se hace más fuerte, me duele, pero es un dolor que me provoca placer. Repasa lentamente la longitud de mis muslos, hundiendo sus dedos en mis músculos duros, presionando allí donde más me duele hasta dejarlos blandos. Recorre mis piernas desde los gemelos hasta mis glúteos y, por instinto, cuando llega a ellos los aprieto y mi pene se aprieta con ese gesto contra la camilla, y cada vez se endurece más. 

El olor del aceite de masaje me transporta a otro lugar, Anna era así, siempre era ella la que mandaba, era imposible de doblegar. Cuando Anna me miraba me masturbaba con la mirada, con las yemas de sus dedos, con su respiración, con su media sonrisa maliciosa. Anna me poseía con fuerza, era pura energía.  Me costó amoldarme a su manera de follarme,  hasta cuando me masturbaba me hacía daño, ahora daría cualquier cosa por no haberlo sentido, estaba enganchado.

 No puedo quitármela de la cabeza y me hace daño, pero es la tensión que tengo en la polla la que ahora me duele, estoy empalmadísimo pero David no es ella, y evidentemente sus manos no van a hacerme ni por asomo lo que Anna hacía con las suyas. Pero no opongo resistencia a que mi cabeza se deje ir, cierro los ojos Y Anna viene a mí con una claridad que da miedo, sigo apretando mi polla contra la camilla al mismo ritmo que David desliza sus dedos contra mis glúteos.No habla, sólo lo oigo respirar y eso me hace sentir más cómodo, he entrado en un juego que pensé que jamás entraría y la verdad, me la suda. 

David ha cambiado la forma de mover sus manos en mi piel, sus dedos se dirigen hacia mis huevos y yo aprieto el culo por el asombro inicial,  pero no dice nada, sabe que si habla todo acabará, volveré a esta camilla y él será él así que mete la mano debajo de mi apretándolos suavemente. Aparto de mi cabeza la idea de lo que está pasando y Anna vuelve a mí, su manos me tocan con fuerza y se dirigen a mi polla, que está mojada y erguida esperándola, y sin demora se abalanzan sobre ella para moverse y dejar libre mi capullo que tiembla. Sus manos llenas de aceite mantienen mi polla húmeda y suben y bajan por ella haciéndome sentir un calor intenso. Anna sujeta mi erección con fuerza y roza casi sin tocarme la punta de mi pene que se estremece ante esta tortura. 

Mi polla se frota con sus manos y con la camilla a la vez y yo  he perdido la noción de dónde y con quién estoy, David que sabe que si abro los ojos todo se va a la mierda, pone una mano en la parte baja de mi espalda y me hace una gesto para que me gire y me recueste de lado.  Así lo tendré detrás, no lo veré. Por favor, ¿ que estoy haciendo? No creo que pueda volver a ver a David igual... ¿y él... sera gay? Joder no, claro que no!! Es un golfo sin remedio. Me importa una mierda, quiero pensar en Anna y correrme, castigarla por irse, quiero usar lo único bueno que me ha dejado, Anna te jodes, vas a hacerme una paja y voy a correrme en tí, por que eso nunca te gustó, nunca me dejaste hacerlo. Ahora mando yo.

David sigue sin hablar y yo sigo con los ojos cerrados pero mi respiración cada vez es más agitada debido a la excitación que es enorme, tanto como mi erección que me duele. Anna ha decidido pasar a mayores y se esta restregando mi polla por tus tetas, pasea mi miembro mojado y tieso por sus pezones que se erizan al contacto con mi capullo, aprisiona mi pene entre sus tetas y siento ese calor tan familiar, lo desliza arriba y abajo haciéndome sentir que es un coño lo que rodea mi polla. Segundos después lo libera y vuelve a las manos. Enérgica y con fuerza sube y baja la piel que rodea mi pene con una mano y con la otra masajea mis huevos, puedo notar su aliento en la punta, sin tocarme, noto el aire que se escapa entre sus dientes.

No hay vuelta atrás, mi cuerpo se contrae y se tensa con cada paso que el orgasmo da hacia el exterior. Todo mi semen acumulado sale al exterior con una fuerza bestial y me deja agotado, noto las contracciones aún en mi polla y con cada una de ellas sale una gota más que mancha la cara de Anna. Lo conseguí. Yo mando ahora, te jodes Anna.

Poco a poco abro los ojos, David me ha tapado con una toalla lo que hace menos violenta la situación y se ha marchado a lavarse las manos. No sé que decir, no siento vergüenza pero sí desconcierto.

-A ver si ahora  puedo hacer mi trabajo como Dios manda porque menuda tensión tenías tío, me hago polvo las manos colega!! La próxima vez, trae la paja hecha de casa!

 


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