EL PROFESOR Y LA ALUMNA

Por LIZ
Enviado el 13/01/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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No tengo que decir que Julio y yo ya estábamos más que liados a estas alturas. Habían pasado meses desde la evaluación en su despacho y de aquel encuentro en el ascensor del edificio de Sociales.....Esto ya se había convertido en  mañanas de sexo candente, tardes en hoteles de paso y cenas que terminaban en mi apartamento hasta muy entrada la madrugada. No sé cómo podía escapar tanto de sus deberes "maritales", no sé cómo mis materias estaban en “excelencia” después de tantos meses con la cabeza echando humo, sólo sé que ya habían pasado 16 meses y yo seguía con esta insufrible relación “sexo-emocional” (dice él).

Entré a un curso de psicoterapia sistemática. Todos los jueves pasadas las seis de la tarde salía corriendo de la oficina para verle en la facultad. Nada de sexo mientras estábamos en curso, esa era la regla, es todo un profesional en horario curricular.

Jueves 7:45 pm. Un breve descanso para tomar un café. Estoy conversando con un par de chicos mientras tomo mi té. Llega un mensaje: “Te veo en el tocador de chicas, trae ese hermoso trasero para acá”

Sonrío al móvil y me disculpo. Camino lentamente por el pasillo que está apenas alumbrado por un micro foco, abro la puerta del sanitario y está parado al lado de un pilar, sexy, con unos pantalones oscuros, un suéter de cuello color crema, sus lentes de pasta y esa barba ya muy crecida.

Se ve tan hermoso...

Me acerco a su pecho y le doy un pequeño beso en los labios, que después limpio para que el pintalabios no deje huella. Me toma por la cintura y pega su frente a la mía.

– ¿Cómo están tus muslos? – Pregunta, tomándome por el culo con suavidad.

– Morados, como mis costillas y mi rodilla. Todo el cuerpo me duele, Julio, apenas me sostengo en las zapatillas – digo, mientras me acurruco en su pecho.

– Pero que zapatillas nena!!! se te ven hermosas pero tienes razon ya no te cogeré en miércoles Ary, estoy exhausto – dice pegando sus labios a mi cuello.

Sus manos me presionan contra su cuerpo, siento su erección contra mi vientre. Mis pezones se están poniendo erguidos bajo el sujetador y me estoy humedeciendo estúpidamente.

– Te estas excitando, bonita, y estamos en el “sagrado curso” – Me toma por la cintura y me lleva contra la pared.

– ¿Entonces por qué la visita al baño?

– ¡Buena observación! – Respondió tomándome en brazos hasta la barra larga del lavamanos.

Comenzamos a besarnos apasionadamente. Mientras abría mis muslos para meter su mano hizo a un lado mi tanga y me dio un leve masaje en el clítoris que me sacó un par de gemidos. Abrió sus pantalones y dejó ver su tremenda erección. Se colocó justo frente a mi sexo. Yo estaba excitada, mojada, asustada de que alguien entrara al sanitario y nos viera ahí, cogiendo en pleno “curso”. Se detuvo un momento y me regaló una mirada llena de lujuria. Sólo pude abrir más mis muslos para recibirle. Sonrió al notar mi cuerpo deseoso y entró en mí ferozmente.

Me embestía rápido mientras respiraba con dificultad. Yo calmaba mis gemidos con su lengua. Sus dientes mordían mis labios cada que emitía un sonido inapropiado. Mis adoloridas piernas se enredaban en sus caderas instintivamente para impedir que saliera demasiado de mí. Clavé mis uñas en su espalda mientras me corría. Todo mi cuerpo temblaba y el calor en mi vientre me hacía perderme entre sus brazos.

 

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!-mi cuerpo esta tembloroso

De pronto se detuvo, cuando mi cuerpo terminó de gozar tan tremendo orgasmo, salió lentamente de mí, me acaricio el cabello y me dejo montada en la barra por un instante mientras se acomodaba la ropa. Se acerca a mis muslos y comienza a besarlos. Su boca se acerca cuidadosamente a mi tanga y sus dientes la colocan en su lugar.

– Tienes razón, están morados, bonita – Me dice y ofrece su mano para ayudarme a bajar.

– ¿Y…? ¿Qué ha pasado? Me has dejado esperándote – Digo desconcertada, poniéndome de pie.

– ¿Mañana, vale? Quiero terminar entre tus piernas, pero mañana…

Salgo del sanitario con las piernas temblando aun un poco  y la tanga empapada. Tendré que esperar a mañana…

 


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