Una partida de póquer angustiosa

Por cclecha
Enviado el 03/02/2016, clasificado en Intriga / suspense
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Es de noche… llueve. Los limpiaparabrisas de mi destartalado coche, se muestran agónicos, renqueantes… con un movimiento tembloroso y desesperante. Por caprichos del destino, me he perdido y no tengo ni idea en donde estoy.

     Para más complicación, mi coche empieza a sufrir los estertores de la muerte y me quedo sin luces…creo que la batería ha expirado, ya que el contacto de arranque, tampoco responde.

     Afortunadamente, delante de mí, detrás de lo que antiguamente había sido un huerto, se divisa una pequeña casa, en donde obtendré información y alojo.

     Ding dong…

       Me abre un señor bastante mayor que me dice en el acto

       -¿Qué quiere? Lo siento pero no viene usted en buen momento. – hace el movimiento de ir a cerrar la puerta.

       -Perdone…- protesto- pero tengo avería en el coche y estoy perdido…además la noche es mala y la lluvia arrecia…agradecería que me permitiera pasar.

       Nuestras miradas se cruzan, se examinan…la desproporción parece evidente, a él, se le ve algo consumido, encorvado, con pelo escaso y gris…con deseos evidentes de no atenderme y alejarme de su vida. Yo, por el contrario, hombre joven, cuya única finalidad, es exactamente la contraria, el pasar a la casa y poner en orden mis asuntos.

         Finalmente con un mohín de fastidio, me deja entrar.

         Inmediatamente paso a un austero salón en donde se encuentran sentados, tres ancianos más, sentados en una mesa comedor desvencijada y de estilo indefinido. Delante de cada hombre, se encuentra un sobre cerrado y un vaso de whisky peleón.

         -¿Bueno... que pasa…continuamos con lo nuestro?- `preguntó uno de los ancianos

         -Vamos a sufrir un pequeño retraso, el chico ha tenido una avería y….

         -Oh, por mí, no se molesten, tan solo he saber donde me encuentro para avisar a la grúa….

         El anfitrión, volvió a retomar la palabra y con un gesto sibilino añadió

           -Bueno, bueno, bueno. Quizás el destino haya querido que este chico haya tenido la avería, delante de nuestra casa. Pensar por un momento. Ya nos va bien el tener un testigo de todo lo que tiene que suceder. -Y a continuación y sin darme el derecho a réplica, extrajo de un cajón del bufete que acompañaba la mesa de comedor, una pistola, que me asustó en el acto- Como podeis ver ser trata de una Astra 400…perteneció a mi tío que era capitán en La Guerra Civil- dijo el anciano con un orgullo mal entendido. – acto seguido depositó la pistola encima de la mesa…exactamente al lado de la botella barata de whisky y de una baraja de cartas que esperaba a ser barajada.

     -Siéntate aquí. ¿Cómo te llamas?- me dijo, ofreciéndome una silla

     -Alex

     -Bien Alex, te voy a presentar. El primero es Arturo…hace unos meses lo operaron a corazón abierto y ahora coquetea con todos los achaques inimaginables. Enterró a su mujer hace unos años y su única hija vive en Londres y no la ve nunca. Su pensión no le da para llegar a fin de mes.

     Ahora le toca el turno a Juanito –dijo presentándome al viejo mas desmejorado de los asistentes- no tiene hijos ni mujer, pero si dos hermanas que tampoco las ve nunca. Su próstata es de enciclopedia médica y sus dolencias no le dan tregua. La última semana de mes, la pensión tampoco le alcanza.

     Continuemos…este es Paco…-dijo mostrándome al viejo del pelo blanco-reconozco que hace años fue alguien considerado en el sexo opuesto, pero ahora y debido a su carácter bohemio es el que menos recursos tiene…se podría decir que está en la indigencia.

       En cuanto a mí, imagínate que soy una mezcla de todos ellos y mi situación es también desesperada.

       Bien. Vayamos al asunto que nos ocupa. Nos disponemos a jugar una única y trascendental partida de póquer. ¿Supongo que te has fijado en el sobre cerrado que descansa delante de cada uno de mis amigos? Bien, dentro escribimos al juez, que renunciamos a nuestra vida y escasas pertenencias a favor del que gane la partida de póquer que vamos a jugar, nos hemos cansado de vivir…los que pierdan, se suicidan y el que quede podrá quedarse unos meses más…con las pocas posesiones de los demás. No creo que le hagamos ningún favor al que gane, pero bueno, en el fondo es un juego.

     El viejo añadió…-nunca hemos decidido nada…ni nuestro nacimiento, ni nuestras dolencias, ni nuestras vicisitudes ni nuestras pérdidas…así que ahora si decidimos nuestro fin.

     El que estés aquí como testigo, ahorrará al superviviente muchas explicaciones a la policía judicial.

       Viendo de que iban todo aquello y sintiendo que todo estaba perdido me puse a hablar sin orden y con un sentido, no sé si muy adecuado.

       -Sois unos egoístas… solo pensáis en vosotros

       -¿

       -Si- dije mirando fijamente a Arturo- acaso crees que tu hija no sufrirá de forma tormentosa tu suicidio. ¿No te importa si le haces un mal irreparable?

       Añadí algo parecido mirando con determinación a Juanito y refiriéndome a sus hermanas. El daño que iban a sufrir los familiares iba a ser muy superior al aguantar la vida por parte de los ancianos. Seguí hablando

       -¿Acaso creéis que la vida se limita a momentos felices y placenteros? La vida es una mezcla de buenos y malos momentos. Cuando lo pasamos mal, también es una enseñanza de la vida…Querer solo lo bueno es no haber entendido nada…

         Vivir es un regalo, sentir el viento en nuestro cuerpo, la lluvia en nuestra cara, los rayos de sol que nos calientan, poder ver el verde de los árboles y los colores de las flores que nos rodean…las montañas, los animales…todo es un presente… el estar vivo es un obsequio sin precedentes. Una vez muerto, todo ello desaparece, no hay ninguna sensación, la nada impone su ley, no existimos.

     Sabía que lo único que podía hacer era seguir hablando

       -Esta casa es relativamente grande, tiene varias habitaciones… ¿Nadie ha pensado en vivir juntos y así evitaros muchos gastos? ¿No queréis vivir juntos? Pensar que lo único realmente importante de la vida son las relaciones sociales de amor y amistad…es lo único por lo que vale la pena vivir

       El anfitrión de la casa se dispuso a repartir las carta y me dijo

       -Hablas como un cura

       Creí que estaba todo perdido…pero cuando les llegaron las cartas a Arturo y a Juanito, estos no las miraron siquiera y dijeron

       -El chico tiene razón…no somos enfermos terminales…no tenemos derecho a morir, nuestra muerte llegará, cuando tenga que llegar…no vamos a jugar esta partida.

       Juanito me miró a través de sus ojos entelados por las cataratas i moviendo su papada cardenalicia me dijo

       -Alex. Cada semana nos reunimos para jugar a las cartas, pero ya ves que el destino de la partida es muy incierto. Me pregunto, si tú, en calidad de amigo que has demostrado, vendrías con nosotros, el próximo día para compensar nuestras tendencias.

     Suspiré aliviado y dije

     -Podéis contar conmigo siempre…no os preocupéis,…y si puedo, traeré también a un amigo joven, para no estar solo en mis opiniones y tratar de que estas se abran camino.

     

    


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