Tres en una fiesta

Por Rachael Newman
Enviado el 11/02/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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No era la mayor fiesta de Halloween de la ciudad, pero si la más famosa. Como cada año, el lugar estaba lleno de gente disfrazada que bailaba, bebía y se divertía. En medio de todo aquello, tres personas se encontraron.

Una de ellas era una preciosa joven de 25 años disfrazada de novia con un gran vestido blanco. La otra era una mujer entrada en la treintena, casi tan bella como la chica del vestido de novia, que iba disfrazada de monja. Y el tercero era un chico negro de 20 años, de cabeza rapada, cuerpo robusto, atlético y musculosos y tan alto que parecía un gigante al lado de las dos mujeres. Vestía un disfraz de presidiario.

Los tres no se conocían de nada y a penas hablaron entre ellos. Tan solo bebieron, rieron y bailaron hasta que, finalmente, la cosa terminó en una de las habitaciones de arriba. El moreno penetraba y enculaba a las dos mujeres como si no existiera un mañana mientras estas se comportaban como dos actrices porno mientras se besaban entre ellas, devoraban la gigantesca verga del chico y dejaban que este las penetrara mientras tenían la cabeza metida entre las piernas de la otra.

Debieron estar horas hasta que salieron de la habitación y cada uno siguió su camino para no volver a verse más.

La chica del vestido de novia salió de la fiesta y cogió un taxi que la llevaría hasta una iglesia donde mucha gente estaba esperándola; especialmente, su nervioso prometido al píe del altar. Ella pensó que ya había sufrido suficiente por haber puesto la fecha de la boda el día de su fiesta favorita.

La mujer de los hábitos de monja se dirigía hacia un convento no muy lejos de allí. Pensaba que mentira le contaría a la madre superiora, quién querría saber por qué llegaba tan tarde.

En cuanto al moreno, tras haber dado esquinazo a la policía escondiéndose en esa fiesta, logró hacerle un puente a un coche y poner rumbo hacia la frontera, donde estaba su ansiada libertad.


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