LOS JUGUETES ROTOS ACABAN SIEMPRE EN UNA BOLSA DE BASURA (Capítulo 9)

Por hemyl21
Enviado el 10/02/2016, clasificado en Intriga / suspense
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                                            Capítulo 9

              

--Lo cierto es que hacía ya mucho tiempo que éstas pizarras no se veían así. Sin ninguna fotografía de un caso abierto… --Segré miró pensativo a su compañero--. Intento acordarme de cuándo fue la última vez. Creo... que hará de eso casi un año. --cruzó los brazos sobre el pecho--. Estuvimos un par de días así, como ahora. Luego, si no recuerdo mal, nos llamaron para pasarnos el caso ese del "Violador del amanecer.” ¿Te acuerdas?

     --Perfectamente. Los mandamases de arriba recurrieron a nosotros cuando murió la quinta chica a la que intentó violar. --repuso el oficial.

     --La autopsia reveló que había muerto de un paro cardíaco a causa de una malformación congénita. A lo que intentó aferrarse el abogado del sujeto como último recurso alegando que por ese motivo su defendido no había sido el causante directo de la muerte de la chica pero, lógicamente, no cuajó, ya que el infarto lo provocó el pánico y el elevado grado de estrés al que fue sometida en el momento de la agresión.

     --Recuerdo también que las víctimas elegidas por el tipo eran putas rellenitas que esperaban a su clientela en los polígonos industriales de las afueras. Al cabrón le ponía que estuviesen entradas en carnes... Y como no había forma de atraparlo, Laly, "la Gorda", se ofreció voluntaria como cebo. Poli de día, putita de noche. --rememoró divertido Laurencio.

     --La gran Laly. Hace tiempo que no sé nada de ella...--dijo Segré con curiosidad.

     --Alguien me comentó que se había casado… --Mata-Santos hizo una leve pausa--. Con otra tía. La gordita era bollera...  Y al final dejó el cuerpo. --aclaró bajando la voz y sonriendo de forma malévola.

     --¡Vaya! --exclamó Segré con sorpresa--. No estaba enterado. --hizo una pausa para pellizcarse la barbilla--. Todo el mundo merece ser feliz a su manera. Eso es lo importante. El cómo, es una decisión personal. ¿No estás de acuerdo? --concluyó antes de continuar con la conversación.

En ocasiones, los comentarios de Laurencio solían llevar una pincelada de la intolerancia y el machismo con olor a rancio que siguen anidando en las entrañas de la sociedad.  

--Esa noche, después de casi dos semanas de espera por fín nos sonrió la suerte. Cuando el tipo apareció y mordió el anzuelo, Laly comenzó a darle puñetazos hasta que llegamos donde estaban ellos y pudimos quitársela de encima mientras el tío suplicaba lloriqueando que no le pegase más. Fue una detención de lo más cómica. --Segré no pudo reprimir la risa.

--Hubo chistes sobre el tema durante varias semanas. --agregó Mata-Santos también riéndose--. En cambio a él no creo que le hiciera demasiada gracia.     

--Tuvimos que llevarle derechito al hospital. Cinco puntos de sutura en la ceja izquierda, rotura de los huesos propios de la nariz, pómulo izquierdo fracturado, y una operación de mandíbula bastante complicada. Aún seguirá bajo tratamiento psicológico para superar el trauma y arrepentidísimo de todo lo que ha hecho.

--¿Hecho..? --continuó entre carcajadas Mata-Santos-- Lo que sí es un hecho confirmado es que la gordita tortillera es diestra… Y su puño funciona como un jodido martillo...       

En ese momento llamaron suavemente a la puerta.

Entró Michelle, la secretaria personal del comisario Román Gálvez, perfumando el ambiente con una mezcla de olores a flores frescas y caramelos de limón que, añadidos a su luminosa sonrisa daba la sensación, --a juzgar por el gesto embelesado que se captaba en los rostros de sus dos compañeros-- que al despacho acababa de entrar la mismísima primavera.

--¡Hola chicos..! --saludó risueña, mirando de reojo a Segré mientras caminaba con elegancia hacia la mesa de Laurencio.

Segré le devolvió el saludo con tono acogedor.

--Muy buenos días Michelle.

     Laurencio Mata-Santos abrió los brazos esbozando una amplia sonrisa.

     --¡Por fin una cara bonita por este despacho! --celebró--. ¡Un verdadero regalo para la vista! Gracias Michelle. Mil gracias por haber elegido esta fiesta para perderte cariño.

La atractiva secretaria puso el gesto avinagrado.

     --Ummm…, te veo muy zalamero esta mañana Lauren. La pena es que esa amabilidad tuya normalmente suele esconder segundas y aviesas intenciones. ¡Limpiate la baba anda! --bromeó Michelle pasándose la mano por su barbilla--. No quisiera molestar, parece que estáis abrumadísimos de trabajo.

     --Tú nunca molestas pequeña. En todo caso, el único que sobra aquí es éste... --Laurencio miró a Segré-- Que si supiera leer entre líneas nos dejaría unos minutitos solos a tí y a mí. --la sonrió con picardía.


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