Mi profesora de inglés (parte II)

Por Julio
Enviado el 19/02/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Continuación del relato Mi profesora de inglés (22-01-16)

Tras un breve momento de relajación después del momento de placer obtenido, Ana se bajó de la mesa, se acercó a su bolso y cogió un preservativo. Se me acerco con una larga sonrisa en su cara hipnotizándome con aquellos ojos marrones y sus labios pintados de rosa intenso.

Tiró del pantalón hacia abajo quitándomelo de un tirón. Para luego acariciar mi pene por encima del bóxer. La otra mano me la pasó por la nuca y acercó mi boca a la suya, fundiéndonos en un largo y profundo beso húmedo. Me mordió el labio suavemente y siguió besándome por el resto del cuerpo, el lóbulo de la oreja, mordisqueándome el cuello, los pectorales, los pezones… hasta llegar a la altura de mi pene, al que le dio unos pequeños mordiscos por encima del bóxer.

Acto seguido me lo bajó de golpe y empezó a pasar su lengua a lo largo del pene, entreteniéndose haciendo círculos en su punta. Colocó el preservativo en la punta y lo fue extendiendo con la boca y las manos, despacio, muy despacio.

-Ana, me estas volviendo loco.

-Calma, ahora disfrutarás Julio.

Ana se quitó la falda que tenía remangada en la cintura y el tanga blanco que antes había apartado a un lado para poder acceder a lamerle su vulva, para quedarse así solo con las medias hasta medio muslo.

-Ven acércate- me dijo volviéndose a subir a la mesa.

Abriéndose las piernas todo lo que pudo me ofreció aquella vulva depilada y brillante aún por los jugos derramados.

-Ven- volvió a repetir, tumbándose en la mesa.

Acerqué mi mano a su clítoris y se lo fui acariciando despacio, a la vez que deslizaba otro dedo por la entrada de su ano arriba y abajo, excitándola y calentándola aún más. Acerqué la punta del pene a la entrada de su vagina, sin llegar a entrar, solo rozándola e introduciendo un poco el glande en su entrada.

-¡Métemela! ¡Julio! ¡Ya! Por favor.

Entré un poco más, despacio, riendo.

-¿Así?

-¡Toda!

Entre de golpe y lanzó un pequeño grito de sorpresa y de placer. Notaba como su vagina se iba abriendo, succionándome y adaptándose a mi pene. Estaba cálida. Mi pene se deslizaba con facilidad en su interior. Aceleré entonces los movimientos, con penetraciones profundas. Para luego de golpe ir más despacio.

Cogí sus piernas y las coloqué sobre mis hombros, y la sujeté por sus muslos, iniciando de nuevo fuertes y profundas penetraciones. Con intensidad.

Ana jadeaba, se arqueaba, quería más, suspiraba. Me incliné un poco hacia ella, consiguiendo más contacto, forzando sus piernas, para poder llegar a sus pechos, acariciarlos, y pellizcar con suavidad sus pezones.

Luego bajó sus piernas de mis hombros, se incorporó y me cogió por la nuca dándome un largo y caliente beso, para ahogar así sus gemidos. Seguí entrando y saliendo cada vez más deprisa mientras Ana jadeaba, gemía en voz alta. Notaba como sus jugos mojaban la base de mi pene. Estaba excitadísima.

-¡Siiii!, sigue, sigue, Julio. Mmmm…

Hasta que de pronto me apretó contra ella, temblando, alcanzando un orgasmo tremendo y lanzando un gemido intenso, que acalló mordiéndome en el hombro.

Seguí moviéndome hasta que tras varias intensas penetraciones conseguí correrme, notando como el semen se deslizaba desde mi interior y explotaba al salir de mi pene.

Quedamos unidos en un intenso abrazo durante un momento, para luego besarnos de forma apasionada, enlazando nuestras lenguas en un largo y mojado beso.

 


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