El desconocido ( FINAL )

Por Piculino68
Enviado el 26/02/2016, clasificado en Intriga / suspense
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Necesitaba recomponerme de todo aquello. No estaba dispuesto a morir y menos aún por alguien contratado por mi, casi me parecía un suicidio, cuando su voz, interrumpió de nuevo mis pensamientos.

- " Veo que el gore no es de vuestro agrado, no os veo muy excitados sexualmente, pero debéis saber que la excitación comienza en el lóbulo frontal del cerebro, y el éxtasis pleno, llega cuando alcanza el encéfalo. Así que, ya os tengo excitados a los que me restan y ahora vamos a dar el siguiente paso, que es para lo que me habéis contratado. "

Un sudor frío recorrió mi cuerpo cuando vi como desataba el cuerpo sin vida de mi mujer y lo dejaba caer al suelo sin remordimiento alguno. Eso me hizo comprender que o buscaba una vía de escape o moriríamos todos en breve.

Sentí como se descolgaba del techo, la cruz a la que me encontraba atado, el chirrido de la cadena bajándome lentamente, me hizo reaccionar. Mi mente se puso en marcha. Antes de tocar el suelo, tenía la mesa colocada debajo de mi, aún tenia la sangre fresca de mi mujer. Me trasladó en medio de la sala. La bajo a ella y  la ato con una correa de cuero al cuello.

- " Vamos a ver como se porta mi esclava. Quiero que le hagas todo lo necesario para hacerle gozar y que hagas que me corra, sin tocarme, tan sólo mirándote como lo haces. Si lo consigues os perdono la vida, sino el siguiente en morir es tu marido. "

Ella comenzó a llorar, diciendo repetidas veces no puedo, pero por cada vez que el la escuchaba, torturaba a su marido.

Se tuvo que tragar las lagrimas, sacar fuerzas de flaqueza y comenzar a follarme sin descanso.

En sus ojos no había pasión, sólo reflejaban asco y dolor.

Mientras seguía con sus movimientos, las lagrimas inundaban su rostro, pero no se le oía ni tan siquiera un gemido de dolor, ni de angustia, ni de placer.

En su rostro veía reflejado el odio y la rabia. Yo me sentía culpable, pero no podía tirar la toalla y debía conseguir sacarlos de aquel lugar y la única manera posible era seguirle el juego a nuestro desconocido.

La miré fijamente a los ojos y la suplique que me hiciera gozar, que me lleva al éxtasis y no paraba de fingir hasta que nuestro captor lo pidiera. Debíamos conseguir salir de allí con vida.

Se rehízo con mis palabras, pero sus ojos estaban perdidos en la visión de su marido, destrozado ante la horrible visión que se le presentaba.

Sus movimientos resultaban excitantes, el dolor interno y la mezcla de todas las sensaciones, ocupaba mi mente y no podía concentrarme, hasta que comenzó a pedir más intensidad y con su aviso, le clavo un destornillador en el pie a su marido, que ni tan siquiera emitió sonido alguno.

Esto bastó para que ambos comenzáramos a follar incansablemente y a dar rienda suelta todo lo aprendido durante estos dos años juntos.

Tu cuerpo bailaba sensualmente sobre el mío, haciéndome llegar al orgasmo en pocos minutos, pero nuestro captor aún seguía pidiendo más.

Continuaste tu baile forzándome a gozar de nuevo. Tras casi media hora moviéndote encima mio, volví a tener otro orgasmo.

Estabas agotada, pero seguía pidiendo más, bajaste de encima mío y comenzaste a chupármela para intentar que esto le excitara.

Estaba muy caliente y se levanto de su asiento para penetrarte por detrás. El dolor invadió tu cuerpo y apretaste los dientes, haciéndome herida en mi miembro, pero no paraste.

Sus movimientos te golpeaban con fuerza, haciéndote llenar más de mi, hasta producirte arcadas, pero yo me excitaba viendo lo que estaba sucediendo y llegue a mi tercer orgasmo. Continuaste con tu agotadora maniobra y yo perdí el conocimiento a causa del placer recibido. 

Ya han pasado tres años de aquel episodio. No he vuelto a saber de ti, ni de tu marido. A día de hoy, ni tan siquiera me he atrevido a preguntar.

Vivo en una ciudad diferente, he cambiado de empleo, de amigos, de entorno y ya no puedo escapar del monstruo que yo mismo cree. " YO ".

Cada año quedo con el desconocido, secuestramos parejas infieles y hacemos lo mismo que el hizo con nosotros. Violamos, asesinamos y mezclamos adrenalina y placer.

Sabemos que más tarde o temprano nos cogerán. Pero esto se ha convertido en adicción. El éxtasis alcanzado ese día y las tres veces que hemos repetido hacen que mi conciencia no pueda contra mi adicción.

Si sigues viva, espero sepas perdonarme. Ahora yo soy el desconocido para otras parejas como nosotros


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