LA RECETA DE LA FELICIDAD

Por Marimonias Quesque
Enviado el 05/03/2016, clasificado en Humor
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Señoras, señores, personas en general, yo, aunque me esté mal decirlo, soy feliz. Para que no cunda la envidia, añadiré que soy feliz ahora, en este segundo, momentáneamente y creo que casualmente.

Llevo años anotando datos, buscando la correlación de la felicidad con un número de n variables, siendo n de 0 a infinito. Anoto la temperatura, la presión atmosférica, la intensidad de la luz, lo que desayuno, como y ceno, otras cosas más íntimas que no voy a detallar; también el saldo de mi cuenta, horas de televisión, horas trabajadas, el estado de tráfico, el día de la semana, el mes del año, la pluviometría, los resultados de liga, el alcohol ingerido… No sigo, porque la lista es, como he dicho, prácticamente infinita.

Todos estos datos los introduzco, valorados adecuadamente, y les aplico una fórmula que he ido desarrollando con el tiempo, y que trata de medir la correlación de las variables estudiadas con mi estado, mayor o menor, de mi felicidad.

Pues bien, el resultado de toda esta investigación es:

NINGUNO

HE PERDIDO EL TIEMPO MISERABLEMENTE

O sea, no tengo ni la más remota idea de qué factores producen la felicidad. Hay días que me levando con la moral por los suelos, el ánimo desaparecido, el pesimismo instalado, la angustia desatada y un infinito hastío. Otros días me levanto como un corcho por el que todo resbala, insensible, ni bien ni mal, prácticamente opaca. Y raras veces me levanto como hoy: feliz, optimista, hinchada de felicidad, con el alma bailarina, comiéndome el mundo. Y esto sucede al buen tun tun, sin correlación con nada.

En conclusión, pobre conclusión para tantos años de trabajo consumidos en la búsqueda de la receta de la felicidad, AFIRMO QUE LA FELICIDAD ES PRODUCTO DEL AZAR,  UN MISTERIO, UN ESTADO ALEATORIO, UN IGNOTO.

Estoy en condiciones de afirmar científicamente que los libros de autoayuda que llenan páginas de mala literatura, rebosantes de simplezas, pretendiendo tener la receta de la felicidad, son un timazo, un embeleco, un engaño descomunal. Y esto lo digo, no sólo basado en mi larga investigación, sino, mayormente, a ojo de buen cubero, que es un método que no me ha fallado nunca. Pues, a primer vistazo, a ojo de buen cubero, e, incluso a botepronto, lo que hacen en todos estos libros es poner como causa de la felicidad los efectos de la misma. O sea, que dicen, por ejemplo, que para ser feliz hay que ser positivo. Pero, hombre, tonto el haba, la gente feliz es positiva porque es feliz; y cuando estás hecho un trapo no te sale la positividad ni sacudiéndote por la ventana.

La receta de la felicidad no la tengo, pero he sacado unas conclusiones; muy tontas, pero conclusiónes  al fin y al cabo:

EL DINERO NO DA LA FELICIDAD, PERO SI NO LO TIENES TE LA QUITA.

El AMOR PRODUCE UN ESPEJISMO DE FELICIDAD QUE SE DISIPA CON EL TIEMPO.

Y no hay más. Tanto trabajo pa na.


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