Las clases huelen a sexo (parte 1)

Por Hebe
Enviado el 16/03/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Mis pasos se dirigían hacia la puerta del instituto deje la mochila en el suelo mientras me apoyaba en la verja, mi perfil era un chico de veinte años, pelo al cero, vaqueros ajustados y camiseta sin mangas, por la que se podía ver tatuajes en mis hombros.

La gente esquivaba mi mirada, no querían mezclarse con alguien como yo, me era indiferente. Al rato de estar allí y con el cigarro apunto de tirar, una chica bajaba calle abajo hacía donde me encontraba, siempre con sus cascos en las orejas, escuchando heavy metal, sus camisetas negras se veían por los pasillos, los chicos no la hacían caso pues era distinta al resto, no era como el resto de las chicas, pero a mí me gustaba. Siempre que nos cruzábamos, nos saludábamos y compartíamos un cigarro por las mañanas.

Cuando estaba a punto de llegar a la puerta y a pocos metros de mí, llego una moto por la acera y se cruzo en el camino de la chica, ella se asusto y callo al suelo, mientras el motorista aparcaba en la puerta sin inmutarse tan siquiera, me incorpore y comencé a andar hacia allí, al llegar a su altura la ayude a levantarse.

-¿estás bien?

- Más o menos

Tendí mi mano y cogiendola de la cintura suavemente le levante, recogí su mochila y fuimos asta la puerta, aun estaba allí el motorista, sus compañeras salían, al verla agarrada a mí, se acercaron, me agache, su tobillo hinchado, la rodilla izquierda se veía tras el pantalón roto y manchada de sangre.

Me incorpore y con la mirada fija en él motorista, fui hasta él, cuando llega su altura, le toque en el brazo, al girarse y ver mi cara palideció

¿viste lo que has hecho?

- ¿Qué?

- Menos humos.

- Tus botas y tu pelo al cero no me asustan

- No quiero asustar a nadie, pero o te disculpas o sufrirás.

- No voy a disculparme

Sonreí, hice amago de marcharme y al darme media vuelta, mi puño estallo sobre su cara, la sangre saltaba a borbotones de ella.

Sus amigos no sabían que hacer, solo se les ocurrió cogerle y llevárselo, pero no había tenido suficiente, intento golpearme, una patada fue a parar a su costado, comenzó a toser, volví con Dafne, casi a su altura, el motorista aun seguía sin darse por vencido y vino con el casco de su moto para darme por la espalda.

“Detrás de ti”

Me abalanzándome sobre él, una lluvia de puñetazos calló sobre su cuerpo, entonces note como me sujetaban por la espalda, pare y detrás de mi estaba Dafne, me dio un beso en la mejilla, ese beso era su modo de darme las gracias.

Una vez sentado ya en mi mesa, se acercaron dos amigos del chico

- Si venís buscándome por vuestro amigo, podéis marcharos porque sino recibiréis lo mismo que él

- Solo queremos que lo dejes estar   

- Si no hubiera hecho daño a nadie, no le habría pasado nada

Se marcharon, la profesora entró y comenzó a repartir exámenes.

Mi mente se dispersó, era la primera vez que más cerca estaba de ella, tenia algo que me gustaba y no sabía que, las chicas no me atraían de verdad, ella era muy diferente a mi.

- Deja de pensar en las nubes.

Mi profesora me sacaba de mis pensamientos, asentí con la cabeza y ojee las hojas, había demasiadas, intente contestar a todo lo que pudiera.

Mientras Dafne rodeada de sus compañeras comentaba como la había protegido, una compañera la decía a pesar de todo no parece mal chico, sin embargo, otras la decían que era lo peor que la había defendido, pero seguro quería algo, en ese momento otra chica de la misma vestimenta que David, les dijo muy malhumorada

- será un rapado con mala leche, pero te defendió hace un rato porque realmente quiso, ¿Qué más pruebas queréis para dejar de pensar que es un ogro?

 

 

Tras el examen, las puertas de las clases se comenzaron a abrir alumnos y profesores se marchaban, la profesora de David se quedo a corregir para más tarde marcharse.

David fue a buscar a Dafne a su clase, pero tras doblar la última esquina se tropezó con la chica, no podía evitarlo y más estando tan cerca de él, le beso.

Mientras permanecían en el suelo tumbados, besándose, la fiera que cada uno de ellos llevaba en su interior comenzó a despertarse, no querían reprimir ese sentimiento, llevaban mucho tiempo deseándolo, en ese momento David se separo un instante de los labios de su nueva amiga

- Ven, sígueme

- ¿A donde?

- Confía en mí

 

Sus pasos se digirieron hasta la tercera planta, tras llegar a la planta atropelladamente corrieron por el pasillo asta llegar a la última aula, era un aula para las clases de primeros auxilios y contaba con una camilla, donde había miradas nerviosas, entrecruzadas, comenzaron a quitarse la ropa mutuamente, mientras se acariciaban y besaban, las pulsaciones se aceleraban, aparte de que la atracción era muy fuerte entere ambos, estaba el morbo de que los pillasen.

Pero ese morbo, los alimentaba y hacia que creciera la pasión, a pesar de ser un aula fresca, la temperatura subía por instantes.

Una vez ambos desnudos por completo Dafne se coloco en la camilla a cuatro patas, indicando que quería hacerlo así, su compañero la entendió a la perfección, colocándome detrás de ella, mientras rozaba el glande de su pene contra su sexo que emanaba muchísimo calor de lo excitada que estaba, tras un par de minutos rozándose contra ella, se giro para ver mi cara y cuando noto como la rozaba suavemente empujo su trasero hacia mi y se penetro ella sola.

Su pelo largo se alborotaba cada vez más con mis embestidas, mientras ella se sujetaba a la camilla, sin parar de gemir y musitar palabras.

Tras unos minutos, se comenzaron a oír unos tacones, que llegaron hasta la puerta de la clase, abrió suavemente y la profesora contemplo a dos jóvenes, la imagen la paralizo, no sabia que hacer, a pesar de ser una profesora de unos cuarenta años y de buen ver no desataba esos instintos en su alumno David, que con ese aspecto macarra y transgresor la excitaban mucho, esta vez sabia que si quería podría ser suyo, podría tenerle dentro de ella, le había sorprendido con una alumna en una clase, lo tenia a su merced.

- No aguanto más, estoy a punto de soltarlo todo, ummmm

La dio un azote en el culo, lo que hizo que temblasen sus piernas, gimió, su fin estaba cerca, volvió a azotarla, él no aguantaba más y lo soltó todo en el culo de está, al notar el calor del semen se desplomo en la camilla, a causa del orgasmo.

Una vez se incorporaron, vieron a la profesora, con cara de lascivia, pero a la vez cara enfado en la puerta de aquella aula…


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