La enfermera culona

Por Levedad
Enviado el 16/03/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Era el 2007, a mi oficina la trasladaron al cuarto piso al lado estaba el Tópico de la universidad, en ella trabajaba un doctor y una enfermera. La enfermera era una morena de grandes caderas y pechos respetable, con su uniforme no aparentaba tener tremendo cuerpo, pero los sábados venía con ropa pegadita y ahí demostraba el físico que tenía. Por la cercanía de nuestras oficinas, siempre nos cruzábamos y nos saludábamos muy cordialmente, un sábado me toca la puerta para pedirme unas hojas, la hago ingresar a mi oficina y le facilito las hojas, yo escuchaba a Joaquín Sabina, y ella no lo conocía  (tenía recién 20 años) y le llamo la atención su voz tan aguardentosa, le explique que era un trovador, y le hice escuchar con detenimiento una de sus canciones, le agrado la letra…

La semana siguiente, nos volvíamos a ver, nuevamente llego el sábado y yo tenía la puerta abierta de la oficina y ella se asomó para pagarme las hojas prestadas, la note triste, le pregunte que le pasaba y me dijo que se había peleado con el novio, que era un tonto y sentí, que necesitaba ser escuchada, le dije que tome asiento y me dispuse a escucharla y darle algún consejo, si bien, me atraía, no pensé sacar provecho de su vulnerabilidad, así que después de un buen rato escuchándola y aconsejándola, trate de hacerla reír y logre mi objetivo. Le dije que sería bueno que salga a distraerse un día de estos, que si no tenía con quien salir al cine, yo la podía acompañar. Se sonrió y me dijo que sería bonito.

La semana siguiente, quedamos en ir al cine, nos besamos, ni bien entrada a la sala, ella me dijo: Puedo llamar a mi casa y decir, que tengo guardia! Me sonrei. Acabada la película, le doy mi telefono para que llame.  

Una vez en la habitación ella se sienta en la mesa y me dice: Que te parece, si pasamos la noche juntos, pero no hacemos nada… Yo ya andaba desvistiéndome y me quede en bóxer, me sonrió  y le digo, vente para acá, nos comenzamos a besar ardientemente, comienzo a sacarle la blusa y liberar sus pechos del brasier, sus pezones están tan duros que no pierdo tiempo en besarlos y morderlos, siento sus gemidos, mis manos abren los botones de su pantalón, y comienzo a bajarlo. Mis manos recorren su enorme culo, ella usa un hilo dental color negro, comienzo a masturbarla mientras seguimos besándonos, le pido que se eche boca abajo, que quiero ver en plenitud su culazo, ella se rehúsa, diciéndome: “No es tan bonito como crees…”. Le contesto: Déjame a mí opinar al respecto, y acto seguido la pongo boca abajo, veo la gloría, un lindo trasero que se come un hilo dental negro, no hago más que lamer ese enorme trasero, pasarle la lengua en toda su extensión, con mis manos voy bajando el hilo dental hasta sacárselo completamente, subo por su espalda con mi lengua, hasta el cuello, mi miembro se coloca en el medio de su culito, mi miembro trata de penetrarla, pero ella ágilmente mueve su trasero de tal forma que hace que la penetre por su conchita y no por su culito, como era mi intensión, siento un pequeño gemido, de placer, la noto súper lubricada, yo encima de ella sometiéndola, le comienzo a morder el cuello, manosear sus pechos y aumentan el ritmo de las arremetidas.

Yo me hecho a su lado y le digo que suba, ella me mira y obedece sumisamente, comienza a cabalgarme, cierra los ojos y veo como en su cara se refleja un gran placer, sus senos se contornean subiendo y bajando, mientras con mis dedos voy peñiscándolos, siento que está apunto de correrse, sus líquidos bajan por mi miembro, que desaparece a cada instante dentro de ella. Siento como ahoga sus gemidos en su garganta, todavía esta tímida pienso. Ambos nos corremos al unísono, la siento desfallecer y se hecha por completo encima de mí, ambos estamos sudados, me dice que no tenía un orgasmo hace tiempo, que con su novio, las cosas iban mal, la pongo a mi lado y recorro u cuerpo, con las yemas de mis dedos, la pongo boca abajo para ver nuevamente su enorme culo, todo redondo y perfecto, mis dedos lo recorren y siento toda su humedad, mis dedos incursionan en su conchita desde atrás, metiendo dos dedos primeros, luego tres y comienzo a calentarla nuevamente, siento como comienza a gemir, mi boca trata de morderle el culo y ella da un pequeño grito, entre dolor y placer, se pone en cuatro patas para que la masturbación sea más placentera, mi miembro comienza a hincharse nuevamente y me coloco atrás de ella, la penetro fuertemente, y agarro fuertemente sus caderas, para que resistan los embates de mi pene, una dos tres veces…. Comenzamos a llevar el ritmo fuertemente, una de mis manos agarra sus cabellos ondeados y se los jalo hacia atrás, mientras que la otra mano la lleno de nalgueadas, hasta que la piel de sus nalgas comienzan a  cambiar a rosado, sus gemidos son más fuertes, sé que está disfrutando que la trate con dureza, luego de un rato, me  salgo de ella y ella quiere echarse en la cama, y le digo que no se mueva, que le voy a comer la concha en esa posición, comienzo a lamérsela por completo, mi lengua la recorre de arriba abajo, uno de mis dedos comienza hacer camino en su anito, en vista que toda la zona estaba súper lubricada, ella me dice: “ni pienses entrar por ahí, que nunca lo he hecho” y le digo: Tómalo con calma, vamos a probar si está bien lubricado, si te duele mucho lo saco, no te preocupes”… Resignada y sumisa no me dice nada más, paso mi lengua por su anito y me propongo a penetrarla de una buena vez, traigo mi miembro al lado de su ano y lo trato de introducir suavemente, primero empujo y voy haciendo presión en su culito, le pido que me ayude y se relaje, abro sus nalgas con mis manos y entra primero la cabeza, da un pequeño alarido de dolor y muerde la almohada, sigo con mi misión y voy entrando poco a poco en ella, hasta meterlo más de la mitad, luego comienzo a sacarlo y meterlo nuevamente, con un ritmo despacio  y cansino, para que no le genere mucho dolor, ella se acostumbra a mi miembro y comienza apretar su culo hacia mi miembro, para que entre todo en ella, yo ni corto ni perezoso la penetro completamente y poco a poco vamos acelerando el ritmo de las embestidas, veo como mi miembro desaparece entre sus nalgas, tanto así, que abro sus nalgas para tener una mejor visión de la entrada, ella gime sin medidas, el ritmo se acelera, siento que me estoy por venir y no lo reprimo, me vengo por completo dentro de ella, mi cuerpo tiembla por tremenda descarga, sé que no será el último polvo de la noche, sé que no vamos a dormir y mañana tendremos unas ojeras locas, ambos en la oficina.


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