La Subasta.

Por chivo
Enviado el 30/03/2013, clasificado en Ciencia ficción
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La entrada, al lugar era por un pasillo estrecho, parecía la antesala de una cuartearía de esas que abundan en las ciudades, metros después, en línea recta, se abría en un lugar mas amplio, en el habían algunas plantas ornamentales en macetas de barro, bien cuidadas y un pequeño jardincito, sembrado de algunas rosas y plantas ornaméntales.

 

En este lugar me sorprendió ver a tantas personas, no era un grupo común, había algunos jóvenes, personas maduras, como rasgo característico, habían pocos viejos. Ya estaba acostumbrado a buscar eventos algo distintos y situados en lugares como este, la gente aquí se transforman, nadie se comporta como es, todos guardan siempre algo que nos sorprende…

Detrás de una tarima de madera improvisada situada en un amplio salón que estaba adjunto al patio, salió un hombrecillo con uniforme de hotel y amplia barriga, tenía figura de presentador de circo, aquel personaje alargó su mano, tomo algo parecido a un micrófono y vocifero.

- Atención, van a comenzar las subastas del día, necesito explicarles bien este negocio, comenzó aclarando nuestro singular locutor, esta subasta tiene algo especial, es única y esta al margen de la ley, esto es de conocimiento de algunas autoridades, inclusive es de conocimiento de gobiernos locales, por eso estamos en cierto sentido protegidos, sabemos que nuestra labor es muy criticada, sobre todos por instituciones que protegen a las personas, la iglesia, y algunos mas, pero ellos no detendrán nuestro singular comercio.

Hoy empezaremos como cada vez que nos encontramos, por los miembros inferiores del cuerpo y en la medida de la demanda, seguiremos ofertando las distintas partes y órganos que se han traído a negociar, como siempre les sugiero, la mayor disciplina.

-No lo podía creer, estaba en presencia de una venta de miembros y órganos humanos, esta gente si se hacia público semejante negocio, estaría castigada hasta la eternidad tanto por las instituciones religiosas como por las personas dignas de este planeta, recordaba que si estuviéramos en la edad media, la Santa Inquisición se encargaría de condenarlos con toda seguridad. Poco a poco fui comprendiendo la situación, algunos vendían, brazos, dedos, riñones, ojos, medulas óseas, orejas, etc. En realidad esto era abusivo y salvaje pero de alguna manera los que ofertaban su mercancía lo hacían por alguna necesidad y sacaban de aquella diabólica subasta algún beneficio, desde mi punto de vista, eran gentes desesperadas, unos por dinero, otros por demencia y otras causas Los que compraban, siempre tenían una misión especifica, sustituir una parte del cuerpo dañada o enferma y en ocasiones para parecer mejor. Si hubiese asistido a este lugar, el doctor Frankestain estaría muy a gusto de estos negocitos sucios. Demás esta en recordar que aun no había vivido lo mejor, que mas podía esperar en aquel diabólico mercado de órganos, pero como en las buenas novelas, siempre lo mejor estaba por suceder.

El subastador después de algunas ventas, declaró un descanso de treinta minutos, la tensión en el grupo bajó y la gente siguió en su eterno conversar de innumerables problemas que nunca podían resolver pero que siempre parloteaban con los que se dignaban a oír

Tan ensimismado me encontraba pensando en todo aquello, que no me percate que alguien se me había acercado y me comentaba a modo confidencial. -El negocio progresa, dentro de instantes que comiencen otra vez las operaciones, verá usted algo no muy común, este no es como en la bolsa de valores, pero tiene cierto parecido, como noticia interesante le informaré, que pronto se podrá acceder por INTERNET y no tendrán que frecuentar este lugar, evitando costos de transportación y otros gastos y molestias que surgen aquí...

Pasó un rato no muy largo y de nuevo comenzó el improvisado subastador a llamar a los asistentes y a los que estaban en el banquillo de los vendedores. Del conglomerado surgió una voz que clara y precisa articuló lo siguiente,- estoy subastando un producto especial, es mi alma, de aquí pienso irme con una buena suma y el negocio es al momento, si aparece un buen comprador.

Nadie se inmutó, todos pensaron en que el individuo no estaba en sus cabales y la subasta siguió como siempre.

El individuo insistió con un grito a la multitud –Es que nadie quiere tener una nueva conciencia, de seguro no heredará, ni mis preocupaciones, ni remordimientos, estará como un muchacho en su juventud, que tiene algunos sobresaltos, aunque incomparables a las de una persona de mayor edad -Quiero reiterar que nadie tendrá que cargar con mis problemas, me quedaré con lo que todos siempre queremos olvidar .Esta oferta compárenla y perdonen la semejanza con la carne de primera, siempre esta limpia de pellejos e impurezas molestas. Las manos poco a poco, se empezaron a alzar, todos reclamaban el alma a subastar. Aquel hombre cambio el semblante, estaba feliz en concertar el negocio, la sonrisa fija en su rostro. así lo atestiguaba, en fin era para la concurrencia, un hombre realizado.

Aproveche un momento de las ventas y me acerque al individuo, mi afán era preguntarle como podría superar vivir sin ideas buenas, ni ambiciones y mucho menos sin amor por nada. Con mucha calma el hombre me miro a los ojos y no hicieron falta muchas explicaciones…

Al final todos vendemos nuestras almas, unos por dinero, otros por ideales, otros por amor, pero de una forma u otra ya no es nuestra, por favor mire a su alrededor y compruebe usted mismo cuantos aquí y en cualquier lugar, han vendido su alma, las causas son muchas, pero esa es la verdad.

Desde aquel dia no me canso de buscar a mí alrededor, todavía no he encontrado a nadie con su alma en estado original. Creo que tendré que frecuentar más este tipo de eventos, no he vuelto a ver a aquel individuo, pero cada cierto tiempo llega alguien con esta singular oferta y sin lugar a dudas, siempre encuentra mucha demanda.

Muestre interés amigo y visite el lugar de verdad que es bárbaro e interesante, quizás algún día necesite de cierta manera sus cavernícolas servicios.


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