El amigo de mi primo

Por Satine1991
Enviado el 24/03/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Sonreía detrás de mi copa de vino. Ya empezaba a sentir ese suave cosquilleo fruto del alcohol. Todo el día había estado fuera de casa: comida con amigas, café y copas. Ya era de noche y estábamos sentadas en una terraza. Llevaba un vestido negro por encima de la rodilla ajustado al pecho con una pequeña trenza dorada. 

La gente pasaba paseando y le vi. A mi primo. Hacía meses que no le veía. Me levanté corriendo y le tape los ojos. Me tocó las manos y el reloj a ciegas. 

- Bien, prima. Buen intento-me dijo quitándose mis manos de la cara y dándose la vuelta. 

Le abracé y no pude evitar reírme. 

- ¡Ya era hora de que volvieses! Nos has tenido completamente abandonados-le comenté mientras me colocaba el pelo detrás de una oreja. Y entonces me di cuenta de que iba con un chico que yo no había visto nunca. 

Era algo más alto que yo, rubio y con los ojos azules. Le miré y me lanzó una sonrisa. Mi primo estaba hablando sobre cómo le había ido esos meses. 

- Y por eso no he venido antes. Pero os he echado mucho de menos-estaba diciendo y yo apenas le estaba escuchando. Se dio cuenta. 

- Bueno prima te presento a mi amigo Julián- le di dos besos educadamente. No podía disimular que estaba encantada. 

- ¡Vaya! Pues me alegro mucho de verte. ¿Nos tomamos algo luego más tarde? Las chicas y yo iremos ahora después al pub de la esquina. 

- Vale. Me parece bien. En un par de horas nos vemos allí-accedió mi primo. Le di un beso en la mejilla y volví a sentarme con mis amigas. 

Seguí bebiendo mi copa de vino con una sonrisa traviesa en los labios. Tenía ganas de charlar con el tal "Julián". Aunque cuando empecé a pensarlo seriamente caí en la cuenta de que yo no tenía por qué haberle gustado. Además si mi primo se enteraba no le sentaría nada bien. 

- Chicas, ¡vámonos ya! Que ya parece que hay más ambiente- dijo Paloma mirando como la calle progresivamente se iba llenando de gente. Pagamos la cuenta y todas nos dirigimos al sitio acordado. 

Pedimos unas copas en la barra. Eché un vistazo por el local pero no vi a los chicos. Me sentí un poco decepcionada. Nos salimos a la calle y nos sentamos en una de las mesas. Mordisqueaba la pajita de mi vaso aburrida cuando alguien me tocó el hombro. 

- Pero si ya está aquí la chica dorada- y al girarme vi que era Julián quien me estaba hablando. Me levanté sonriendo. 

- ¿La chica dorada? 

- Sí, lo digo por tu pelo y por tu vestido-y tocó mi pelo suavemente. 

- ¿Dónde está mi primo?-le pregunté. 

- Se ha marchado a casa. Decía que no se sentía bien. Pero no os preocupéis que os invito a un chupito para celebrar que nos hemos conocido- se ofreció amablemente pasando a pedir. 

Mis amigas no paraban de decir que era guapísimo, que a qué esperaba para lanzarme encima de él pero yo no me sentía lo suficientemente segura. Salió de nuevo con los chupitos. Entregó uno a cada una y el último me lo dio a mí. 

- Por nosotros- dijo antes de bebérselo de un trago. Me agarró de la mano. 

- Vamos a bailar.

- No, no. Yo no bailo. No con estos zapatos- y señalé mis zapatos de tacón alto. 

- Bueno, ¿te da miedo caerte? No te preocupes que yo te cojo antes de que te caigas- y no me dio más opción. Tiró de mí y pasamos a otro pub. Me dirigió al centro de la pista. Llevaba una chaqueta americana encima de una camiseta blanca de manga corta. Me agarró de la cintura y me acercó a él. Le puse las manos en los hombros. Me cogió de las muñecas y me las bajó a su pecho. Le miré con ironía. 

- Haces esto porque no está el guardían de mi primo, sino ni a un kilómetro me mirarías- le susurré al oído. 

- Yo te miraría siempre- dijo antes de besarme. Me pegó a él y yo sabía que la gente de alrededor no estaba mirando pero poco me importó. 

- Vámonos. Aunque yo no tengo el coche aquí-susurraba llevando su mano a mi culo. 

- Yo sí. Pero creo que estoy demasiado borracha para conducir.

- Ya lo llevo yo- y agarró mis llaves. 

Llegamos al coche. Ya había perdido la pista a mis amigas. Me abrió la puerta para que subiese y después ocupó el asiento del conductor. Se dirigió a las afueras de la ciudad y aparcó cerca de un parque. Yo estaba mareada asique bajé para tomar un poco de aire. 

Se acercó a mí y me besó de nuevo. Estaba atrapada entre el coche y él. 

- Ese vestidito que llevas no debería ser legal- y empezó a subirlo lentamente. 

- Tú no deberías ser legal- le dije mordiéndole el cuello. 

Acarició mi culo lentamente por debajo del vestido mientras yo le quitaba la americana. La dejé encima del coche. Mordí su labio inferior a la vez que le desabrochaba el pantalón. Tiré hacia abajo y agarré su polla. No era muy larga pero sí bastante gruesa. La acaricié lentamente. Con suavidad acarició mi pierna y se deshizo de mi tanga sin parar de besarme. Alzó mi falda y rozó su polla con mi entrepierna mojada. Con la punta alcanzó mi clítoris. Continuó así y tiró del vestido hacía abajo quedando al descubierto mi sujetador negro. 

- Agárrate a mí- dijo llevando mis manos a sus hombros. Me apoyó bien contra el coche y subió mis piernas alrededor de sus caderas. Me penetró de una vez. Eché la cabeza hacia atrás gimiendo. Lo notaba completamente dentro de mí, ocupando cada rincón. La fuerza que irradiaba me ponía más cachonda. 

Me sujetaba firmemente del culo mientras me follaba. Y que bien lo hacía. Sus movimientos eran enérgicos por lo que con cada embestida me hacía desearlo más. Paró un momento y con una de sus manos empezó a tocar mi culo. Cuando vi sus intenciones me asusté. 

- No, a mí no me gusta este rollo- le dije. 

- Sssh no haré nada que tú no quieras. Déjate llevar- y volvió a follarme de nuevo pero esta vez más despacio. Con su dedo que había mojado en saliva tocaba la piel alrededor de mi ano. Y extrañamente me estaba poniendo muy cachonda. Ahora tenía ganas de que metiese su polla por ahí. Noté como introducía despacio su dedo y aceleró el ritmo. 

- Córrete para mí- dijo empujando con más fuerza. Y lo hice. Noté como cada célula de mi cuerpo se liberaba y mis piernas se quedaban relajadas. Me depositó en el suelo mientras besaba mi cuello. 

Me di la vuelta y apoyé mis manos en el coche dejando a la vista mi culo. Él captó la indirecta y se aproximó por detrás. Se pegó a mí. 

- Dejaremos eso para la próxima vez. Pero quiero ese culito para mí- susurró en mi oído mientras me volvía a penetrar. Me llevaba hacia delante y hacia atrás. No tardó en correrse y noté su semen cayendo por mi pierna. 

Me besó y nos dimos cuenta de que estaba amaneciendo ya... 


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