EL HOMBRE DOMÉSTICO. Testimonios III

Por Marimonias Quesque
Enviado el 05/04/2016, clasificado en Humor
335 visitas

Marcar como favorito

 

Hoy le preguntamos a un señor mayor, muy atildado, con un sello en el dedo meñique. Está mirando una obra.

--Buenos días ¿Nos quiere decir su nombre y dar su testimonio?

--Pues… no sé. ¿Esto va a salir en la tele? ¿No? Entonces sí. Tengo algo que decir, necesito desahogarme. Me llamo Argimiro Robredo, con erre. Soy un pobre hombre. Me llevan y me traen. Me refiero a mi mujer. Antes era un hombre montaraz: iba como me daba la gana, comía lo que pillaba, hacía lo que me daba la santísima, tumbaba barras en los bares, vivía a salto de mata. Enfermé de desidia y fui a parar al hospital. Allí conocí a mi mujer. Yo estaba débil y bajé la guardia. Era una enfermera muy dulce, gallega,  y yo estaba en horas bajas. Total, que la cosa se fue enredando y  me casé.

A lo tonto, a base de arrumacos y carantoñas, esa mujer me ha transformado. Ella me viste, hasta los calzoncillos me compra. Como ve voy hecho un brazo de mar. Me lleva de visita, al cine, a la compra, a Benidorm. Todo muy aburrido. Al principio protestaba, pero mi mujer y mi suegra me convencían atacándome con el sentido común. Son de estas mujeres… Bueno, mi suegra no está ya, murió; una tarde dijo que la llamaba la tierra, se acostó y murió a la madrugada. ¿Qué le iba yo a decir? Ah, sí, de esas mujeres que te machacan con el sentido común. Yo, sentido común no tengo ni gota. Soy muy absurdo. Le pongo un ejemplo: no camino en línea recta, camino en zig zag. Me gusta caminar así. Ya no. Mi mujer no me deja; dice que parezco tonto. Cuando me visto no me fijo en los colores. A mí me da igual. Ahora voy combinado. Mi mujer me decía: “Argi, cariño, te vistes sin criterio, pareces idiota”. Ahora ella me elige la ropa, dice que no me valgo por mí mismo. Como sin sal, por la tensión. Tampoco tomo café. Me tiene a régimen: verdura, pescado hervido, pechuga a la plancha. Todo sin sal. Es por el corazón, lo tengo regular. Dice que me tengo que cuidar. En fin, una vida sin sal, insípida, pero con mucho sentido común. Ahora me entretengo patrullando obras. Cuando hay grúas y maquinaria pesada, el tiempo se te pasa volando.

Le dije que era un hombre montaraz. Ya no; ahora soy un hombre doméstico. Ssssh… calle, disimule, que llega mi mujer.

--Muchas gracias, Argimiro, que le vaya bien. A seguir cuidándose.


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... FarmaToday
TvReceas - Videos de recetas de cocina Cristina Callao