Mi maldito profesor 4: Dime que si...

Por fenix
Enviado el 08/04/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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-¡¡¡¡AAAAAYYYYY!!! Jodeeeer…..con que así lo quieres-dijo y acto seguido me alzó con salvajismo tirándome sobre su hombro y acercándome a la ventana, me coloco suavemente en el suelo, cerca del ventanal, se sentó sobre mí, me tomo ágilmente las manos por las muñecas con tanta fuerza que aunque trate no pude zafarme, me moví con brusquedad, quería quitármelo de encima, alejarme lo mas posible de él… pero estaba ahí; indefensa, inmóvil e inútil ante su peso y en un instante congelada al sentir como una tira se enrollaba en mis muñecas tensándolas y evitando que las moviera

- QUE CREES QUE HACES!!!!-

-NO TE ATREVAS……-

-SUÉLTAME YA MISMO…-

-¡¡¡QUE ME SUELTES TE DIGO!!!!!-

-¡¡¡¡ YA!!!!.................... ¡¡¡¡SUELTAMEEEEEEEE!!!!

Se levanta ignorando mis gritos y ruegos…halo mis brazos, pero  me doy cuenta que no puedo moverlos, estoy atada y por mas que halo la Maldita tira no se mueve ni un poco… siento como el miedo me invade  y en segundos mis lágrimas comienza a caer…

-¿Que vas a hacerme?-  susurro entre sollozos

-Nada- responde tranquilizador mientras se agacha frente a mí y seca con su pulgar mis lágrimas

-Porque me has amarrado-

-Para que no huyas de mí- sus palabras me inquietan - He tratado de hablarte desde hace dos semanas pero no volviste, solo te fuiste ese lunes y volviste hoy igual que cuando te fuiste, fingiendo que nada pasaba, tienes idea de cuanto me cabrea tu actitud-  toma con dulzura mi rostro entre sus manos y besa tiernamente el recorrido de mis lágrimas- No quería asustarte, es solo que algo me consume cuando te veo y solo anhelo sentirte – igual que yo, pensé- muero por hacerte mía de nuevo, pero esta vez como es debido- sonrío con cierta picardía al saber que yo también deseo lo mismo. Se acerca y me besa sutilmente; besos cortos y delicados se amontonan fugaces en mis labios transportándose a mi vientre donde una sensación cálida y exquisita comienza a despertar

-Déjame hacerte el amor, por favor, quiero saberte mía, sentirte estremecer en mis brazos y fundirme en ti hasta ya no poder ni respirar- sigue besándome, abriéndose camino entre mis labios temblorosos y rozándolos con fervor mientras su lengua explora traviesa la mía

–Por favor, dime que sí- susurra a mi oído seductoramente y no pude más que gemir arqueando extasiada mi espalda y echando mi cabeza hacia atrás, -dime que lo deseas, dime que quieres que vuelva a hacerte mía, que lo has deseado desde la última vez, que has soñado conmigo penetrándote y te has despertado sudada, gimiendo después de haberte corrido, dime que quieres que te coja, dímelo como me lo dijiste ese día, dímelo o te soltaré y me iré y más nunca volveré a insinuarte nada parecido- sus ojos me miraban expectantes mientras sus manos se deslizaban con lentitud por mis piernas desnudas rozándolas apenas con sus uñas…

-Ya veo- dijo desesperanzado deteniendo sus caricias, bajando la cabeza y sonriendo sin ánimos. Ascendió lentamente sus manos por mi cadera, mi cintura, mis senos, mis axilas y siguió por mis brazos hasta estacionarse en mis muñecas justos sobre el amarre –Creo que solo fue un acto de momento, algún arranque de despecho, un mal paso que has querido olvidar, seguramente asqueada, mientras que yo he deseado fuera más- comenzó a aflojar lentamente el nudo…

Que… de verdad me va a dejar ir… NO!!!  No es eso lo que quiero, NO… NO… NOOO…

-No- susurre mirando tímida y excitada sus ojos miel ahora oscuros por la excitación

-¿No qué?- dijo frente a mi boca, a menos de un milímetro de distancia

-No te detengas-

-¿Porqué?

-No quiero-

-¿Por qué?- el muy maldito no va a parar hasta que lo diga

- ¿Porque no?- digo juguetona

-Eso no es una respuesta digna de una estudiante universitaria- dijo sonriendo pícaramente, mirándome triunfante

-Porque deseo sentirte –le miro fijamente a los ojos y continuo- lo he deseado desde esa noche, me he corrido en sueños por tu culpa y siento una inmensa necesidad de más, de sentirte de nuevo, de quererme tuya- sonríe y yo continuo- Cógeme- susurro coqueta y picara mirándolo maliciosa y moviendo sensualmente mi cuerpo contra el suyo- Hazme tuya-

Al instante su boca menguo la pequeña distancia entre nuestros labios, besándome con ímpetu, jactándose de mi boca como si fuera un néctar exquisito y extraño, sus labios succionaban los míos mientras nuestras lenguas se entrelazaban feroces y deseosas descargando todo el deseo acumulado en esos besos, sus manos se alejaron del nudo que ata mis muñecas –ahora mucho más suave, tanto que creo poder zafarme si lo intento pero no tengo intención de averiguarlo- y comenzaron a deslizarse por mis brazos, rozando lenta e imperceptiblemente sus uñas sobre mi piel generándome deliciosos escalofríos por todo el cuerpo.

Apenas puedo contenerme, me retuerzo debajo de él anhelando su contacto en cada parte de mí cuerpo, su boca devora la mía y desciende deliciosamente por mi cuello besándolo, mordiéndolo, chupándolo y arrancándome gemidos con cada movimiento de su boca. Aferra sus manos a la cintura de mis shorts desabotonándolos rápidamente y bajándolos con lentitud mientras rasguña mis piernas a su paso, los arroja lejos y quita mis botines y calcetas, luego comienza a subir de nuevo sus manos rasguñándome desde el tobillo, ascendiendo lentamente, y aplicando mucha fuerza con sus uñas, yo echo la cabeza hacia atrás, deleitándome en cada roce mientras mis gemidos inundan todo el taller.

-¿Te gusta?...  me susurra lascivo al oído mientras sus manos exploran el interior de mis muslos, no puedo articular palabra solo gimo en respuesta….–Sí nena, se lo mucho que lo estas disfrutando, pero dime… ¿Quieres mas?...- lo miro suplicante sin ser capaz de otra acción aparte de jadear como loca, - Oh! claro que quieres, debes ansiar sentir mis manos en tu coñito- gemí con fuerza tan solo de imaginarlo y moví mis caderas ansiando sentir su mano, el sonrío y no me hizo sufrir mucho a los pocos segundos sus dedos rozaban mi vulva sobre la tela de mi panty, suspiré de placer al sentir su tacto y él introdujo lentamente su dedo y los deslizó por mis labios depilados

 –Uuuummm, que suaves… provoca morderlos- dijo halando mi labio inferior con sus dientes fuertemente, acariciando mi vulva y presionando mi clítoris (duro e hinchado) a la vez que su boca mordía mi oreja intensamente… escalofríos me recorrían una y otra vez el cuerpo, arqueaba mi espalda ansiando recibir esa satisfacción que mi cuerpo suplicaba.

Halé de mis ataduras descontrolada, ansiosa por liberar el deseo instalado en mi vientre… de una u otra manera, así yo misma tuviera que meterme su pene y calmar por fin mi necesidad de él….. –Tranquila, …..Quiero saborearte más… mucho maaassss- alejó sus manos de mi clítoris e instintivamente dirigí mi pelvis hacía su mano sin lograr acercarme, y como una niña malcriada le susurre entre pucheros

-nooo-

Tranquila, volverán…- cambie de puchero suplicante a rostro berrinchudo, y al verme  se río pícaro y mordiendo mi oreja dijo- hoy fuiste una niña muy mala, no hagas que te castigué de verdad…


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