Chantaje 1: En busca de un tutor...

Por fenix
Enviado el 09/04/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Cristóbal fue mi maestro de música y literatura  cuando tenía doce años, vi clase con él hasta los catorce cuando dejó de enseñar en el instituto para cuidar a su esposa que  estaba desahuciada,  después de eso no supe más de él solo que su esposa murió y el cayo en depresión apenas dedicándose a dar clases particulares de chello y piano pero que más nunca volvió a escribir. Han pasado diez años desde que lo vi por ultima vez… era de piel muy blanca con sutiles pecas sobre su nariz, ojos azules muy grandes, labios delgado pero hipnóticos, un largo cabello rubio (le llegaba a los hombros y se veía muy suave), era delgado y muy simpático aunque con un aire melancólico sobre todo en clases de literatura; era muy apasionado en ambas asignaciones pero cuando daba literatura no podía evitar pensar que él amaba esa catedra más que cualquier otra y fue su pasión por la escritura la que despertó mi interés hacia el mundo de las letras.

Pero a pesar de que sé que el no da asesorías de escritura espero lograr convencerlo para que me asesore a mí, la verdad lo necesito, no me he dedicado en forma a la escritura de hecho estudio idiomas,  pero por algún impulso desconocido me inscribí en un concurso de escritura y si deseo ganarlo debo recurrir a un experto y solo lo conozco a él…

-Gracias por recibirme, profesor- digo cortés al entrar en su casa; es grande y muy amplia, totalmente blanca desde las paredes al suelo, incluyendo los muebles, solo escapan algunas mesas de madera clara (no conozco de maderas) algunas partes en gris, algo triste y tétrica a causa de la poca iluminación, es bastante espaciosa apenas tienes muebles y en el centro un enorme piano (lo único negro en todo el lugar) que resalta y da elegancia a la casa, él me sonríe sin ganas y me indica en un gesto que me siente en uno de los mullidos sofás blancos de la sala.

-No es nada, aunque debo decir que me sorprendió tu llamada no supe más de uds desde que dejé de enseñar en el instituto y admito que me costó recordar quien eras-

-No me diga- sonrío irónica aunque dolida ya que yo aún le recuerdo, claro él ha tenido muchas alumnas y ya ninguna debe ser igual es de esperar no me recuerde.

-No me mal entiendas, es que has cambiado mucho, ya no eres la niña que me perseguía para que leyera sus historias- dice sonriendo y no puedo evitar reír también, aunque algo apenada- la verdad si no me hubieras dicho quien eras jamás  te habría reconocido, estas hecha toda una mujer, y muy bella por cierto –sus palabras se deslizan traviesas por mi rostro pintándolo de rosa, uno muy notorio tanto que él sonríe y se disculpa- lo lamento no quise apenarte-

-Tranquilo, es solo que no suelo recibir piropos- abre mucho los ojos y me mira sorprendido como si oyera algo muy extraño…

-No puedo creerlo, eso es imposible, eres muy hermosa- se levanta al ver mi expresión incrédula y se acerca a mí de forma muy formal, da unos cuantos pasos hasta quedar frente a mí, sujeta mi mano y la lleva a su rostro besando delicadamente el dorso de mi mano y diciéndome con seguridad mirándome firmemente a los ojos – Eres preciosa lo eras de niña y lo eres aún más ahora que eres una mujer, y una muy bella- al instante volvió a besar mi mano.

Yo estaba perpleja, incrédula sin saber que hacer pero no hizo falta que hiciera nada… me soltó de inmediato y como si no hubiera pasado nada se dirigió a la cocina  y me dijo en tono muy neutral…

-Té o café-

-Té, no me gusta mucho el café…-

-Pues té entonces-

Lo oí mover algunas cosas en la cocina pero yo era incapaz de moverme o hablar, no sabía como actuar mi profesor me había piropeado de una forma muy caballerosa y educada pero aun así seguía siendo un piropo, yo no venía preparada para ello. Exhale con fuerza tratando de calmarme y al instante lo oí caminar hacia mí, dejo en la mesa de centro la bandeja con el té y unas pequeñas galletas, le colocó azúcar, tomó un sorbo y agarro una galleta, luego me miró tranquilo aunque con cierto aire melancólico y sin perder tiempo me dijo

-Y a que has venido mi bella niña…- me sonrojé aún más pero tomé valor, no sé de donde y me decido a explicarle

-Verá profesor, me he inscrito en un concurso de escritura –su semblante cambia, su expresión se ensombrece y su cuerpo se tensa- y aunque seguí escribiendo fue todo por hobby y la verdad deseo ganar este concurso para poder recibir esa beca y estudiar literatura –me mira inexpresivo pero yo estoy decidida así que sigo- sé que dejó la literatura hace mucho- abre sus ojos mirándome con reproche- pero yo no conozco a más nadie que pueda enseñarme, y la verdad tampoco quiero a otro, aparte de usted nadie ha leído algo escrito por mí- su expresión no cambia pero sus labios dibujan una pequeña sonrisa algo tensa- y debo confesarle que fue su pasión por la escritura la que despertó en mí el deseo de escribir y si le soy sincera aunque me recomendara a algún colega dudo siguiera en el concurso porque… en esto seré muy franca, O ME ASESORO CON USTED O SIMPLEMENTE NO ME ASESORO CON NADIE-

Su mirada se suaviza en lo que termino de hablar, me mira con cierto aire divertido por mucho tiempo y al cabo de un largo rato, en el que sentí sus intensos ojos azules recorriéndome de arriba abajo mientras me sonrojaba aún más, me dice travieso…

-¿Y qué estaría dispuesta a hacer para que fuera su tutor?....-

-¿Qué intenta decirme?- le pregunto seria, algo en su pregunta no me parece ético

-Verá señorita Ámber, como bien ha dicho dejé la literatura hace nueve años, justo después de morir mi esposa, de hecho lo último que escribí fueron los versos que leí en su funeral- me quedo perpleja al ver como unas pequeñas lagrimas amenazan en vano con asomarse en sus ojos- así que usted me pide algo que para mí es imposible pero la pasión con la que habla y su determinación por tenerme me hacen sentir culpable de solo pensar que lo abandonaría todo por mi culpa- ¡SÍ! Mi frase repercutió en él, TENGO TUTOR- así que pienso que si he de hacer algo que no deseo por usted lo mínimo que usted puede hacer es pagarme con el mismo sacrificio…. ¿No está de acuerdo conmigo?


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