EN SU PAPEL-PARTE 6

Por menorcabella
Enviado el 07/04/2016, clasificado en Varios / otros
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-  ¿Cómo ha ido la entrevista Samuel? He esperado a llamarte a que el partido hubiera acabado, se que si te interrumpo en un partido de tenis con lo que te pirra me matas y más siendo Nadal. Por cierto, menuda pifiada ¿no? Seguro que nadie hubiera apostado por esa derrota, ni siquiera entendidos como tú.

-  ¿Perdona? ¿Qué has dicho? Vamos, no me jodas…

-  ¿Ocurre algo Samuel? Chico, vale que duela que pierda tu deportista favorito pero solo es eso al fin y al cabo: deporte. Hay cosas mucho peores te lo aseguro.

-  Sí, como cerrar los ojos con la intención de echar una siestecita antes del partido y despertarte gracias a que tu buen amigo se digna a hacerlo llamándote por teléfono.

-  ¿Me estás diciendo que te has quedado sopa y no has visto…? Pues sí que deberías tener horas de sueño pendientes sí. Bueno, que yo en realidad no te llamaba para hablar de tenis. Vamos a lo que importa, la entrevista, cuenta.

-  ¿Qué quieres que te diga? Como las otras entrevistas, como cualquier entrevista supongo. Te sientas, no te dicen nada en un primer momento, te hacen sentir incómodo…hasta que luego les da por hacerte las preguntas más inverosímiles que te puedas imaginar y que tú no logras entender a santo de qué las mismas para acabar como siempre, con un “le llamaremos con lo que sea”. Aunque mira, como bien sabes ya estoy acostumbrado así que nada me sorprende. Igual tendré que añadir en mi currículum “Experiencia profesional: se me da bien que me entrevisten”. Ah, de todos modos sí, hoy sí ha habido algo fuera de lo común y especial. Cesar, ¿estás ahí?

-  Sí, sí, te estaba escuchando. ¿Cómo que especial?

-  He conocido a una mujer, bastante peculiar a qué engañarnos. También esperaba como yo, para ser entrevistada, aunque no creo que ella sea competencia.

-  No te fíes Samuel, ¿por qué dices eso?

-  ¿Tú crees que alguien que va vestido en plan gótico es la persona idónea para ostentar un cargo ejecutivo? Antes que respondas, añado la poca experiencia laboral de la susodicha, ninguna. Se acababa de graduar según me dijo y ésta era su primera entrevista.

-  Y tú la creíste claro

-  ¿Por qué no iba a hacerlo?

-  ¿Y por qué ibas a creerla? Bien, ¿y tiene nombre o eso también es un misterio?

-  Amelia, se llama Amelia.

-  No pega mucho con la indumentaria que has descrito.

-  ¿Cómo vestirías tú a alguien con su nombre?

-  ¿De verdad estamos hablando de estas chorradas?

-  Has empezado tú, no yo.

-  No, perdona, quién ha comenzado a hablar de esa Amelia has sido tú. Así que para zanjar el asunto, ¿habéis quedado en algo? ¿os habéis intercambiado teléfonos, direcciones?

-  En realidad no hemos tenido ocasión, ha sido una charla que no ha durado ni cinco minutos y luego me han llamado. Cuando he terminado la han llamado a ella que era la última y no he querido esperar.

-  ¿Y si ella esperaba a que tú estuvieras esperándola? Mira que eres pánfilo a veces de verdad, es que no aprendes. Se me ha olvidado la última vez que te vi con una mujer.

-  Gracias por recordármelo, eres un amigo.

-  No uses ese tono, porque soy tu amigo y porque me preocupo por ti te lo digo. Sabes que yo jamás iría con maldad, y mucho menos contigo.

-  Lo sé Cesar, perdóname, pero es que hoy ha sido un día raro. Bueno, tengo que dejarte, llaman a la puerta. Seguramente será mi hermana con mis sobrinos, se ha apuntado a clases de macramé y con alguien tiene que dejar a las fieras.

-  ¿Macrame? ¿Sandra?

-  Sí, Sandra. Mira, le viene bien un poco de distracción ahora que está en trámites de divorcio y a mí también.

-  No sé qué decirte con los sobrinos que tienes. Igual es que tú siempre has tenido mano con los chavales y servidor todo lo contrario.

-  Puede. Bueno, que te dejo, que ya van unos cuantos timbrazos y Sandra me mata como llegue tarde.

-  De acuerdo, estaremos en contacto, adiós.

-  Adiós Cesar.

Samuel se puso el móvil en el bolsillo trasero del pantalón y fue a abrir la puerta. En el umbral esperaba su hermana con cara de pocos amigos y sus dos sobrinos Enrique y Sasha.

-  Hombre…ya era hora… ¿es que pensabas tenernos aquí hasta el día del juicio final? Anda niños, pasad y sentaros, yo tengo que hablar con vuestro tío antes de marcharme.

-  Bien, gracias, ¿y tú? Ah, la entrevista bien, como todas pero bien. Gracias por preguntar.

-  Lo siento, tienes razón, soy una egoísta que solo piensa en mí. Por eso pidió el divorcio Santiago, porque dice que en lo único que pienso es en mí sin tener ninguna consideración por los demás. Según él, ni siquiera por mis hijos.

-  Si te empecinas en hacerle caso esto te afectará más de la cuenta, y por lo que veo ya lo está haciendo.

-  Puede, pero no deja de ser una realidad, ¿sabes lo que pensaría de mis clases de macramé si se enterara?

-  Desde luego, espero que no sea tu descuido por los nenes, creo que están bien atendidos conmigo vamos.

-  Persona mejor que tú no existe. Bien, debo irme, en unas horas estaré de vuelta. No es necesario les des la cena, aún será pronto y podré dársela yo en casa. Pero si se ponen muy pesados te ruego que no le des a Sasha nada de fritangas y esas cosas, ha estado delicada del estómago estos días y prefiero no arriesgar, no vaya a ser que mí querido ex marido diga que quiero envenenarla.

-  Sandra, por dios, qué cosas dices. Y te recuerdo que aún no es tu ex, ningún juez ha dictado sentencia al respecto.

-  Ojalá no tarde mucho pues.

Y después de esa última frase de su hermana Samuel se quedó solo. Bueno, no, con la compañía de unos gemelos de doce años que no era moco de pavo.

-  Bien, ¿qué queréis hacer? Vuestro tío está a vuestra entera disposición.

-  ¿Nos haces tortitas con chocolate de esas que te salen tan ricas?-le preguntó la niña.

-  ¡Eso, eso, tortitas, tortitas!-se apuntó el hermano a la iniciativa.

Pues sí que estamos bien. Con la de cosas que podían haber soltado por esas boquitas y disparan la fruta prohibida, porque su hermana no mencionó nada en cuanto al crío pero no iba a darle a él tortitas y a su hermana no. ¿Y ahora qué? De repente, sin saber a qué, se preguntó cómo se las ingeniaría Amelia si estuviera en su papel.


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