¿Traidor y cobarde?

Por cclecha
Enviado el 30/04/2016, clasificado en Varios / otros
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     La división de tanques ligeros, estaba ordenada en el campo de batalla tal como los generales de brigada habían expuesto en el simulacro de minúsculos tanques de juguete en las dependencias de la sala de jefes. Los generales tenían previsto la toma de las posiciones enemigas…sabían que iban a perder algunas unidades, pero lo que realmente les importaba era la conquista de la loma que dominaba el valle y la región, no el coste real en hombres que supondría la operación.

     El plan de los generales consistía en desmantelar las defensas de artillería del enemigo situadas a pie de la loma, para luego enviar a la infantería a conquistar la colina.

     El juego estaba servido, había empezado. Se había pasado de la teoría de las maquetas a una pérfida práctica de los hechos.

      Todos los tanques mantenían, una alineación más o menos ordenada, en un campo, árido, pedregoso y sin árboles. Pero el desarrollo de la batalla, empezaba a ser muy distinto de las maquinaciones entusiastas de los generales.

       El ruido de los obuses anti tanques era ensordecedor, un único aviso antes del impacto, consistía en un sórdido silbido de los misiles anti-tanque; un ruido que se mezclaba con el estruendo de las ruedas con cadenas de los carros que ya estaban en movimiento. Los incendios de los blindados eran constantes, se juntaban con el humo, el polvo y su destrucción

     El tanque del sargento Jack, quería disparar, apuntar con su cañón al enemigo, pero no atinaba a divisarlo, solo veía carros blindados de su propia formación…además de la escasa visibilidad dentro de aquellos caparazones, una espesa nube de polvo creada por los carros que avanzaban debilitaban en extremo su capacidad operativa y su visibilidad.

       El enemigo, a fuerza de obuses anti-tanque, había conseguido crear el desconcierto entre las filas de los quebrantados blindados. El tanque de Jack, estaba a un flanco de la formación y solo llegaba a ver la destrucción constante de sus compañeros, en realidad, la mayoría de los blindados de su alrededor, estaban ardiendo; entonces a Jack se le empezaron a pasar mil ideas por su agitada cabeza.

     -Mi sargento- dijo el conductor Paul dirigiéndose a Jack- ¿Esta seguro que me ordena salir de la formación?

     -Coge campo a través…todos los nuestros están prácticamente destruidos

     -Pero señor, hemos de luchar…

       -Es una orden-rugió Jack-¿Qué no ves en qué situación está todo?

     El sargento nunca había sido un militar convencido, recordaba con sufrimiento como sus superiores siempre insistían con voz alta y pregonaban arengas tipo como, “el valor, ante todo”, “adelante por la patria”, “ni un paso atrás, no se retrocede ni para tomar impulso”, “el enemigo bueno es el enemigo muerto”…recordaba infinidad de más…pero él se había metido en esto, por un simple sueldo, nunca había creído en frases propagandistas.

     El conductor Paul condujo el blindado a toda máquina por el pedregal inhóspito y vadeando como pudo un terreno sinuoso, y en un alarde de pericia, llegó a alcanzar una pequeña carretera lejos de la infernal batalla.

     Paul renegaba interiormente de su sargento. Entre dientes masculló -Eres un traidor y un cobarde

       Jack había escuchado las palabras de Paul pero no dijo nada. Consideraba que la secta de sus superiores, había hecho un buen trabajo con su conductor…el pobre chico, se había creído todas las proclamas con que los oficiales continuamente le machacaban.

       El, siempre había creído que el primer mundo ya no habrían más guerras, puesto que las guerras ya serían económicas, de empresas y de mercados…pero vete aquí que se había equivocado…los intereses de unos pocos, seguían dominando las voluntades de los pobres soldados.

       El blindado avanzaba lento por la estrecha carretera, el ruido de su sistema de tracción, golpeando la calzada era estruendoso. Avanzaron conductor y sargento, callados y cuando la angustia empezaba a aparecer en los dos, un pueblo se divisó a lo lejos.

     El tanque enfiló la entrada del pueblo y una fuente redonda con tres caños y agua cristalina les recibió. Junto a ella, custodiándola, un sauce llorón, con sus ramas delgadas y desmayadas.

     Una barricada, a unos cien metros, de sacos terrenos y adoquines, impedía el paso hacia la plaza mayor. Jack hizo parar el tanque… estaba agobiado, salió por la torreta a respirar aire puro. Cuando asomó su tribulada     cabeza por la torreta, vio un Sol potente, el agua cristalina de la fuente y escuchó los gorjeos de los gorriones que estaban posados en las ramas del Sauce Llorón. Todo ello ajeno a cualquier pretensión de guerra de los humanos.

       Entonces tronó un megáfono proveniente de las barricadas que decía

       “Los del tanque, salgan con las manos en alto, sin armas y no les pasará nada”

       A Jack, no le faltó tiempo para cumplir las instrucciones del megáfono y con un ágil salto bajo del tanque a la calzada con las manos levantadas. Se quedó esperando la salida de su compañero, pero esto, lejos de producirse escuchó la voz de Paul, amortiguada por el blindaje de acero de aquella lata de membrillo

       -Eres un asqueroso traidor y cobarde

       Inmediatamente el tanque, impulsado por Paul, avanzó hacia las barricadas y los pocos metros, el blindado, levantó levemente el cañón, apuntó y disparó. El impacto pasó por encima de las barricadas y fue a dar al campanario de la iglesia de la Plaza Mayor. Paul no tenía práctica en el tiro, solo en la conducción…

       No tardaron ni dos segundos en enviar un obús antitanques que impactó en el pequeño blindado, provocando su incendio y destrucción.

       Jack, consternado, seguía avanzando con las manos en alto y vio como la heroicidad de su compañero no había servido para nada. Los equivocados oficiales no habían podido contemplar aquella gloriosa acción, tampoco la “patria” había podido verla…el único que había estado presente, que había observado la acción, era curiosamente y precisamente él…el traidor y cobarde.

     Al pasar por delante de su tanque ardiendo y sabiendo que su conductor nunca más saldría, le vino a la cabeza un par frases que dicen: “Los hombres guerrean para adquirir un pedazo de tierra, en donde serán prematuramente enterrados” y “los ricos provocan las guerras y los pobres son los que mueren”

   Las guerras seguían existiendo, los humanos, caían una y otra vez en este error, era curioso como las personas no se daban cuenta que la vida es un paseo y no hay que extraviarse en cosas negativas…

     Pensó que las comunidades de animales no pelean contra sus semejantes…salvo puntualmente los chimpancés…claro que nosotros provenimos de ellos…pero no todo es negativo en nuestra herencia de ellos…existe en estos animales una moral latente, una protobondad. Heredamos lo bueno y lo malo.

   La barricada estaba cada vez más cerca. Salieron dos soldados perfectamente uniformados y armados con un fusil, para apresar a Jack. La guerra continuaba y parecía que era inherente a los humanos. El deseo de las personas de dominar al otro por medio de la violencia o sino de manera más rebuscada por la palabras, lo llevábamos a cuestas. El ultimo pensamiento del sargento fue el de que “el traidor y cobarde del Jack, seguía estando vivo”…sonrió


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