DR. CORNELIA PAUN HEINZEL - AMOR DE CERNAUTI PARTE III

Por drcorneliapaun
Enviado el 15/05/2016, clasificado en Amor / Románticos
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Dr. Cornelia Paun Heinzel:Amor de Cern?u?i del libro  "El cartero nunca más llama dos veces„ o Sueños...sueños...sueños... „ PARTE III

El vendedor envió rápidamente las flores a la dirección mencionada.

Llegó en diez minutos con las rosas en frente de la casa, un edificio imponente de pisos y llamó a la puerta. Apareció inmediatamente Gertrudis, la madre de Elisa.

- ¡He recibido la orden de traer estas flores para usted! – dijo el chico.

Y comenzó a descargar los enormes ramos de rosas rojas.

- ¿Dónde se los dejo? – le preguntó.

- En el salón, – dijo la mujer sorprendida.

En cuestión de minutos, la habitación estaba cubierto de hermosas rosas rojas.

- ¿Quién las habrá enviado? – preguntó Helga emocionada y corrió hacia adelante para abrir el sobre de color rosa.

Las letras de la carta decían: "Para la hermosa señorita Elisa de parte de Nicolae".

Helga cogió el papel y leyó desconcertada los versos que había escritos en él.

- ¿Cómo?, ¿es para Elisa? ¿No son para mí? ¡Yo soy más hermosa, las rosas debían ser para mí! ¡Y te ha escrito un poema! ¡A mí nadie me ha escrito nunca un poema! – dijo la joven con enojo.

- Tranquila, Helga, no te enfades, tú también conseguirás que te manden rosas, – Elisa la consoló con suavidad.

- Tú, cállate. No necesito tus consuelos. ¡Nadie es como yo! – dijo Helga cada vez más enfadada y comenzó a llorar.

A partir de ese momento, todos los días Elisa recibió una flor de Nicolae.

Al día siguiente, Nicolae fue a visitar la familia Hensel. El piso familiar estaba rodeado de casas elegantes, en una romántica calle empedrada. Era conocido por ser un lugar popular para las procesiones de la boda.

Era la hora del almuerzo y la familia lo invito a comer.

- El Sr. Batru se quedará con nosotros a comer, – dijo Gertrude cortésmente.

El enorme cuarto de estar tenía muebles de madera tallada, y una larga mesa en el medio de la habitación. Delante, había un gran cuadro con una pintura que representaba a una pareja – un oficial de traje imponente con una larga espada y una dama brillante y elegante con un gran sombrero y paraguas. Eran el Sr. Heinrich y la Sra. Gertrude de jóvenes.

Gertrude preparó varios platos – sopa de pollo, carne de cerdo asado con patatas fritas y ensalada de tomates y pepinos. De postre, una enorme tarta de chocolate adornada con flores de nata en su parte superior.

- Nos vamos de compras al Elizabethplatz, el bazar de comida que está cerca de Plaza del Teatro, – dijo Gertrude. Le pusieron ese nombre en honor de la Emperatriz Elisabeth de Austria, – terminó aclarando.

- ¿Qué planes tienes para el futuro? – le preguntó Heinrich a Nicolae.

- Quiero ser profesor de filosofía. Es mi vocación. La crisis me desconcentró un poco, pero soy joven y llegaré a mi meta. Aunque ahora me quiero casar... y quiero casarme con Elisa, – dijo tímido el joven.

Hubo un silencio profundo. Los padres querían que su hija se casara, pero les había pillado por sorpresa. Ahora, con la crisis, ellos también estaban en un punto muerto. Recientemente, el gobierno rebajó las pensiones y se vieron fuertemente afectados. El negocio del alcohol se había ido por el desagüe, y las pensiones se habían convertido en sus únicos ingresos actuales. Ahora no había...

- Pero Elisa es todavía muy joven. Hace poco que termino el colegio católico.

En Cern?u?i, las niñas de las familias educadas iban a esta escuela para aprender a prepararse para el matrimonio. Aprendían idiomas, a charlar, cantar, bordar, coser, cocinar...

- Y tiene que tener una dote para casarse con un oficial, – dijo Gertrude. Hemos comprado una casa con jardín cerca de Cern?u?i, y esa será su dote.

- ¿Me permite invitar a Elisa a dar un paseo por el parque? Volveremos en una hora, – dijo Nicolae a los padres de la niña.

- Por supuesto, – dijo Gertrude.

El parque estaba cerca de casa de Elisa. Un parque fascinante, con los tonos verdes de la vegetación abundante, y el color blanco puro, de los bancos, los contenedores de basura, los edificios y anexos, todo pintado de blanco inmaculado. Nicolae iba vestido con traje militar y Elisa con su vestido de delicado color de las campanillas, para estar perfectamente sincronizados con el tono del cuadro exterior.

Los jóvenes se sentaron en un banco bajo las ramas de una acacia, con la corona de hojas expandida como un enorme paraguas. Frente a ellos se erguía un majestuoso árbol cuyas ramas formaban asombrosas figuras como la trompa de un elefante.

Cuando miraban el árbol era como si tuviera algo magnífico. Transfería a quienes lo observaban un poco de su grandeza. A la derecha, una fila de acacias jóvenes, alineadas como soldados en un pelotón.

El canto suave de los pájaros, salpicaba de vez en cuando con sus trinos melodiosos. Desde lejos llegaba el dulce canto de un cuco.

Los arbustos del parque proporcionaban un magnetismo especial debido a su color rojo púrpura, como el amor, y el color blanco puro de la inocencia y la sinceridad.

Nicolás arrancó una rosa roja y se la puso en el cabello de Elisa.

Las hojas se movían con la suave caricia del viento. Y Nicolae tenía la sensación de que el parque se transformaba en una tierra mágica y que ellos eran como la primera pareja del mundo, Adán y Eva.

Ambos permanecían callados. Aunque normalmente eran personas sociables, Nicolae y Elisa no eran muy habladores. Ellos sólo hablaban lo imprescindible y cuando era necesario. Y el lenguaje misterioso del silencio los unió más, unió sus almas y sus corazones para siempre. Frente a ellos, con la forma de una pareja, dos Ciruelos mirobolanos formaban milagrosamente la silueta de una puerta. A continuación, creaba una curva, con una corola abundante.

Al volver a casa, pasaron por el teatro. El Teatro Cern?u?i era un impresionante edificio construido bajo la influencia de la Escuela de Arquitectura de Viena.

- ¿Vamos el sábado a un espectáculo? – preguntó Nicolae, amante de la cultura, y al que hacia feliz ver un nuevo espectáculo con Elisa.

Llegaron enseguida al Mercado Central, donde en el centro estaba el Monumento de la Unión, inaugurado en 1924 por la familia Real.

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La boda tuvo lugar rápidamente, sin mucha preparación. En realidad Nicolae nunca fue un esclavo de las formalidades. Ni Elisa tenía muchas ínfulas, no era como su hermana Helga. Para los dos, el amor era lo más importante. Todo este espectáculo no tenía mucho valor para ellos. Sólo los sentimientos eran valiosos.

Se quedaron en Cern?u?i, en casa de los padres de Elisa. A la casa con jardín, que había recibido como dote Elisa, no iban con frecuencia. Sólo la visitaban de vez en cuando.

El padre de Elisa murió pronto. No pudo resistir la presión de los negocios durante la crisis.

Nicolae era un hombre de estudio, de libros. La carrera militar no era para él, pero aun así, la ejecutaba sin parecerle una dura tarea, porque era un gran deportista y poseía mucha resistencia física.

Elisa se quedó embarazada inmediatamente, y nueve meses después del matrimonio dio a luz a un hermoso bebé: Mircea. Pero el recién nacido cayó enfermó y murió.


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