Competencia por el puesto

Por gon-xxx-
Enviado el 22/05/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Es increíble, ¿como uno puede?, aunque este necesitado de algo, dejarlo pasar por una aventura. Sin importar que la necesidad te obligara a no hacerlo, y mucho menos, dejaría uno un buen trabajo pero yo, no me arrepiento de haberlo dejado.

Ya tenía unos meses de no trabajar. Mi esposa con su súper plaza de maestra de primaria con doble clave ganaba lo suficiente como para no exigirme tanto el que buscara trabajo precipitadamente,

-prefiero que encuentres un buen trabajo aunque te tardes un poco. – me decía ella y sí, me consolaba, yo correspondía ese favor atendiendo las labores de la casa, y de manera particular, le recompensaba el favor haciéndole verdaderas obras de arte en la cama, y cómo no!!!. Si descansaba todo el día y me ejercitaba.

Pues llego el día en que una importante empresa me envió un e-mail donde me solicitaba al día siguiente en sus instalaciones para una entrevista. Mi esposa me dijo que estudiara y que estuviera muy alerta para salir bien calificado de dicho cuestionamiento.

Me levante temprano me puse mi traje bueno de Armani que compre de segunda, pero, que parecía nuevo y me hacía ver muy guapo según mi esposa, me puse mi mejor loción y me dispuse a acudir a mi cita.

En la entrada me revisaron y me preguntaron a que iba. Me dijeron que las entrevistas comenzarían en cinco minutos. Y que debía esperar en la estancia principal.

Me senté en un cómodo sillón de vinil negra, cuando escuche un… -ok entonces espero. –era una chica como de 22 años como de 1.65m y a pesar de sus brazos, cara delgada y fina, su busto y trasero eran muy prominentes,

-hola, ¿también vas al 8º piso?

-hola, si voy a una entrevista, ¿Por qué? No me digas que vamos para la misma. – le dije en tono de broma.

-pues no creo, porque yo voy para la de sub-contador general. –que era para la cual también iba yo.

-pues que gane el mejor, le dije que ambos vamos para esa. – advirtiéndole con una cara de seguridad, porque me pensé estar mejor capacitado que ella

Y es que yo tenía más experiencia que ella, yo ya estaba titulado, y de acuerdo al puesto, ya había trabajado un año en un puesto similar, mientras que ella, muy probablemente resaltaría por su excelente físico, pero solo si quien la entrevistara fuera hombre.

- ya pueden subir – el encargado de seguridad nos dirigió hacia el ascensor y posterior a eso nos cerró la puerta.

Ya en el elevador, no pude evitar recorrerla de pies a cabeza con mi mirada, pude ver a detalle cada centímetro de su cuerpo, unos tobillos finos con unos pies delgados, unas pantorrillas sin pronunciar y unas rodillas infantiles que combinaban con esas piernas sin definir, esa falda apenas un centímetro arriba de la rodilla entallaba perfecto aquel pequeño pero perfectamente formado trasero, su blusita blanca perfectamente planchada abotonada completa, pero como pasa con muchas mujeres, entre el 2º y 3er botón, de lado, se veía una parte muy sensual de su pecho. Su cuello delgado y definido, en ese instante subí mi mirada a sus ojos, y su mirada intensa reflejaba un pudor que me hizo sentir pena.

Se abrió la puerta y un chico elegante de unos 30 años nos dio la bienvenida.

-adelante contador. ¿Usted debe ser Gabriela? -Nos dijo respectivamente.

-la contadora los va a recibir de una vez y dice que será muy breve –uff, que alivio, pensé que nos entrevistaría un hombre, de modo que será nuestro conocimiento el que competirá.

Enseguida entre y la contadora, quien tenía a lo mucho unos cuarenta años, me entrevisto, me desenvolví con seguridad y conteste todas sus preguntas, Salí confiado y le desee suerte a mi adversaria, ella se intimido y acudió a su entrevista, me senté en la pequeña estancia ya que debía esperar a la decisión. Más pronto que yo salió Gabriela, con la cara no muy convencida,

-regresen en un par de horas, -dejen que tome una decisión la contadora y hable con recursos humanos, no se vallan tan lejos, el elegido regresara a ver qué documentos deberá presentar. Nos dijo el chico a ambos.

Nos dirigimos al ascensor, nuevamente solos, -¿Cómo te fue? –pregunte solo por educación.

-no lo sé, la contadora me decía que tu si conocías mas cosas que yo.

-lo siento, y siento que te vestirte así de guapa y sensual, y esta vez no haya funcionado,

Subió la mirada que cambio a ser descomunalmente lasciva, me empujo contra la pared del elevador,

-todavía me queda una carta a jugar, -me dijo decidida,

-o que… apoco ¿no estarías dispuesto a negociar tu ingreso conmigo?-su seguridad por un momento me intimido.

-a poco ¿crees valerlo como para plantearlo? Le dije mientras lo la arremetía contra la otra pared del pequeño espacio, me le repegue para darle a entender que no le tenía miedo.

-valgo eso y más. -me dijo muy afrentosa

-no se hable más…

Casi frente al edificio se encontraba un hotelito de esos donde los oficinistas seguramente acuden a encerrarse.

Pagamos la cuota a mitades y entramos a aquella habitación.

-a ver mocosa, con qué muy sabrosa como para yo seguir desempleado, ¿no? Me le pegue y comencé a quitarle el pequeño saco, ella me quito el mío y uno al otro desabotonamos nuestras camisas, me desabroche el pantalón y me lo baje con todo y bóxer, ella hizo exactamente lo mismo.

La cargue y ella me rodeo de brazos y piernas, intente introducírsela pero no tuve éxito, para lo cual ella con destreza la metió rápidamente. La subía y la bajaba con fuerza, después de un par de minutos, así como estábamos, la tire en la cama, se lo sacaba completo y se lo volvía a introducir, y eso hizo que se empapara el máximo, se lo comencé a bombear a velocidad máxima, y el golpeteo se escuchaba bastante cachondo, sus muslos empezaron a vibrar y me apretaba con sus piernitas mientras gemía apretando los dientes como cuando se respira al dar a luz. Me abrazo muy fuerte con las piernas pero me apretó asfixio con los brazos. Lo sabía, y quise hacerla sentir al máximo, baje mis manos y apreté sus nalgas, con el dedo medio empecé a dibujar círculos en su ano.

-WOW mi amor, méteme el dedo, -dijo frenética y rasguñándome la espalda.

Subí mis dedos anular y medio a su vulva empapada y los metí suavemente en su también lubricado culo. Pude sentir con mis dedos, como mi pene entraba y salía, eso me calentó hasta el clímax.

-¿te gusta mocosa puta? –le dije salvajemente mientras la golpeaba fieramente con mi pelvis,

-cógeme fuerte cabrón, que me voy a venir. Me dijo con los ojos totalmente en blanco.

El solo oír eso me éxito tanto que sentí correr mi semen, mi verga convulsionaba tal como su vagina.

 Ambos terminamos gritando sin vergüenza alguna.

Me quede unos minutos sobre ella recobrando fuerzas, después, sonó el teléfono de ambos, donde nos dijeron que un tercer candidato, convenció más que nosotros, nos desearon suerte y nos agradecieron el tiempo.

-¿Y ahora?... -dije.

-Ni modo… -concluyo.


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