Mi libro C. 39

Por Jesús A.
Enviado el 23/05/2016, clasificado en Varios / otros
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Rebelión de las Germanías

La rebelión de las Germanías ha sido una disputa que se desarrolló desde 1520 a 1522 en los territorios de Valencia y Mallorca a principios de la regencia de Carlos I. Se producían al mismo tiempo que la revuelta de las Comunidades de Castilla.

Causas e inicio del conflicto: Los artesanos del Reino de Valencia, en el transcurso de la regencia de Fernando el Católico, lograron el derecho de conformar un ejército en caso de apuro de combate contra las flotillas berberiscas. Esta probabilidad de tener armas, produjo más violencia en la rebelión de las Germanías.

Por el perdurable temperamento y leyes de predominio burgués, en la población valenciana se practicó maneras inherentes de levantamiento comunal en contra de la aristocracia, la que en 1519 se fuera de la urbe por una infección contagiosa. Esto se sumó a un tiempo monetariamente complicado. Su comienzo ha ido creciendo y señalado de hechos lícitos y de reproches, y ha sido esencial en ello la coyuntura de que los ciudadanos poseían esa autorización del monarca para usar armamento para defenderse de las exploraciones de los corsarios berberiscos. Después de marcharse los burgueses, las gentes acomodadas y agrupadas de la población cogieron lentamente el puesto de un agente de cada corporación para gobernar la ciudad de Valencia. Era en 1520 y el monarca Carlos I estaba por aquella época en Aquisgrán centrado en su proclamación como soberano, y solo ordenó que en el levantamiento no se utilizara el armamento, orden que todos olvidaron.

La Junta de los 13: La Junta de los 13, quiso instalar un método en el que se vetara la ocupación autónoma sin controlar por las corporaciones. La germanía de germà (hermano en valenciano), era el método de alistamiento que quiso implantar para protegerse de los ataques de los corsarios. El dirigente mesurado en un inicio ha sido Joan Llorenc, sin embargo éste falleció en 1520, con lo cual se metieron facciones más extremistas, comandados por el terciopelero Vicente Peris.

Por ese motivo, en el levantamiento se produjo un extremismo creciente, transformándose en un conflicto armado, con eventos como el ataque y quema del gueto moro de Valencia, a la que se culpaba de cooperar con la nobleza. El levantamiento anti nobleza se expandió por el campo, con desbalijo de huertas y tierras de los señores, a otros pueblos y ciudades del territorio, estableciéndose reuniones extremistas. Se deportó al gobernador de Valencia, Diego Hurtado de Mendoza y Lemos, que se fugó a Denia, conformando el ejército del rey en dos centros de oposición: el primero, en el Norte, liderado por Alonso de Aragón, duque de Segorbe; el segundo, a la Gobernación de Orihuela Sur, liderado por el mismo gobernador.

La población de Orihuela capitalidad administrativa y tercera población de la Corona de Aragón no se rindió hasta 1521. Después de mucho tiempo de sitio se entregó la población y el Gobernador, más tarde capituló el Alcaide del Castillo (líder Militar de la Gobernación) ante el Ejército Real liderado por el Marqués de los Vélez. Su rendición despejó el camino de Valencia por el sur, capitulando sin dificultad la Baronía de Elche y la urbe de Alicante, la cual se rindió sin apenas luchar. Los rebeldes, liderados por Jaime Ros, el 18 de julio de 1521 han sido derrotados en Almenara por el Duque de Segorbe, sin embargo, unas jornadas más tarde, Vicente Peris venció en Gandía al gobernador y sus nobles, en la llamada batalla de Vernisa, era el 23 de julio. Después de ese combate, el gobernador se escondió en el Castillo de la Atalaya de Villena, en la cual más tarde se reunirían sus fuerzas para salir a combatir a los nobles sublevados en Valencia.

Más tarde, la sublevación se fue desuniendo, originándose disensiones entre sus jefes, y de las posteriores batallas los rebeldes salieron vencidos. En una impaciente incursión, la noche del 18 de febrero de 1522, Vicente Peris se interna en Valencia, metiéndose en su vivienda, reuniendo allí a sus seguidores, lo que provocó una fuerte batalla por las avenidas de Valencia durante la noche, hasta que varios hombres lograron poner fuego a su vivienda. Vicente Peris se rindió al oficial Diego Ladrón de Guevara. Al final, el ejército del rey el 3 de marzo de 1522 penetra por la fuerza en Valencia, ajusticiando a Vicente Peris y a sus más inmediatos cooperantes. Solamente Játiva y Alcira permanecen en manos de los rebeldes, reproduciéndose la revuelta, ahora liderada por una enigmática figura llamado "El Encubierto", un farsante que dice ser el infante Juan, hijo de los Reyes Católicos.

Derrota de los agermanados: Después de que el 19 de mayo de 1552 en Burjasot, se matara a "El encubierto" por dos combatientes suyos, para percibir el pago prometido por el gobernador, la rendición de Játiva y Alcira, se origina la debacle final de los "agermanats", proclamándose gobernadora de Valencia a Germana de Foix, quien con la ayuda de su marido el duque de Calabria, rigió con mano de hierro a una reducida, no obstante luciente corte, hasta fallecer en 1538. Se decretan 800 veredictos de ejecuciones, teniéndose que llevar a cabo de una manera alterna, en un recorrido de algunos años. Sin embargo, conforme a otros escritos, las venganzas se trataron en realidad en requisiciones y sanciones, más aun a las estructuras corporativas, dándose pocas causas de pena capital. La gobernanta de Valencia, el 23 de diciembre de 1524 dio el perdón a los "perayres" en un justificante legal, que es catalogado como uno de los iniciales escritos en idioma castellano en el Reino de Valencia. La paz definitiva se cree que no se tuvo hasta 1528, año en que el monarca dio un indulto colectivo.

Las Germanías en Mallorca

El levantamiento de las germanías tuvo repercusiones en el Reino de Mallorca, produciéndose en 1521 como resultado de la reclusión de siete menestrales. Lo mismo que en Valencia, se formó una agrupación constituida por trece ciudadanos (la Tretzena). La que se hizo con el dominio de la capitalidad destronando al virrey, Miguel de Gurrea, que se fuga para Ibiza. Los señores que no murieron en la mortandad que hubo en el Castillo Bellver se esconden en la aislada Alcudia, poblado que siguió siendo leal al Rey en el tiempo que los rebeldes gobiernan la isla. El soberano en agosto de 1522, manda 800 soldados para apoyar a Gurrea, que se traslada a Alcudia en unión de otros señores que allí se le agregan, para reprir a los sublevados. En el mes de diciembre asedian a Palma de Mallorca, y el 8 de marzo del siguiente año los rebeldes deponen las armas en la capital con el arbitraje del obispo. A pesar de este arreglo, ajusticiaron a más de 200 rebeldes, otros se fugaron a Cataluña.


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