Mi Profesor Garret

Por emedemundo
Enviado el 17/04/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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A veces, quedarse sentada a esperar que llegue lo que queremos es perder el tiempo. Necesitamos meter un poco mas de “vidilla” a nuestra rutina. Que el no te besa, pues bésale tu a él. Que esa chica no te mira, pues busca su mirada. No os voy a echar el cuento de que la vida son dos días, porque no lo son. Pero… porque perder el tiempo o porque ser infelices cuando podemos aprovechar al máximo la vida y ser realmente felices? Pues así empezó mi mañana. Me había pasado la noche dando vueltas y vueltas a estas palabras “Nikky, lánzate tu, se agresiva” y claro está, me levanté agresiva y con ganas de lanzarme. Esa mañana me vestí mas sexy que de costumbre. Si entendemos como sexy el arte de insinuar sin parecer una cualquiera. Llevaba mis tejanos oscuros pitillo bien apretados, unos taconazos de infarto negros y una blusa roja. A demás una rebeca tres cuartos de licra de color negra. El pelo ligeramente rizado y recogido al lado con una trenza medio desecha que dejaba algún mechón caer hacía mi cara. Pestañas de infarto, postizas por supuesto, poco maquillaje y labios solo con un poco de brillo. Cojo mi bolsa y me encamino rumbo a la universidad.

Después de dos horas de psicología por fin clase con el profesor Garret, un hombre de unos 36 años, divorciado, o eso nos ha hecho entender, pero sigue llevando el anillo de casado. Pelo rubio, ojos marrones, camisa azul de cuadros, americana gris, tejanos, bambas, barba de dos días…uhmm… señor Garret, solo de mirarle me está poniendo enferma. Llevo semanas esperando que se fije en mi, pero parece muy decente, no como la guarra de Psiquiatría que se tira a todos sus alumnos. Está explicando algo sobre el razonamiento de Platón. La filosofía no es algo que me atraiga mucho. Pero la idea de estar con Garret unas horas a la semana me pareció buena idea al elegir mis optativas.

Estoy sentada en tercera fila, hay 9 en total. Las mesas están todas juntas. Y un escalón a lo alto cada mesa hacía atrás. La clase resulta igual que siempre. Aburrida por sus palabras, excitante por sus gestos. Suena el timbre.

- Dejad los trabajos encima de mi mesa al salir por favor.- Dice Garret. Yo me espero. Quiero ser la ultima. En mi trabajo un post-it con mi teléfono y un “llámame escrito”. ¿Lo hará?

Le dejo el trabajo. Y cuando estoy a punto de salir por la puerta…

- Nikky, espera un segundo.- Miramos que no haya nadie en clase, asiento, cierro la puerta y me acerco a él mas caliente que nunca. – ¿Has escrito tu esto?.- Me señala es Post-it, y no me lo pienso ni un segundo mas, pienso, ahora o nunca.

Me acerco, me siento sobre su mesa, me desabrocho dos botones de mi blusa que dejan ver mis pechos apretados bajo un sujetador negro de encaje. Me mira. Me muerdo el labio.

- NIkky…

-Shh…- Le tapo con un dedo sus labios. Le agarro del cinturón de su pantalón y lo atraigo hacia mi. Nos quedamos a un centímetro su boca de la mía, pero su cadera aprieta entre mis piernas abiertas a cada lado de su cuerpo. Voy notando su erección crecer. Me excito mucho. Recorro con mis manos todo su cuerpo. Rodeo su erección. Saco de mi bolsillo una nota, la dejo en su bolsillo delantero de la americana. Le miro, le sonrío. Está apunto de besarme. Le aparto. Cojo mi bolsa de nuevo y me voy.

Espero que lea la nota. Por la noche en casa recibo un mensaje de texto. Es Garret.

“Tu ganas”

Me encanta ganar. La próxima vez que decida ponerme solo un 8 en el trabajo en vez de un 10 diciendo que mi trabajo no tiene por donde cogerse y que si tengo un 8 es por la forma de expresarme se arrepentirá. Mi trabajado trataba sobre la carne débil y la relación con la filosofía. Me decía que “jamás un filosofo podría caer porque siempre se antepone a todo”.

El ha caído.

“Garret, su entrepierna no debe ser filosofa… quizá podamos acabar cuando tenga la nota que merezco. Atentamente Nikky.”


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