Luisa y Luis

Por Cielo
Enviado el 18/06/2016, clasificado en Adultos / eróticos
3396 visitas

Marcar como favorito

Luisa siente sus manos apretar sus nalgas, guiando el movimiento de penetración que hasta ese momento había controlado estando sobre él.  Sonríe ligeramente mientras lo besa y ahoga un gemido al sentir que la punta de su pene llega hasta el fondo de su vagina. El “tamaño adecuado” se ha dicho en otras ocasiones, lo suficiente para llenar su íntima cavidad, sin ser tan grande como para lastimarla. Siente la viscosa unión de sus pubis, y no puede evitar decir “lubrico como idiota”, como para justificar ante él, lo que ella siente como una excesiva humedad.

Luis observa su rostro, enmarcado por su cabello que cae a los lados mientras entorna los ojos de placer ante sus embestidas. Sonríe al escucharle decir algo sobre su humedad, y contesta brevemente “eso es muy halagador”. Mientras acelera sus movimientos, escucha cómo sus gemidos se convierten en gritos apagados al inicio, y desinhibidos después. Siente un ligero dolor en el pubis ante la presión que genera la intensa fricción que ella provoca al estar encima, pero el placer es mucho más grande. Alzando su cadera, se mueve más rápido también, sintiendo la presión de sus piernas y un espasmo que la recorre junto con gritos que asemejan sollozos. Y la expresión que llega a su mente es: “llorar de placer”.

Luisa tiene la mente obnubilada. El orgasmo ha sido intenso. Más intenso que nunca, y se pregunta cómo es posible que no hubiera sentido uno así, antes. Su mente racional nuevamente sale a flote y trata de encontrar alguna razón para ello, pero se desvanece al sentir que su pene se mueve nuevamente de forma lenta en su interior, arrancándole lo que es una mezcla entre suspiro y gemido, y casi sin poder creerlo, sonríe y se deja llevar nuevamente por el placer.

Luis la sostiene por las caderas y casi cargándola la lleva a la esquina de la cama, dónde queda sentado mientras ella siente la penetración aún más profunda en el ángulo que forman sus cuerpos. Él guía sus movimientos jalándola desde sus glúteos, y soltándola para que ella vuelva a sentir una penetración profunda que se combina con la fricción del pubis que a su vez estimula su sexo por completo.

Luisa ha dejado de pensar quizás por vez primera. Sus sentidos se centran en el placer que recorre su cuerpo, mientras vuelve a sentir otro orgasmo estando sobre él, y deja que el placer primitivo e irracional del sexo la invada. Piensa por un instante en el tiempo que llevan así y no quiere contar los orgasmos pero saben que son varios, así que entre jadeos atina a decirle “eres muy injusto”.

Luis sonríe y cambia de posición, sabiendo que ella disfruta también de sentir cuando eyacula. Poniéndose encima de ella, abre y levanta aún más sus piernas para penetrarla de manera profunda, sabiendo que de ese modo es él quien controla ritmo y profundidad. Sus gemidos le indican que también así, el placer que siente es intenso y él se siente satisfecho.

Luisa lo abraza con fuerza mientras siente que acelera sus movimientos. Sabe que se acerca su orgasmo y su mente se apaga dejando que sea su cuerpo, su placer y su sexo quienes tomen control de sus acciones. Sus jadeos se entremezclan y entre su respiración  entrecortada ella atina a decir “¡Mi amor!” en un vocablo que es grito, gemido, súplica y aseveración, justo antes de que juntos alcancen un orgasmo. Es la forma más honesta y profunda de decirle que es suya.

Luis aún siente los espasmos del orgasmo, mientras ella con sus movimientos y contracciones exprime cada gota de semen que aún queda en su cuerpo. El sudor que los envuelve, hace que estén totalmente mojados y añade un factor de lascivia al placer sentido, lo que hace el momento más único aún. Con una sonrisa, le dice “te amo”, sintiendo el significado de la frase con una plenitud y pertenencia, como nunca antes en su vida.

Luisa y Luis se conocieron apenas. Y un beso en la mejilla es el único contacto físico que han compartido. Y sin saber gran cosa uno del otro, se han flechado mutuamente.  Luis está con su esposa y Luisa con su marido. Él pensando en ella, y ella pensando en él.  Y cada uno con su respectiva pareja responde la pregunta del porqué la intensidad del encuentro sexual de hoy.

Se pertenecen siendo ajenos. Se aman a pesar de estar distantes. Y el sexo es perfecto al ser pareja… Aún sin estar juntos.


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... FarmaToday
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com