La llegada urgente

Por Pepa Gabarrón
Enviado el 01/07/2016, clasificado en Varios / otros
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De repente cuando te llega el urgente interes por algo; o por alguien, o simplemente por que has leido algo que te ha despertado esa somnolencia que dormitaba desde que abriste uno de los tantos libros y cuadernos con anotaciones que te rodean y… comienza el insistente trabajo para que nada quede en el aire, ya que todos sabemos que desaparecerian si sopla el viento, sea de norte a sur o de este a oeste. El viento es asi, dejando desolación que no admitimos por orgullo o, por creer que la autoestima nos ha dejado a ras de suelo; y es ahí precisamente donde aparece el urgente interes por leer. Este es mi caso, inclinandome por mi admirado Unamuno; vasco por todos los costados, que a mi otro vasco, mi marido, le traia a mal traer, por ser tan “jodidillo” (le decia) por la tolerancia por decreto. 

Decía el libro que se apoderó en mis manos, que Don Miguel rondaba siempre en el laberinto de sus contradicciones, que nada le atraia mas que indagar e investigar porque este si y el otro no con el seño en su propio mundo de los porqués apoyando en todo momento con lka mano siempre dispuesta a la pregunta abriendole un camino entre las arrugas de la frente para que no desapareciera por ningun otro libro abierto; las dudas incluso… el cabreo entre los dedos, echando a un lado para no estorbarle, a sus contradicciones.

Alli aparecian las tres o cuatro arruguillas que su dedo meñique le provocaba. La intuición, al ser más importante que el conocimento, al cartecer de limites, le daba libertad absoluta a sus… maravillosos cabreos. Así caminaba por la vida, siendo un privilegiado don el poseer ese don que no a todos se les da. Y el lo sabia agradeciendolo con sus dudas dentro y fuera de su piel. Un ser excepcional que merecerá un respeto por los siglos de los siglos. En el no habitaba la “paja sin grano” y si la hubiera, el se encargaria de colocarla donde sabia, por esa intuición que tenia, sin prisa pero sin pausa. Equilibrando por que asi era este extraordinario ser. Merece la pena leerle por cuanto enseña y por cuanto se aprende.


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