El loco (segunda parte y final)

Por Carlos Mori Acosta
Enviado el 04/07/2016, clasificado en Ciencia ficción
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(Viene de la primera parte)  

—No puedo saberlo. Ni usted tampoco. Vuelvo a decir que estamos a su total merced. Él es quien manda y quien decide. Puede hacer con nosotros lo que le plazca porque somos invención suya, y es consciente de ello; sabe que todo este mundo con nosotros incluidos, es su creación.

   —Ok. Aun así, se me siguen ocurriendo otras preguntas: ¿Hay algún propósito en nuestra existencia? ¿Existe alguna razón trascendental para la que nos haya creado? ¿O simplemente somos un ejercicio artístico más de los otros muchos que también a lo mejor podría haber estado ya él practicando o desarrollando?  

   —No lo sé. Por ahora no ha querido revelarlo.

   —Impresionante. Siempre son interesantes este tipo de temas filosóficos; ha sido entretenido hablar de ello. Ahora, quisiera retomar el rumbo de la conversación por su intención original: Ya sé que piensa que más atrás de, “¿Cómo está?” o,” ¿Cómo se encuentra?” era ¿no?, no existió nada; no hubo ningún pasado porque nuestra existencia comenzó con eso. Pero bueno, como usted diría, “Él” hizo que me creyera que lleva usted aquí encerrado desde hace tiempo. Y también usted me dijo que no lo sabe todo con exactitud, pero sí creo recordar que también me nombró que tenía conocimiento de que hemos estado viéndonos en anteriores sesiones, ¿no es cierto?. Bien, ¿Sabe entonces por qué fue encerrado, “supuestamente”, en este centro? ¿Lo recuerda? O mejor dicho, ¿Le ha revelado ya “Él” esa parte del “guion”?

   —Sé que en este despacho no hay ningún espejo, por lo que no puedo mirar como soy físicamente. Aun así, “Él” ha querido que los dos pensemos o tengamos la certeza de que mi aspecto es el de un chalado violento. Varón caucásico con cabeza ahuevada rapada al cero, ojos saltones negros, y boca ancha como un buzón que hace que el tic nervioso que me hace rechinar los dientes cada vez que no estoy hablando, sea aún más desagradable de ver que si tuviese una boca más estrecha. Si unimos eso a lo que ha dicho de que estoy encerrado en un centro psiquiátrico en vez de en una cárcel, se me ocurre lo siguiente: Seguramente cometí homicidio o asesinato. Quizá en el juicio me hice el loco y los especialistas después de una buena suma de dinero convencieron al jurado de que no me condenaran a la cárcel sino a un centro psiquiátrico; o puede simplemente que fuera de verdad un loco y no necesitase convencer a nadie de ello pagando grandes cantidades. Así que, por eso, usted cree que mi enferma y puede que también atormentada mente, ha decidido olvidarse o abstraerse totalmente de la realidad por la razón de tener que olvidar un hecho traumático como es eso de matar a alguien. Y ese hueco creado por haber eliminado esa realidad, es rellenado con la fantasía de que, nuestra existencia empezó cuando comenzó usted a hablarme en este despacho diciendo, “¿Cómo se encuentra?”. Algo así intuyo que pone en la parte del guion que “Él” ha decidido que no conozca totalmente. Pero bueno; eso es irrelevante. Lo importante es la parte del guion que yo conozco, y en esa parte, lo que está escrito es que, después de soltarle todas éstas efectistas palabras, por alguna razón que todavía no se me ha revelado, le mataré con mis propias manos.

   —¿Cómo?

   —Lo que ha oído. Dentro de unos momentos, acabaré con su… ¿vida? Bah, como lo queramos llamar.

   —Me temo que es eso mismo lo que pone en mi guion. Pero al revés, claro.

   —¿Qué?

   —“Él” ha escrito que sea yo quien le mate ahora a usted con mis propias manos. Parece entonces que todavía no se ha decidido a quien de los dos quiere vivo.

   —Me ha mentido. Lo sabía todo.

   —Parece que “Él quiere enfrentarnos. No se sabe todavía quién va a salir fiambre de este enfrentamiento. Está todavía por escribirse. “Él” no ha decidido aún.

   —Eso me deja todavía una oportunidad para salir ganador de la contienda.

   —Y a mí. Aunque también queda la posibilidad de que ninguno acabe vivo. Es posible que terminemos igual que una partícula y una antipartícula cuando se tocan entre sí, ¿No cree?

                                                                         FIN

Estracto recogido del blog misteriosaexistencia.wordpress.com.

Pueden leer más relatos de éste tipo en misteriosaexistencia.wordpress.com.


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