EL DEPREDADOR

Por Valeria
Enviado el 09/07/2016, clasificado en Amor / Románticos
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Estaba en el spa del gimnasio. Sabía que de una forma u otra aparecería por allí. Al borde de la piscina vi aparcadas unas chanclas, muy similares a las suyas, pero no conseguía distinguirle en el agua, aunque inmersa en las burbujas de la terma tenía el presentimiento de que aparecería de un momento a otro.

Salí del spa, y siguiendo las normas del gimnasio, fui a darme una ducha antes de acceder a la sauna, y apareció junto a mi para darse una ducha. Me dijo que estaba cansado y que se disponía a nadar un poco y a la cama prontito. Nos despedimos y seguí con mi circuito de sauna seca.

 

                Fue mi pareja durante cinco meses. Una relación difícil, aunque creo que desgraciadamente me enamoré de él. Y como no, se mostró en un primer momento apasionado, divertido, activo, cariñoso, adulador, buen amante, me hizo creer princesa, y el un caballero dispuesto a cuidarme hasta el final de mis días… eso me mostró al principio, luego poco a poco fui dándome cuenta de que no tenía amigos, que no sabía ocupar su tiempo, de que sus hijos adolescentes pasaban de él, o más bien él pasaba de ellos y su idea era que yo hiciera lo mismo con mi hijo, para tenerme a su merced. Descubrí que bebía más de la cuenta, descubrí que miraba a las demás mujeres sin escrúpulos faltándome al respeto, sin importarle lo más mínimo. Descubrí que cuando se venía abajo amenazaba con suicidarse y yo corría a ayudarle y cedía para que él estuviera bien, descubrí que ponía en tela de juicio lo que me ponía, lo que gastaba, descubrí que cuando mi hermano se puso enfermo de cáncer, me pidió un tiempo, alegando que tenía la necesidad de estar junto a su hijo mayor…. Me di cuenta que me utilizaba para ese continuo ahogo sexual que él sentía, fruto muchas veces de una mezcla de alcohol, ansiedad y desesperación… perdimos la ilusión, los planes, las risas y los buenos momentos… Consideré que lo mejor era alejarme, por mi hijo y porqué yo no podía seguir sufriendo. Me seguía llamando borracho, pidiendo que fuera a su cama, que se iba a suicidar… y le dije que me olvidara, yo no podía aguantar su mezcla de alcohol y desesperación, ya que la que realmente estaba sola y mal era yo, con la responsabilidad asumida de sacar a mi hijo adelante.

 

El mientras se había incorporado a la segunda calle de la piscina, y a través de los cristales de la sauna vi como apareció una mujer con el pelo rubio, largo, rizado, con un biquini negro. Algo me hizo pensar que ella estaba allí ya que él la esperaba. Ella se ducho y entro en la sauna húmeda. El mientras todavía en la piscina, parecía  nervioso: no nadaba como habitualmente; daba un par de largos y se paraba para observar, ya que la mujer rubia y yo, aunque en saunas distintas estábamos situadas detrás de él. Acabé en la sauna seca y pasé a la húmeda, donde coincidí con la mujer rubia. Me puse tras ella y deje que él reaccionara.

La mujer salió del habitáculo y se dirigió a la sauna seca e inmediatamente, muy deprisa, él fue tras ella. Al dirigirme hacia la salida vi que estaban sentados juntos…. En ese momento supe que me había sustituido.

El sitio donde vivo es muy pequeño, y en poco tiempo me enteré de quien era la mujer rubia… un exconcejal del Ayuntamiento, muy conocida, relacionada y valorada en el pueblo, profesora, con un buen nivel de vida, una buena casa, y con familia en la que apoyarse…

Él supo elegir, tuvo tiempo de hacerlo, ya que se pasaba horas en el gimnasio observando, esperando, hasta que descubrió que esta mujer podía salvar su reputación, tocada por un pasado poco recomendable…

Ayer fui temprano al entrenamiento y al salir, sobre las 10, de lejos pude ver como del portal de ella, él bajaba la basura y ella le despedía desde el balcón de casa. No puede evitarlo, grité con todas mis fuerzas el nombre del que dijo ser por siempre mi caballero. Se dio la vuelta, y al reconocerme me saludo con la mano, aunque yo solo pude decirle: YA TE VALE TIO!!!

Ahora me siento utilizada, ya que es incomprensible que en dos semanas olvides a una persona a la que dices querer, y así me lo corroboró la mañana del día que les encontré en la sauna, diciéndome que yo siempre sería su amiga, que fui todo para él, que me querría para siempre… aunque se le olvidó comentarme:

—He empezado una relación con otra mujer y nos vas a ver juntos cada vez que vayas al gimnasio, o por el pueblo cogidos de la mano, o sentados en una terraza disfrutando de la compañía de los amigos de ella.


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