El libro del abuelo Jesús

Por Pedro Buda
Enviado el 15/07/2016, clasificado en Cuentos
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Siendo niño me gustaba oír las historias de mi abuelo. Él, a su modo, jugaba con nosotros, sus nietos. No como jugaría un adulto mayor tal como vemos en una tanda televisiva de publicidad o en una imagen fotográfica de un medio cualquiera. No, así no.

Don Jesús era el modo como se referían a él sus vecinos. Y de eso estaba muy orgulloso. Es decir, buscaba hacer honor al nombre que eligieron sus padres. Era el séptimo hijo. En realidad el noveno, pero dos de sus hermanos habían fallecido al poco de nacer. Los padres querían hijos varones pero, sin embargo, la vida les dio en su mayoría, mujeres.

Siendo chicos siempre lo llamamos señor, por la costumbre que teníamos en la zona de las tierras color sangre. Cada mañana, al verlo al abuelo le pedíamos su bendición. Él accedía siempre y nos regalaba algún caramelo, generalmente. Pasábamos mucho tiempo sin verlo, pues por temporadas se ausentaba por razones de trabajo. A veces, su ausentaba un par de meses. Cuando volvía nos traía regalos. Eso, según contaba mi abuela, fue siempre así. Pero sus ausencias, en mi niñez no se debían a motivos laborales, sino a una costumbre muy arraigada. Esas razones me fueron reveladas por mis tías sólo al llegar a mi juventud, no antes.

Una tarde conversando con él, bajo un árbol de mango, me animé a preguntarle por un libro que guardaba en un cajón de la cómoda de su habitación. Le mencioné que de niño lo había descubierto, que leí algo de su contenido, pero nunca capté el verdadero significado de cuanto estaba allí anotado.

Mi abuelo sonrió. Luego de una pausa me ilustró sobre una realidad totalmente desconocida por mí.     

? No es ningún secreto. Pero es sí información comprometedora, o al menos que sería relevante en alguna suerte de investigación... Contiene información, detalles sobre gente muy joven, niños que estuvieron a cargo, como yo, de don Pascual.

? Interesante  ? dije, alentándolo a proseguir.

El abuelo se puso serio, pero confesó estar feliz por poder compartir sobre el asunto. Así que ingresó a su habitación y trajo el libro. Él era un lector ávido. De todo lo que encontraba en sus viajes siempre comentaba o incluso traía algunos libros que le regalaban pues en su mayoría no podía comprárselos. Sin embargo, eso no impedía que accediera a ellos. Era veloz leyendo. Esa lectura le permitía tener una conversación interesante y con ello ganaba la buena voluntad de sus interlocutores que le permitían leer esos libros que no estaban a su alcance comprarlos.     

Jesús, mi abuelo, volvió con el libro que yo había visto siendo niño. Me pareció más pequeño de lo que lo recordaba. Era un viejo libro de asientos contables que tenía información sobre una empresa y  además figuraban nombres y fechas. No eran muchos, una treintena.

 ? Los nombres que ves aquí son de niños que el señor Pascual recibió, con la promesa a sus padres de enviarlos a la escuela, ocuparse de su alimentación, de brindarles un lugar en su vivienda. Y lo que hizo, en realidad, fue usarlos como mano de obra barata, en sus campos o en la ciudad  ? Jesús comentó.

 

? ¿Y tú cómo conseguiste este libro abuelo?

? Mirá... Esto quedará entre nosotros. Lo tomé del escritorio del señor Pascual  un año antes de dejar la hacienda. Nos castigaron cuando no se encontró pero no dije nada. Consideré que era algo valioso, que serviría como prueba de lo que me parecía no estaba bien. Pero...

? ¿Pero... ?  ? Insistí.

? No, no sirvió. Aún no. Pues poco se sabe y todo lo que se dice sobre el laburo de los mita'i "se maquilla", como dicen ahora. Y antes las condiciones eran peores. Había menos posibilidades de conocer lo que hacían los dueños de estancias o de las grandes casas de la ciudad. Parte de nuestra cultura, quizás.  

?  ¿Y la lista de nombres?

? Son los nombre s de los niños y adolescentes que pasaron por la estancia y la casa en los años en que se registró en el libro. Desde 1939 hasta 1930, aproximadamente. Pero la cosa siguió después e incluso aumentó la cantidad de niños que pasaron por las manos del viejo Pascual y su familia.

? ¿Y qué hacían los niños abuelo? Pues supongo que no todos hacían los mismo.      ? propuse. 

? Pareces un periodista con tus preguntas che  ? replicó mi abuelo. 

? Bueno... Quizás pueda hacer algo, quizás pueda continuar con lo que empezaste, me refiero a darle luz a lo que sucedía. Este libro es parte, como una prueba ¿No? Tengo un amigo que quizás pueda ayudarme. Eso si tú lo crees conveniente, claro...

? Sí, quizás sea una buena idea. Bien... Te contaré qué hacíamos los niños en esos tiempos. Algunos trabajaban en la agricultura, otros con el ganado, otros en la ladrillería y unos cuantos en las casas de la ciudad. Había más de una. Pero, en todos lados, pasábamos mal en general.

Algún día me gustaría contar las cosas que pasamos en esos campos. Pero la vida se me está pasando y quizás no pueda. Por eso...  ? en este punto se le quebró la voz.

? Por eso conservaste el libro... ? le mencioné.

? Sí, claro. Es una prueba de lo que pasó allí. Están anotadas incluso las defunciones. ¿Ves aquí esta señal?  ? me mostró una cruz, apenas visible al costado de un nombre, que estaba acompañada de una fecha.   

? Interesante... ? le dije para entusiasmarlo y que me cuente más.

? Pues eso indica que un niño o adolescente murió. No era lo común. Pero sí las golpizas, el castigo. Y el domingo íbamos a misa. Y ahí, a callarse.

? ¡Qué historia Jesús! ¡Qué historia! Abuelo te agradezco que me hayas confiado todo esto.

? Bueno... Pero no pude hacer nada por esos chicos. Por los que vinieron después de mí.

? Abuelo, cuenta esta historia. Cuéntala. Cuéntala como cuando éramos niños nos contabas cosas mientras hacías los bodoques. Seguro que tu historia, tarde o temprano, se conocerá como "El libro del abuelo Jesús".

? Suena pretencioso. Me bastaría con que se sepa y no quede en el olvido.

                                                                                                                                           Pedro Buda

                                                                                                                                                2016 

Puedes leerlo también en https://pebuwar2.blogspot.com.uy/2016/07/cuento-el-libro-del-abuelo-jesus.html

 


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