Blanca palides sobre verde.

Por Rebeka Wilde
Enviado el 18/07/2016, clasificado en Intriga / suspense
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 Tratare de redactar lo que me ocurrió un día que regresaba a mi ciudad, volvía en transporte publico, recorría las carreteras en salida, alcanzando una curva pronunciada, la curva hizo que la unidad redujera la velocidad, en ese momento vi el celaje de algo que activo mi curiosidad, intrigada llame la atención del conductor, dado que algo blanco extraño irrumpia entre el verde de la vegetación, como no lograba llamar la atención del conductor, grite con gran fuerza hasta que el cedió, deteniendo la unidad, corrí seguidas de otros pasajeros hasta lo que parecía ser un pie largo, delgado y huesudo, quise tocar el pie, pero el conductor me detuvo tomando mi muñeca, en protección de lo desconocido. El conductor un hombre de baja estatura, gordo, con abdomen pronunciado, propio del oficio, retiro todo el matorral para descubrir el cuerpo de un hombre largo, delgado y huesudo como su pie, que yacía sobre su costado derecho, casi en posición fetal. Envuelto en una gruesa capa de misterio. Hasta el momento las moscas eran su única compañía, revoloteando alrededor de él. Su semblante dejaba reflejar la afortunada económia en vida. Era un ser diferente físicamente al resto de nosotros, su piel pálida en extrema blancura, sus ojos aun cerrados, se veían grandes debajo de sus párpados, sus labios tan delgados que casi desaparecían de su rostro, su nariz pequeña y respingada, su cuello largo, su cabeza carecía de pelos, también su rostro. Sentimos piedad por el y a la vez una especie de pesado aire funesto, que nos cubrío como un gran manto, lleno de terror transmitido por el occiso, y la incógnita de como llego allí ? De donde provenía ? Cual era su nombre ? Extrayendonos de nuestro marasmo, un joven desde su móvil llamo a emergencia, rompiendo con este acto el encantamiento que teníamos todos los los presentes. Al rato los agentes se marcharon con el cadáver.

 De regreso a la unidad, mientras subía los tres escalones, sentí una leve brisa en compañía de un suave murmullo, revoloteando alrededor de mi, dándome las gracias por haberlo encontrado. . .

                                                                                    Rebeka Wilde.


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