CUANDO TE ENCONTRÉ (l)

Por AlejandraMP
Enviado el 28/07/2016, clasificado en Amor / Románticos
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LA PRIMERA VEZ QUE VI TU CARA 

Alexandra 

Levantó la vista del libro que tenía en las manos y miró por la ventana. Alexandra iba feliz en el avión que la llevaba de vuelta a casa. Había pasado una semana inolvidable en Croacia con los compañeros de clase y algunos profesores, un viaje de fin de curso que había organizado su instituto cómo despedida. Se había graduado con muy buenas notas, así que podría elegir estudiar lo que quisiera, aunque ella lo tenía muy claro, se decantaba por los idiomas, era una apasionada de los idiomas y de la cultura de los países.

También estaba muy feliz porque su hermano Óscar, cuatro años mayor que ella, estaría esperándola para recibirla en el aeropuerto junto a sus padres. Tenía muchas ganas de verlo porque Óscar era militar y estaba destinado en una base naval, así que solo podían verse cuando a él le daban algún permiso. Ese mes de Julio, Óscar estaría en casa con toda la familia. Irían a la playa, a patinar por el paseo marítimo y Óscar querría ligarse a alguna de sus amigas, como siempre, sonrió para ella misma pensando en ese loco al que adoraba.

-" Alex, ¿ porqué sonríes con esa cara de boba ? " Le preguntó su mejor amiga, Natasha, dándole un codazo de broma. Alexandra giró la cabeza hacia ella y se inclinó cariñosamente en su hombro.

-" Ay Natasha, es que no te lo he dicho pero mi hermano va a estar esperándome en el aeropuerto, ¡ le han dado todo el mes de Julio de permiso ! "

-"¿Qué? Dios Alex, tu hermano el militar buenorro va a ir a esperarte ¿y a ti no se te ocurre decírmelo antes? ¿Has visto mis pintas? ¡ No me dio tiempo a arreglarme ! " Alexandra suspiró con fastidio, Óscar causaba sensación entre sus amigas.

- " No te preocupes por tu pinta, siempre estás guapísima tonta " Y era cierto, su amiga era muy linda, con su melena castaña y sus ojos azules.

Natasha se quedó dormida un rato, con la cabeza suavemente apoyada en su amiga, y Alexandra aprovechó para seguir leyendo su historia de amor preferida, la que nunca se cansaba de leer. Ese era el único libro que siempre quería llevarse a todos lados.

Ensimismada en la lectura, apenas se dio cuenta de que iban a aterrizar. Estaba cansada y necesitaba estirar las piernas. Bajaron del avión, cada una recogió su equipaje y Alexandra fue un momento a saludar a los padres de su amiga. Se despidió de ésta con un beso y un " nos vemos y nos llamamos " .  Bueno, después de todo Óscar no vería a Natasha con " aquellas pintas " .

Echó un vistazo por el aeropuerto y vio de lejos a dos chicos muy altos vestidos con ropa militar que destacaban entre las demás personas. Sin duda uno de ellos era su hermano. A su lado estaban sus padres.

Alexandra fue acercándose a su familia tirando de su maleta y cuando se encontraron la abrazaron cariñosamente. Ella miró de reojo al chico que venía con su hermano y se ruborizó porque él también la estaba mirando a ella.

- " ¿ Cómo está mi pequeña? ¿ lo has pasado bien ? " Le preguntó su padre. " Deja que lleve tu maleta "

- " Papá por favor... no te preocupes yo puedo llevarla " contestó ella sonriendo. Su hermano le echó un brazo por el hombro y bromeó con ella.

- " ¡ Qué guapa está mi hermana favorita ! " exclamó Óscar guiñándole el ojo. " Seguro que has roto unos cuantos de corazones croatas ¿ verdad ? " y se echó a reír.

- " ¡Cállate ! Y soy la única hermana que tienes tonto, por lo menos hasta hoy " y los dos rieron mirando a sus padres.

- " Alexandra, cariño tu hermano ha invitado a un compañero suyo de la base a pasar el mes de permiso con nosotros. Anda Óscar por favor ve y le presentas a tu amigo, que el pobre se ha quedado ahí solo " dijo su madre dulcemente, siempre atenta para que los demás no se sintieran mal. Y entonces escuchó por primera vez su voz:

- " No se preocupe por mí señora, gracias " Tenía una voz preciosa, grave, masculina, su tono era tranquilo. Alexandra quería volver a escucharlo hablar. 

Óscar los presentó. Se llamaba Ethan y cuando se acercaron para saludarse con los dos besos habituales, ella pudo percibir el olor a alguna colonia fresca de hombre. Sintió una punzada en el pecho, como si se le abriera un hueco en la boca del estómago, el contacto con él le había afectado, el amigo de su hermano era el chico más atractivo que había visto nunca, y tampoco ayudaba mucho el hecho de que él tenía los ojos clavados en ella.

Ethan era alto, como Óscar, y éste medía 1.90. Tenía el pelo castaño, muy corto, la piel bronceada y unos ojos grandes y hermosos de un color verde amarronado, que hacían juego con el verde militar de sus ropas. La nariz era recta y la boca... Dios ¿ cómo podía tener una boca tan perfecta ? ¡ Y encima le estaba sonriendo ! Alexandra estaba con el corazón a mil, temía que su hermano se diera cuenta del tremendo impacto que su amigo había causado en ella. Definitivamente iba a ser un mes de Julio muy diferente a todos los que había vivido antes, y eso que aquella, era la primera vez que lo veía.

Ethan

Cuando decidió aceptar la invitación de su compañero nunca imaginó lo que estaría por venir, lo diferente que iba ser su vida a partir de ese momento. 

Tenía un mes de permiso y ¿ qué iba a hacer ? Él no tenía a nadie a quien visitar, nadie lo esperaba con los brazos abiertos para pasar las vacaciones juntos. Había tenido una vida difícil, de muchas carencias, especialmente afectivas. Por eso decidió incorporarse al ejército, tendría trabajo, y una cama en la que dormir por las noches. Después de todo, la idea no había sido mala porque el ejército le gustaba, lo era todo para él.

Así que cuando Óscar lo invitó a ir a su casa a pasar el permiso con su familia, él aceptó. 

Su amigo le comentó que antes se pasarían por el aeropuerto para recoger a su hermana pequeña que venía de Croacia de viaje de fin de curso. Lo que nunca imaginó fue que la hermana pequeña fuera como Alexandra. Era la hermana pequeña más hermosa que nadie podría tener. Aquella niña - mujer tenía una melena larga y dorada y los ojos plateados, como grisáceos. Se parecían a los del hermano.

Sus rasgos eran suaves, dulces, era verdaderamente preciosa. La primera vez que vio su cara sintió que algo grande lo inundaba por dentro, no podía apartar sus ojos de ella. ¡ Y estaría todo un mes al lado de aquella preciosidad ! Iba a volverse loco, sin duda.


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