"Más allá de las estrellas" Parte 08 de 09.

Por Leonardo Saldívar M.
Enviado el 24/04/2013, clasificado en Fantasía
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-              No lo veas así, aun que… Así sea.

 

-              Jajaja… Entonces… Aquel que vi en el sueño…

 

-              Jaja, Zael, llegará en su momento.

 

-              Seré paciente entonces.-Respondí-

 

-              Sólo… No te quiebres la cabeza, por favor. Mucha gente tiende a hacerlo y termina encaprichándose con alguien que no vale la pena…

 

-              Oye, y en ese tipo de cosas ¿Por qué no les ayudas?

 

-              Yo estoy del lado de las personas cuando me piden, al encapricharse ya no es amor, ya no me buscan, buscan al capricho y al rencor.

 

-              Oh…

 

-              Por eso, tranquilo… Ese día llegará.

 

-              Gracias… Gracias por todo esto. –Sonreí-

 

-              No, gracias a ti por creer en mí.

 

Por cierto, no te queda mucho tiempo aquí, la noche se acabará y no podrás regresar a tu casa…

 

-              ¿La cenicienta? –Me reí un poco-

 

-              No, ella es diferente, no te preocupes.

 

-              Bueno, entonces… Me voy, muchas gracias… ¿Amor?

 

-              Dime como quieras.

 

-              Pues, no te veo, sólo te escucho, muchas gracias.

 

-              Espera. –Dijo muy rápidamente-

 

-              Dime.

 

-              Antes de que te vayas, debo decirte algo.

 

-              Claro, lo que sea necesario.

 

-              Quiero ayudarte un poco, así que te contaré, pon mucha atención:

 

Esa persona, es de tu edad, le gusta el color gris, tiene una linda sonrisa y le gusta hablar inglés, no son iguales, pero se complementarán. Le gusta el té chai y lo conocerás de una forma tan única como el amor que tendrán.

 

Zael, cuando encuentres a esa persona, ámala… Por favor. Demuéstrale lo que vale y lo que vales.

 

Quiérela, protégela… Cuídala, te prometo que ese amor que darás será recíproco, serán muy felices juntos, compartirán momentos únicos, y se encaminarán a un hermoso futuro.

El día que encuentres tu alma gemela lo sentirás, tanto que su primer beso no será perfecto, pero sí inolvidable.

 

Esto es una gran señal, y créeme, no le pasa a cualquiera. No me animo a presentarme con cualquiera, tú y tu alma gemela lo merecen.

 

Recuérdame, Zael, yo existo, tú también, y esa persona también.

 

-              Me emociona la idea de saber que por fin seré amado.

 

-              Estarás muy enamorado, y serás muy cursi.

 

-              ¿Más?

 

-              ¡Mucho más!

 

-              Pues… Gracias, algo me dice que seré muy feliz.

 

-              Lo serás.

Ahora, ve con Cantil, que te regresará al puerto, baja de nuevo por la escalera de estrellas y ve a casa, tu auto ya funciona.

 

-              ¿Lo descompusiste a propósito?

 

-              Sólo un poco, estabas de necio, tenía que hacer algo.

 

-              Jaja, entiendo… Nos vemos, te esperaré ansioso.

Sonreí cuando terminé de hablar con esa voz, sentí que una cascada de viento descendía sobre mí y la arena lunar se levantaba envolviéndome, bajaba poco a poco como copos de nieve, sentí que me llenaba de energía.

Cuando la arena regresó a su lugar, me di cuenta de que la rosa que enterré seguía ahí y la botella de agua vacía, había desaparecido. Me reí un poco y fui caminando de nuevo a la lancha de Cantil.

Luego de caminar un poco, recordé que no estaba siguiendo el camino por el que vine, vi muchos cráteres, pero no veía la lancha… Estaba perdido.

Me asusté porque la voz me había dicho que ya casi amanecería y me quedaría en la Luna, y no quería eso, tenía que regresar a la tierra. Tenía que encontrar a mi alma gemela.

Empecé a gritar: “¡Cantil! ¿Dónde estás? ¡Cantil! ¡Regresa!”

Pero ni mi eco escuché… Empecé a correr en línea recta esperando encontrar la lancha pero nada.

Crucé los brazos y me quedé pensando en cómo regresaría a la tierra, no podía volar, ni tenía una nave espacial.

A lo lejos oía un motor, parecía un avión, pero… No había aviones… De pronto escuché la voz de Cantil diciendo: “¡Zael! ¡Aquí! ¡Aquí arriba!”

Voltee al cielo, y era Cantil, venía volando en un hermoso helicóptero dorado, brillaba muchísimo, parecía que lo habían pintado con diamantina dorada.

Poco a poco bajó al suelo y empezó a levantar mucha arena, ya con los patines de aterrizaje debajo, desde la cabina me dijo que subiera. Con emoción subí, ya que era mi primera vez en un helicóptero y me sentí como todo un niño.

-              ¡Cantil! ¿Dónde estabas? –Le pregunté-

 

-              Fui por el helicóptero, con la lancha tardaríamos más.

 

-              Ahora ¿A dónde vamos?

 

-              A la tierra.

 

-              Me dijeron que debíamos ir al puerto para bajar por la escalera de estrellas.

 

-              No hay tiempo, nos quedan sólo unos segundos.

 

-              Pues vámonos, agárrate, que éste es el helicóptero más rápido que hay.

 

-              ¿Cómo hay helicópteros aquí?

 

-              Zael… ¿Crees que todo lo que ves en el cielo de madrugada, son estrellas fugaces? Sólo tú y los amantes de los peces Betta pueden verme de noche, me confunden, pero me ven.

 

-              Jaja, cierto, vámonos.

Cantil con su s aletas giró unas palancas y muy rápido el helicóptero se levantó y ya en lo alto nos dirigimos muy rápido.

En la cabina iba un poco apretado, a pesar del espacio tan pequeño, había demasiados botones.

La velocidad era fuerte, me sentí como en un juego mecánico, sólo vi que pasamos aquel mar de estrellas en tan sólo unos segundos, me sentía mágico, estaba volando sobre las estrellas.

Al cruzar esos vientos, pude ver como un cardumen de peces doradas venía contra nosotros, pero pude ver que estaban hechas de polvo de estrellas y antes de que las atravesáramos, formaron un túnel para que lo atravesáramos. ¡Fue hermoso!

Nos estábamos acercando a una enorme luz.

“Ya casi, Zael, cierra los ojos, por nada del mundo los abras” –Me dijo Cantil- Yo lo obedecí y simplemente me dejé llevar.

Ese ha sido uno de los momentos más hermosos de mi vida, a pesar de tener los ojos cerrados, sentí como la luz era tan fuerte, más fuerte que mil mares, que una lluvia en tiempos de Noé, escuché el sonido de Violines y vibráfonos, en una hermosa melodía, sentía que poco a poco me... 


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