Cumpleaños de m*erda

Por Fireflies
Enviado el 13/08/2016, clasificado en Varios / otros
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Esta es una experiencia que nunca cuento, pero que necesita ser liberada.

Todo comenzó en febrero del presente año. Estaba muy entusiasmada, pues sólo era cuestión de semanas para celebrar mi cumpleaños. Mi error fue comenzar a hacerme ilusiones y expectativas caprichosas.

Para empezar, me vi muy estúpida publicando un deseo por día. Iba en cuenta regresiva hasta el día de mi cumpleaños, no sé qué demonios pensaba, ¿Qué se harían realidad? Ahora me rio de esto y me avergüenzo. Y no es todo lo ridículo, de verdad creí que mis amigos me sorprenderían como sólo ellos saben hacerlo… y bueno, vaya que lo hicieron, hubo algunos que ni se acordaron.

Ese día fue mierda, mierda entera. La escuela fue más horrible de lo normal, me molestaron mucho con una canción que inventó un tipo gordo asqueroso con poco autoestima, para hacerme quedar como una ZORRA. Cuando las clases terminaron, hubiese querido salir corriendo a mi casa, pero tenía teatro y no me lo perdería. La penúltima esperanza de corregir mi día estaba ahí. Le había rogado a Dios desde enero que ese chico lindo del que estaba enamorada, por favor me diera un abrazo. Era lo que más esperaba, lo que más deseaba…  pero claro que no lo hizo; ¿Cómo si no me conocía realmente?

Después de mi pequeña tragedia, mi madre pasó por mí para ir a comprar mi nuevo teléfono. ¿Sorpresa? ¡¡NO TENÍA EL PRESUPUESTO SUFICIENTE!! No quería algo más ‘chafa’ (por así decirlo) y tenía derecho, pues era mi cumpleaños y se supone que podía escoger lo que yo quisiera. Qué pena, qué pena.

De vuelta a casa no hablé. Estaba muy molesta, triste, asquerosamente mal. El día que se supone “debía” ser perfecto, no era más que un asco. Con mi última esperanza agotada, lo menos que me quedaba era que me compraran un pastel que tanto había pedido. Un pastelito redondo, con betún o muse rosa y fresas. Sólo eso, nada difícil de conceder. Pero, ¿cuál era mi otra sorpresa? Rebasaba el primer presupuesto, y pues para ser honesta, nuestra economía no estaba bien. Entonces, más triste que enojada, tuve que comprar un choco-flan…

Mis expectativas, mis ilusiones, ¡mis deseos! El único día el año en que puedo hacer lo que quiero y terminó de una manera decepcionante. Y no digo que haya sido un cumpleaños de mierda por todo lo que se me atravesó en el camino (bueno, quizás una pequeña parte), más bien digo que fue muy malo por como tomé todo. Me quedé encaprichada con mi anterior cumpleaños que esperaba que este fuera igual o más perfecto.

Claro que al día siguiente seguía dolida por mi cumpleaños fallido, pero por más cliché que les suene, desperté con otra perspectiva: “NO PLANEES NADA, NO ESPERES NADA, NO MÁS EXPECTATIVAS ALTAS, NO MÁS NADA”. Y así ha marchado mi vida desde aquel cumpleaños, no es que ahora sea una mejor persona, pero si una más madura y centrada que sabe controlar sus deseos de niña.

 

Gracias cumpleaños de mierda, por hacerme reflexionar.


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