Monologos felinos a las finas hierbas:De lo bueno y lo malo de ser gato.

Por La niña estrella
Enviado el 17/08/2016, clasificado en Cuentos
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Ser un gato no es sencillo. Somos seres complicados y llenos de matices. Tenemos infinitas formas de rascarnos, limpiarnos... vaya, que somos lo mejor de la creación pero con diferencia.

Sí, no lo niego. Es verdad que tenemos nuestras zonas oscuras pero ¿quién no? Todo es acostumbrarse. Sin ir más lejos, yo mismo llevo siendo gato desde siempre así es que tengo amplia experiencia y conocimiento del tema que aquí se trata. Es por ello que estoy en condiciones de explicar los pros y los contras de la vida gatuna. Si comenzamos por las cosas positivas (¿por qué es maravilloso ser gato?) la lista podría quedar así:

1ª) Tenemos un estilazo que pa que. Suave contoneo de caderas, pisaditas felinas, lomo arqueado... vaya, pura poesía en movimiento.

2ª) No somos seres humanos (lo cual es como para echar voladores).

3ª) Somos muy flexibles con lo cual el tema de la limpieza diaria se simplifica enormemente.

4ª) Porque somos los amos del universo y los humanos están hechos para pertenecernos. Yo mismo tengo dos de sexo femenino a mi cargo (antes tenía más pero los he ido regalado) a las que yo llamo “dueñas”, no porque les pertenezca sino porque he llegado a pillarles cariño y me gusta complacerlas en cuestión tan nimia.

5ª) No se nos escapa una. Visualizamos cualquier cosa sea día o noche. Lo cual, hay que reconocerlo, es muy útil cuando se está desvelado y uno se da una vuelta por la cocina a picar algo (ya que, si no se han dado cuenta, la situación del interruptor de la luz es una de las mas flagrantes barreras arquitectónicas que sufrimos en nuestros propios hogares).

6ª) Somos grandes decoradores y la mayoría ejercemos de artesano de la madera con nuestras propias garras haciendo sinuosos dibujos en los muebles del salón. He oído decir que los humanos, la mayoría de las veces, no aprecian nuestro arte. En mi caso he adiestrado tan bien a las humanas que me cuidan que han desarrollado el gusto por el arte con lo cual no me dan problemas, es más, admiran mi obra observando muy de cerca mientras me señalan ora a mi ora a la finísima taracea realizada, evidenciando asombro y gratitud.

 

 


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