¿Y cómo coño nos llevamos arrestada a esta mujer por haber matado a su marido mientras se lo follaba?

Por Ravelo
Enviado el 17/08/2016, clasificado en Amor / Románticos
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 Culpa mía. Sí. Es culpa mía. Lo han pasado por las televisiones. Mi madre me llamó para decirme que soy una hijaputa. Pero madre, le dije. Ni madre, ni hostias, hijaputa, que eres una hijaputa y punto. Y me colgó. Creo que no volverá a llamarme más y lo que es peor, creo que ya no volverá prestarme más dinero. Estoy seca y el mundo, o sea, mi barrio, piensa que yo maté a Fernando. ¿Lo mataste? Pregunta mi hija. Pues sí, Angelita, creo que sí. ¿Sí o no, madre? Sí, seguro que sí, fui yo. Tu padre quería follar y yo. Y es raro, porque a mí un polvo de tu padre siempre me apetecía. Pero hoy no. Pero el insistió hasta cabrearme. Lo maté, hijita mía, pero lo maté follando como una perra, ya sabes, lo reventé. Tu padre decía de todo, pero yo, calladita, sabía que lo estaba reventando. Ese corazón no aguantaría cinco minutos más a ese ritmo. Y pasó.

Fernando dejó de salir con más mujeres porque le pedí que aprendiera a leer y a escribir. Y lo hizo, pero eso le llevó mucho tiempo. Después se convirtió en un lector especializado en autores rusos, y entre ese mogollón de escritores, su favorito era Isaac Bábel. 

En el barrio se ha montado una buena. La policía quiere saber la verdad. La madre de Fernando está como la mía, pero delante de mí. Su padre también, pero llorando y jurando por sus muertos que si puede me tira a la marea. Las hermanas de Fernando, tantas putas como yo, aunque creyentes y más limpias, hacen esas cosas que solemos hacer los inadaptados cuando la vida nos da un minuto de gloria. Vuelan los cuchillos, las piedras, los martillos. Vuelan todas las cosas que pueden hacerme daño. Y unas tijeras lo consiguen en la frente.

Un disparo. Un grito. Un disparo. 

¿Y cómo coño nos llevamos arrestada a esta mujer por haber matado a su marido mientras se lo follaba? 

Ahora no recuerdo quién hizo voz en alto la pregunta, pero la pregunta me salvó la vida. Eso sí, mi madre no ha vuelto a darme una perra.


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