Azul... M y A

Por LIZ
Enviado el 19/08/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Viernes

 

-¡Fíjate idiota!-Le grito a un tipo con una Ford Lobo negra que se me ha metido odio tener que ir a la Condesa, todo mundo es tan pretencioso, parecen una copia de la copia de la copia o tal vez solo es mi neurosis volcada a este sitio por alguna razón tonta- pienso- mientras el tipo en la camioneta se pierde en el camino, estoy irritable esa es la verdad, enojada y con el tiempo encima, como odio llegar tarde y más si es aun lugar que no conozco.

Saco mi cigarro y lo logro encender unos  minutos llego a “Don Quintín”  por fin el condenado bar que no encontraba, el Valed  Parking  me da la bienvenida y se lleva el coche, un tipo alto con traje me guía  hasta el reservado donde está todo el mundo  gritando y abrazando a mi hermano por su cumpleaños.

-¿No podías elegir otro sitio, tenía que ser en la Condesa amigo?-Le digo con reproche.

-¡Era aquí o en el Bulldog reina!-Me dice abrazándome con fuerza mordiéndome la cabeza.

-¿Pregúntale que venía escuchando?-Dice una voz muy conocida al fondo.

Mi hermano sonríe y a mí se me paraliza el corazón.

-¿Escuchaba “ventura” de DLD y eso que tarado?-Le digo y trago saliva

Pablo me suelta poniendo los ojos en blanco, va por un trago para mí y a traer a su novia para que la salude.

-¡Piensas que eso es rock por eso estas en un bar de la Condesa “fresita mocha”!-Dice la voz acercándose a mí.

-¿Así?; pensé que era para justificar tu disfraz de hípster de cuarta  ¿o es de pirata gay disculpa?-Le digo mientras todos ríen y Pablo me alcanza una Corona.

Sus ojos brillan hermosos tras los lentes de pasta negra que trae puestos, abre sus brazos invitándome un abrazo, le doy un trago a mi corona y me le voy encima sin pensar más, nos fundimos en un largo abrazo cerrando los ojos, inhalo en su pecho, huele a ese perfume de mandarina que le queda tan bien, es suave  y delicioso el aroma, lo podría oler todo el día, le he extrañado demasiado han sido muchos meses ya sin él. Podría pasarme aquí toda la noche  oliéndole pero Pablo me saca del trance, nos abraza y Bárbara me jala para darme un beso, vamos donde están los otros chicos incluida Gloria mi mejor amiga y su nuevo galán.

-¿Estas feliz no? ¡Regreso para la celebración! -Me dice Gloria guiñándome el ojo, me hace poner los ojos en blanco.

-¡No me molestes mujer!-Le digo con mala cara

Me toma por la cintura y me lleva hasta uno de los sofás color marrón que están al fondo, me mira con esos ojos negros tan tiernos y acaricia mi mejilla, me hace sentir un hueco en el estómago, nos abrazamos sin decir nada solo siento su barbilla recargarse en mi cabeza y un par de besos sobre mi cabello. Me jala la liga del cabello se toma el pelo negro y ondulado se hace un chongo improvisado lo que me parte de risa verlo, acomoda mi cabello lo alborota un poco y pone un mechón tras mi oreja.

-Te he echado de menos Adri…-Me dice sonriendo.

-Yo…. ¡te he extrañado tanto Manolo!-Le digo con un hilo de voz

-Tu cabello se ve muy bien largo y marrón pero, nada como verte de cabello azul…-Me dice recordando nuestros años de escuela.

Siento un vacío en el estómago, me pone  nerviosa cuando me habla con esa voz melancólica.

-Ven vamos a pasarla bien Pablo no cumplirá 36 más que unas tres veces más así que hay que gozar-Le digo y salimos de este momento tan íntimo, tan raro que tenemos de repente.

Pasamos la mejor de las noches, Manolo y yo terminamos bailando ,riendo como tontos, Armando mi otro hermano y su chica llegan pasadas las once, nos quedamos en el bar hasta las dos de la mañana cuando avisan que en media hora van a cerrar el lugar, Pablo anuncia que nos la vamos a seguir en su apartamento, la gran mayoría  está dispuesta a seguir la fiesta, yo voy un momento al baño cruzando por la barra, me siento un poco mareada pero aún estoy en mis cabales, al salir me tropiezo con un chico muy alto que huele a madera, levanto la vista para disculparme, es guapo y blanco ,muy blanco lleva unos jeans azul marino pegadísimos a sus piernas de fideo ,una camisa en el mismo tono de azul con pequeñísimas anclas en color crema, con tirantes y lentes de pasta, me disculpo y sonrió, el me regresa la sonrisa.

-¿Disculpa tienes encendedor?-Me pregunta

-¡Fumas!-Le digo suspirando

-¿Si?; ¿quieres uno?-Pregunta con una linda voz, yo le digo que si con la cabeza.


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