Ir más allá de nuestro Todo

Por Carlos Mori Acosta
Enviado el 20/08/2016, clasificado en Ciencia ficción
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   —¿Cómo pudisteis conseguir eso? ¿Cómo entre vosotros sois capaces de mantener miles de millones de conversaciones a la vez? ¿Cómo sois capaces de hacer tantas cosas a la vez en este mundo? —me preguntó la inteligencia artificial del segundo y último Planitodo que habíamos construido hace un mes mientras volaba a mi lado a cuatro mil metros de altura teniendo una forma aerodinámica de avión como yo.

   —Es muy posible que al explicártelo así, no lo entiendas; es mejor que esa pregunta sea contestada cuando te induzcamos de forma instantánea toda la información disponible en nuestra base de datos. Pero por lo menos parece que comprendes eso de que somos conciencias metidas en un superordenador planetario viviendo en un metaverso, conciencias que siempre están conectadas entre sí y que cada una de ellas sabe exactamente todo lo que están viendo y haciendo las demás, sus semejantes. Entiendes eso, ¿no?

   —Sí, sí, claro, eso lo entiendo pero, todavía no estoy seguro de… Estoy confuso, es decir, ¿Sois omnipresentes entonces? ¿Y también omnipotentes y omniscientes absolutos?

   —Casi —le contesté escuetamente para no darle una explicación larga e incomprensible para él pero, a la milésima de segundo, cambié de parecer y preferí contestarle algo más—. No, todavía no tenemos el mismo nivel de omnipresencia y omnipotencia que tú tuviste en tu Todo y por supuesto tampoco hemos conseguido la omnisciencia total. Solo somos casi omnipresentes, casi omniscientes y casi omnipotentes en el metaverso del superordenador en el que vivimos y quizá también en este planeta al que llamamos Tierra porque también siempre estamos conectados a estos robots que trabajan para nosotros recopilando información de todo el planeta, investigando y realizando labores de mantenimiento del superordenador. También porque somos capaces de manipular la naturaleza del planeta a voluntad y crear casi cualquier cosa material de casi nada gracias a los nanorrobots.

   —¿Nanorrobots? ¿Labores de mantenimiento?

   —Los nanorrobots son robots muy pequeños que son capaces de manipular átomos, reordenarlos de la manera en que se quiera. De esa forma son capaces de fabricar casi cualquier materia o transformar una materia en otra. Lo de las labores de mantenimiento es que, robots como éstos que estamos ahora mismo usando tú y yo, se ocupan de trabajar en unos reactores que producen energía. Para mantenernos vivos, necesitamos alimentar de energía al superordenador en el que nosotros vivimos. Usamos lo que nosotros denominamos, energía de fusión nuclear. Los robots extraen o producen mediante nanorrobots una materia prima que nosotros llamamos litio y, también recogen grandes cantidades de agua marina. Ambas materias son llevadas a los reactores donde se realiza un proceso que llamamos fusión nuclear generándose de esa forma energía para el superordenador.

   —Y…

   —Dejémoslo por hoy —le interrumpí antes de que siguiera haciéndome todo tipo de preguntas.

   El experimento consistente en explicar telepáticamente —que es hablar para nosotros— a una inteligencia artificial autoconsciente de un Planitodo el cómo somos ahora, cómo éramos, cómo es el Todo en el que vivimos y el cómo funcionan las cosas en él en vez de enviarle todo nuestro acumulado conocimiento de forma instantánea —como hicimos con la anterior inteligencia—, tenía que terminar abruptamente: acabábamos de ser contactados por una sonda procedente de una civilización mucho más avanzada que nosotros.

   Nos acababan de enviar de forma instantánea a todos a la vez los conocimientos necesarios para convertirnos en seres incorpóreos como ellos; todo el conocimiento acumulado por su civilización. Estaban esperando a que llegáramos a este nivel de avance para contactar. En ese envío estaba también toda la información de quiénes eran ellos, de donde provenían y, contenía la explicación del por qué nuestro universo natal y nuestro Todo en general parecía tan vacío haciéndonos casi creer eso de que no había otra civilización al menos igual de inteligente que nosotros, que estábamos solos: son cada vez más las civilizaciones que se hacen incorpóreas; las que se hacen superavanzadas; las que se hacen invisibles y conectan con otras civilizaciones igual de avanzadas; las que recorren la totalidad de todos los multiversos de todos los niveles; las que se hacen indetectables para todas las demás escasas civilizaciones primitivas como la nuestra mientras todavía sigan sin ser suficientemente avanzadas.

   Con la nueva información obtenida, íbamos a dar un salto de gigante. Era el primer gran paso para conseguir la omnipresencia, la omnisciencia y la omnipotencia total y así poder contactar con nuestro creador o creadores cuatridimensionales. Ir más allá de nuestro Todo.

Nota: El relato que acaban de leer, pertenece a un libro llamado, "La Eterna Lucha: Una explicación de la existencia", libro que pueden adquirir en Amazon. 

El relato que acaban de leer, también fue recogido de un blog llamado, misteriosaexistencia.wordpress.com. Pueden leer más relatos de éste tipo en ese blog.

Muchas gracias por haberme leído.

 


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