Dos En Uno (Parte Dos - Final)

Por EM Rosa
Enviado el 23/02/2012, clasificado en Ciencia ficción
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Toda esta gente totalizaba unos diez mil trabajadores, todos absolutamente incondicionales a Wad. Nadie  ianza que despertaba el prestigio del cient toda la plana intelectual y la de control pertenecpuso la más ínfima objeción a este detalle, tal era la confianza que despertaba el prestigio del científico. Cuando todo estuvo establecido, un año más tarde, Wad informó secretamente a la junta, dado que esto se ejecutaba de espaldas al mundo:

 

“Se construirán diez mil naves con capacidad para veinte mil tanques criogénicos cada una, lo que totalizaría unos doscientos millones de personas. Estará todo listo en dos años y medio trabajando a destajo, las veinticuatro horas, los trescientos sesenta y cinco días. Las naves serán robóticas no tripuladas y su mando central estará en la nave que yo y mi equipo ocupe. Para alcanzar una distancia prudente antes del impacto deberán ser capaces de desarrollar una velocidad tal que solo los impulsores nucleares pueden proveer, así que, ya que no fueron capaces de proveer armamento para salvar al mundo, espero me suministren la suficiente materia prima radiactiva para elaborar los reactores y salvarse ustedes y sus familias. El abordaje se hará una semana antes del impacto. Cuatro días antes de esa fecha todos los pasajeros deberán estar congelados. La ocupación de las naves se repartirá en tres categorías: Titulares (Cabeza de familia), esposas y/o parejas e hijos. Las naves de los titulares no podrán completarse con ninguna de las otras dos. Eso es todo. No contestaré preguntas”.

 

Una semana antes del impacto el asteroide estaría apenas entrando al sistema solar y podría ser claramente advertido a simple vista. Parecía mentira que ninguno de los otros planetas se cruzara en su camino pero las matemáticas no mentían, lo que es chocar, chocaría.

Finalmente llegó el día. Doscientos millones de personas fueron discreta y organizadamente trasladadas a las mega-instalaciones del desierto y, a través de túneles, alojadas en estrechos e incómodos cubículos a la espera de ser congeladas bajo tierra y sus tanques instalados en la nave precisa. Seis millones de personas trabajarían servil y febrilmente en ello para salvar a una ínfima y privilegiada porción de la población mundial para nada representada en aquellos afortunados que si sintetizaban la desgracia histórica del mundo.

Diez mil flechas plateadas, preciosas, imponentes, apuntaban al cielo en un ángulo de treinta grados esperando a sus ocupantes.

Con precisión de relojería los titulares fueron embarcados y en un momento determinado Wad, desde un puesto de mando remoto, ordenó a los sistemas autónomos el despegue de las diez mil naves. El estruendo fue breve pero atronador, la enorme flotilla pronto se perdió de vista. Instalados cómodamente en una sala, Wad y su equipo observaban como las naves abandonaban la atmósfera terrestre.

-          ¿Crees que funcionará?. - Preguntó su asistente más cercano.

-          Claro. Cada nave posee una carga atómica para destruir un centésimo del maldito asteroide. Son diez mil… -

-          ¿En cuanto tiempo despertarán?. –

-          En una o dos horas. Navegarán un mes antes del impacto, no sentirán nada, tienen comida y bebida de sobra. Además les hice un video explicativo de su destino que se activará quince minutos antes del impacto. Por más que intenten lo que intenten nada podrán hacer. –

-          ¿Cómo se explicarán la salida de hibernación?. –

-          También les hice un video que la justifica como paso previo a un lapso más prolongado. He alterado los relojes de las naves. Cuando despierten pensarán que pasaron veinte años. No sospecharán nada. –

-          Has tenido suerte en ese sentido. Verdaderos genios fueron embarcados en el fraude. –

-          Cuando es el culo lo que intentas salvar te crees cualquier pavada, así somos. –

-          ¿Cuándo trasladamos a las mujeres y los niños?. –

-          Luego que les informemos de la situación los devolveremos a sus hogares. Todavía están esperando embarcar. –

-          Ha salvado al mundo, Doctor, ¿Cómo se siente?. –

-          Verdaderamente bien. Hemos destruido un asteroide y limpiado el planeta de su peor basura en un paso. Espero que se sepa aprovechar. -

                                          FIN


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