Llorar es lo que hacen las máquinas cuando las desenchufan

Por Ravelo
Enviado el 08/09/2016, clasificado en Amor / Románticos
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Quiero, si me dejas, decirte dos cosas. ¿Me dejas? Pues vale. Primera, no estás muerto. No lo estarás jamás. Lo siento por ti. Ya sé que la noticia es mala, pero es la verdad. Me dijiste cuando me llamaste por teléfono que tenía que decir siempre la verdad. Que si entraba por esa puerta, no estabas dispuesto a escuchar más mentiras. Así que la verdad es esa. No vas a morir. Jamás. Como yo. Segunda, no hay sangre, pibe. Nada de sangre. En el mundo no queda nadie con vida. No hay animales. Recuerdo cuando mataba perros, ratas. Pero ya ni perros ni ratas. Todo lo que se mueve en las ciudades es metálico, ruidoso, límpido. No hablan con nosotros ni quieren hacer favores. Saben que somos vampiros inofensivos pero no qieren fabricar sangre, o algo parecido a la sangre, que seguro que lo fabricarían en un santiamén. Y el sol no provoca nada malo en nosotros. Tampoco los ajos. Nada malo las cruces, el agua bendita. Qué coño. Lo que nos mortifica es el hambre. Pero pasaremos hambre hoy, mañana y siempre. Imagina el horror. Hambre. ¡No llores! Haz como yo, lee a Cortázar, a Borges, no sé, canta, silba, baila, vete a la playa a nadar. Ya no hay tiburones. Pasea, practica deporte. Pero no llores. Llorar es lo que hacen lás maquinas cuando las desenchufan.


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