CORTOS RELATOS DE MI VIDA: LA FIESTA PARTE 1.

Por el solitario.
Enviado el 25/09/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Hace unos días no tenía nada que hacer, mi esposa y mis hijos habían salido, así que decidí limpiar el ático, subí y me encontré con muchas cajas y valijas viejas, empecé por las cajas, encontré ropa y hasta juguetes, fui abriendo todo hasta que me encontré con una maleta que tenía cerraduras, la deje de lado y seguí con lo demás, al final del día por fin había acabado, todo estaba limpio y la basura en bolsas, me percate que no me hubiese faltado nada y de repente vi la maleta la tome y baje del ático, la puse en el garaje y la deje allí, me olvide de ella y seguí con lo mío, pasaron unos días hasta que mi hijo me pregunto de quien era esa maleta, a lo que yo respondí, cual maleta, la que está en el garaje dijo, fui a ver y allí estaba una maleta forrada de cuero, la vi y pensé en tirarla a la basura, pero vi las cerraduras, así que la curiosidad me invadió, la lleve hacia el garaje de nuevo y busque algo con que abrirla, después de muchos intentos logre abrirla, y SORPRESA, la maleta pertenecía a mi MADRE, en ella había ropa interior, vestidos, fotografías y otras cosas que por cierto me sorprendieron ya que yo consideraba a mamá como una persona conservadora, recatada, amorosa, la típica madre que te recoge del colegio, arregla tu ropa te da el beso de las buenas noches etc., pero lo que encontré en esa maleta fue algo revelador y que causo en mi digamos que un trauma, descubrir el otro rostro de aquella mujer que conocí desde pequeño y que no era quien decía ser, bien pues revisando encontré desde ropa hasta un vibrador enorme, pero eso no era todo, habían cartas de hombres y de mujeres en las cuales describían los momentos que compartieron con mamá en la cama, saque todo lo que había, pero cuando levante la maleta para sacudir los restos de polvo escuche un sonido como si algo estuviera en la maleta todavía, registre minuciosamente y bingo, la maleta tenía un falso fondo rompí el fondo y allí estaba un librito, lo abrí y era el diario de mi madre, lo más extraño era que nunca en mi vida la vi escribiendo en ese diario, guarde todo y lo escondí en un armario de herramientas con llave, ese fin de semana mi familia salió de viaje, pero yo por cuestiones de trabajo no pude hacerlo, cuando regrese del trabajo lo primero que hice fue sacar la maleta del armario y llevarla a la casa, saque el diario y empecé a leerlo, y aquí les dejo tal y como lo escribió mi madre de su puño y letra las historias eróticas de su vida sexual.                              

LA FIESTA:

1/06/1977:

Como siempre la misma historia de todos los días, despertar temprano, servir el desayuno, llevar a los niños a la escuela, regresar a casa, limpiar lavar, cada día me siento más desesperada, y ahora los cuatro meses de embarazo  se me empiezan a notar, mis pechos están enormes, mis caderas más anchas pero sin estrías ni gordas, bien debo terminar temprano para que pueda cambiarme para la fiesta hoy usare el vestido naranja aunque me queda muy alto pero es para embarazada, así que nadie tiene que hablar de mí, tacos altos, y estamos listos.

Hoy tuve la experiencia más increíble de mi vida hice babear a cualquiera, todos los hombres notaron mi presencia, hasta  los amiguetes de mi esposo, malditos morbosos. Bailé, platiqué, tome unas copitas, claro sin excederme, el que se pasó de copas fue mi esposo y como de costumbre ya no pudo conducir así que uno de sus amiguetes ofreció llevarnos a casa, dejamos nuestro auto allí  y nos fuimos en el de él, el muy marrano tiro a mi esposo al sillón de atrás y le dijo a mí hijo con una sonrisa falsa, oye niño ve atrás con tu padre ya que tu mami debe tener espacio para su pancita, mire a mi hijo y le dije, si ve atrás, ya que adelante no hay suficiente espacio para los dos, el obedeció y entro a la parte de atrás del auto, así emprendimos el camino a casa, durante el viaje aquel hombre no dejaba de mirarme las piernas, mi vestido naranja no era lo suficientemente largo para taparme mucho así que buena parte de mis piernas quedaban al descubierto, lo que hacía que este marrano no quitara sus ojos de ellas, el hombre empezó a decirme lo bella que era y que mi esposo no sabía la suerte que tenía, hablo de su mujer refiriéndose a ella como una vaca enorme y fea, después dijo si yo  tuviera a un mujer como usted le haría el amor todas las noches primero le chuparía los dedos de los pies uno por uno, después empezaría a lamerle los muslos, después suavemente le quitaría su calzoncito y empezaría a meter mi lengua en su panocha, yo inmediatamente le dije cállese que el niño está oyendo, es que no le da pena decir eso delante de un niño?, el hombre empezó a reír y dijo a estas alturas ya debe estar dormido, voltee a ver al sillón de atrás y acurrucado a la par de su padre borracho, el niño dormía tranquilo, le pedí al hombre que por favor no siguiera hablando, a lo que el hombre no accedió y siguió diciendo, y dígame cuantos meses de embarazo tiene, le respondí, tengo 4 meses, entonces dijo el hombre que bien esos pechos deben estar llenos de leche verdad, yo no conteste, pero el hombre siguió peguntando dicen que a las embarazadas les da por follar a toda hora es cierto, pero tampoco le respondí, eso enojo al hombre que con su mano toco mi pecho y lo apretó hasta que salió lechita y mancho mi vestido, trate de quitar la mano de mi pecho pero él era más fuerte, así que trate de morderle la mano a lo que el hombre respondió con una bofetada, y me dijo, no lo vuelva a intentar, porque detendré el auto y los dejare tirados en la carretera, empecé a llorar y mire hacia la ventana mientras el asqueroso marrano metía sus sucias manos entre mi vestido, primero se dio gusto en tocar mis pechos, los agarraba como si quisiera desprenderlos, después metió la mano por debajo del vestido lo que hizo de manera fácil ya que el vestido era corto, agarro mi calzoncito y me dijo que si no me dejaba quitármelo me lo arrancaría, accedí y levantándome un poco del asiento el hombre lo saco deslizándolo por mis piernas, ya afuera el muy perro se guardó el calzoncito entre la bolsa del traje, le pedí que por favor me lo devolviera a lo que el hombre respondió, se lo devolveré con una condición que me deje tocarle la concha, respondí, nunca, entonces el hombre dijo, bien pues el lunes cuando su marido llegue al trabajo le mostrare mi trofeo y le preguntare si alguna vez vio prenda tan hermosa y hecho a reír...  (CONTINUARA)


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