EMPIRISMO-cap3"Pisando tierra"

Por AnaLauraBatistela
Enviado el 24/09/2016, clasificado en Varios / otros
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Todavía existe el valor.  En la inmensidad del mundo hay un puñado de gente que busca la luz entre la oscuridad. 

Ana significa bendecida por Dios. Laura viene de laurel; representa el triunfo.

Como dice mi nombre salí adelante; y cada una de las situaciones de las que fui testigo y cambiaron mi universo, fueron lecciones venidas de lo alto.

A veces, uno necesita tocar fondo para impulsarse más lejos. Pisar tierra, con la vista en el cielo. Armar una escalera a la luna para mirar al mundo desde lejos. Retroceder, preguntarse ¿por qué? en vez de ¿para qué? Volver a empezar, aunque no todo sea fácil. Saber que todo pasa y que de las caídas también salen flores.

Superar y no olvidar, porque la memoria nunca borra. Poder saludar a alguien sin resentir, con una sonrisa; eso es triunfar.

Mis glorias son cada sábado que veo a los chicos de catequesis, que rio y juego como ellos. Mi gloria es tener amistades fieles, bailar, escribir, reír, llorar, caer, pisar tierra y extender mis alas de nuevo. Mi gloria es mi familia, mi futuro y todas las personas que me rodean. Es el perdón, el cansancio y el amor. Mi gloria es Dios.

 

Y el último recuerdo que se desplomó sobre  mi cabeza en esa noche larga fue el siguiente…

Un día de invierno, cuando el frio se filtraba en los abrigos; la conocí.

Desde el primer momento fue mi ángel. Abril tenía 12, iba al oratorio. Sus ojos color café eran profundos y transparentes. No soy capaz de describir lo especial de su mirada, era intensa, honda, una mirada que habla, que dice y no esconde nada. Encerraba el mundo en sus ojos, pero el universo estaba en ella.

A veces no le entendía muy bien las palabras, se sostenía de mí para caminar. Sus piernitas estaban chuecas y el jueves la tenían que operarla, pero ella no quería hablar de eso.

Caminábamos mientras el frio nos azotaba y le presté mi bufanda blanca. A lo largo de nuestra charla le sacaba varias sonrisas. Me contó de sus novios, su familia y muchas otras cosas; a cada rato repetía que tenía hambre o frio. Y mientras yo analizaba su realidad, me abrazó. Sus bracitos me trajeron paz. Ese momento vino de Dios, sentí como el amor más sincero me tocó el alma. Entonces ella me compartió su todo y yo le compartí el mío, fue un abrazo sin tiempo acompañado por palabras algodón. Ella me dijo: “te quiero mucho seño, pero mucho mucho” me desmayé completamente en la felicidad, fue algo celestial, casi de otro mundo. Sentí el amor. Renací.

Volví a tener esperanza, volví a luchar, a superarme, a sentirme amada, a sonreír, a procurar ser feliz todos los días, a entender cuáles son las cosas que valen y a amar la vida.

 

Esta historia termina con un final feliz, en el cual todavía faltan muchas palabras.

Entre bostezos los ojos se me empezaron a cerrar, entonces  miré la hora y eran las tres de la madrugada. Me sonreí y me dormí esperando ansiosa al próximo sol.

 

Fin.

 

 

 


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