tu, la chica del restaurante y yo,

Por gon-xxx-
Enviado el 03/10/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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El...

 

En una habitación muy iluminada y con sabanas blancas, yo me encuentro sentado, postrado en un sillón de piel, sentado con un traje oscuro con una camisa negra sin corbata, mirando que en la cama tu y otra chica se están dando placer sin control, besándose y tocándose muy rico, ver como tus dedos recorren su sexo y como tu boca lo estimula, haciéndolo escurrir liquido brilloso que resbala entre sus muslos.

 

Veo más a fondo y eres tú, la que tiene el culo con la lengua de tu compañera, ella chupa y te estimula con las manos, sus dedos entran por tu sexo y tu ano, trayéndote placer en cadena que te hace gritar, lamerla con más fuerza, me miras a los ojos, te veo y sin despegar tu mirada de la mía, chupas su clítoris erecto, lo haces como si me la estuvieras chupando. También si despegar mis ojos de los tuyos comienzo a desabotonar mi pantalón.

 

Saco mi pene desde su prisión, está ya muy duro, erecto con las venas marcadas y la cabeza hinchada, te veo y comienzo a masturbarlo mientras tú, no dejas de mirarlo y de chupar para bajar de la cama, tú y tu compañera caminan hacia mí...

 

Ella…

Caminamos hacia ti, te miro a los ojos y veo tu cara de pervertido que me excita aún más. Liz y yo, nos hincamos a la par y quedamos frente a tu miembro erecto, comenzamos a masturbarte entre las dos, a besar y lamer con mucha pasión y eso te hace estremecer de placer, tú nos tomas de la cabeza y nos pones de frente para que nos demos un delicioso y excitante beso de lengua húmedo.

 

Con cuidado nos ayudas a levantarnos y nos llevas hasta la cama, comienzas a besarme salvajemente en la boca mientras obligas a Liz a que te chupe la verga... 

 

Sigues besándome pero con tu mano tocas mis senos mientras con la otra me abrazas y me  pegas hacia ti... tu mano va bajando hasta que tus dedos empiezan a sentir la vellosidad de mi monte de Venus hasta adentrarse en mi húmeda y caliente vagina... mientras Liz te da placer con la boca y se ahoga haciendo unos sonidos muy excitantes tú me estimulas con tus dedos mientras me susurras al oído cosas sucias y muy ricas.....

 

Me acuesto en la cama y con las piernas abiertas quedo en la posición perfecta para que mi compañera vuelva a saborear mis ricos labios y al mismo tiempo queda con el culo hacia ti, lista para que se la metas por atrás...

 

 

El…

 

No puedo esperar, mi pene quiere sentir la presión de ese culo hermoso y apretado, mirar como esta en posición mientras te lame y te succiona y tú, me ves desde la cabecera de la cama y quieres que haga gritar a Liz,  abro las nalgas de nuestra compañera y con uno de mis dedos estimulo su ano mientras mi saliva cae y lo lubrica, voy metiendo cada vez mas mientras la penetro tu me ves y sabes que lo estoy disfrutando, ver tu cara me excita, mi pene se pone tan duro que hasta me duele, con un movimiento brusco, hago gritar a Liz por meterle mi pene completo hasta el fondo de su ano, lo saco y ella chilla con una voz aguda pero no deja de lamerte, entro de nuevo y esta vez marco un ritmo un poco rápido pero sin chocar aun sus nalgas, poco a poco el movimiento se hace más fuerte y se escucha el aplauso de mis muslos golpeando sus nalgas. Ella grita, tú gimes y llega un momento donde tú y ella se convulsionan y gritan de placer por sentir cerca su orgasmo.

 

me muevo más fuerte y tomo del pelo a Liz, le doy fuertes palmadas en las nalgas, tú estás tocándote el clítoris muy rápido mientas nos ves coger con furia y rudeza, llega el momento donde ella explota con un chorro caliente que baja por sus muslos resbalando en sus piernas y otro orgasmo  se desarrolla, tus manos dejan de tocarte y resbala mucho fluido entre tu vagina y baja por tus muslos, saco mi verga de donde está, entre Liz y yo te chupamos los labios, lamemos tu sexo bebiendo tu orgasmo que te deja sin fuerzas.

 

 

Dejo que Liz te chupe mientras yo te pongo mi verga en la boca y tu por instinto la tomas y la masturbas, te la metes completa en la boca y yo malosamente te la empujo hasta el fondo de tu garganta, siento que te ahogas pero cuando te la saco llena se saliva espesa, veo tu rostro una inmensa satisfacción que me hace metértelo mas todo completo, mientras tu cabeza cuelga de la orilla de la cama, mis huevos están en tu nariz y te meto toda hasta el fondo dejándote sin respiración. te la saco y tus ojos están más encendidos que antes, es tu turno y yo estoy para complacerte, dime como quieres que te coja, como quieres que te haga sentir vibrar.

 

Ella…

Después de esta rica cogida entre 3 quedamos cansados y tomamos unos momentos para reponernos, nos hidratamos y al ver la hora, nuestra compañera se da cuenta que se le ha hecho tarde y tiene que regresar a su trabajo pues la hora de comida terminó pero eso sí se va llena de tu leche en su vagina y en su culito y con el sabor dulce de mi orgasmo en su boca.

 

Tu y yo nos quedamos solos y te propongo una ducha juntos para refrescarnos un poco y seguir dándonos placer pues aun tengo muchas ganas de que me cojas como a una putita, que me digas al oído cosas sucias que me exciten... por favor sigue... no pares... dime que soy tu putita y cómo te gusta meterme esa verga tan rica....

 

El agua caliente recorre nuestros cuerpos desnudos mientras tus manos exploran mi cuerpo de pies a cabeza, te pones en cuclillas y besas mis piernas, mis muslos, mi pelvis... subes por mi abdomen y llegas a mis tetas, tus favoritas... te detienes ahí y comienzas a succionar y eso me hace soltar un gemidito muy rico que te excita y empiezas a succionar con más fuerza hasta dejar marcas de tu lujuria en mi piel blanca ... con mi mano siento tu pene firme y deseoso de más, cierro las llaves del agua y tomo una toalla sólo para retirar el exceso de gotas que escurren desde mi cabello hasta las puntas de mis pies...

 

No puedes aguantar más y me cargas, de frente a ti, yo te envuelvo con mis piernas moviendo mi cadera arriba y abajo aún sin que me penetres... caminas torpemente hacia la cama y finalmente llegamos y me avientas dejándome caer sobre sábanas y edredones de plumas que aún huelen a sexo por nuestro encuentro con esa putita preciosa que nos acabamos de coger...

 

 

La tarde aun es joven y nuestros cuerpos desean seguirse amando, esta historia es real, contada por ella y por él, contada desde esa habitación de hotel, especialmente para estar en este relato.

 Dedicado a Liz

Fin

 


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