CORTOS RELATOS DE MI VIDA: EL BUEN VECINO parte 1.

Por el solitario.
Enviado el 08/10/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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28/10/1977.

Han pasado casi dos meses después de mi encuentro con don RUFINO, me siento deprimida y estaba triste, para colmo de males Julio sigue viajando y ahora son más días que pasa fuera de casa, a miguelito no parece importarle, como se distrae y juega en la escuela o sale a bicicletear  con sus amigos, pero yo, ya no puedo salir a ninguna parte, dicen que el octavo mes es el más peligroso, las únicas veces que salgo es al cine con migue o a visitar algún familiar, creo que a Julio ya no le intereso, cuando está en casa  hago lo posible por llamar su atención pero eso a él no le importaba, lo único que quiere saber es si todos los pagos están al día, ayer fuimos a un centro comercial y pasamos por un almacén de lencería, me detuve y vi unos calzones negros de encaje, lo más sexy que he visto, negros y rojos, entre al lugar y le pregunte a la vendedora por unas cosas, después fui al grano y le pregunte de los calzones y esta me mostró unos modelos, compre y salimos del lugar, fuimos directo a casa y yo emocionada fui al cuarto a probarme todo, me desnude y me puse la lencería negra, me veía hermosa a pesar de semejante panza, mis pechos enormes y mi cola bien parada eran lo que más relucían, me vi en el espejo y dije: Esto era lo que faltaba. En la noche después de cenar nos fuimos a dormir, yo me puse mi calzoncito negro casi transparente y un baby doll, como siempre Julio salió del baño y se acostó, yo estaba caliente, con ganas de que me cogiera fuerte, le pregunte si quería que le diera un masaje y me respondió: ESTOY CANSADO Y MAÑANA TENGO QUE LEVANTARME TEMPRANO, ADEMAS CON ESA PANZA NO ME APETECE NADA, yo le  conteste, eres un estúpido imbécil, en esta panza esta tu hijo, malparido de mierda, Julio se levantó, salió del cuarto y se fue a dormir al sillón de la sala, era lo más humillante que me había dicho en todos los años de casados, durante días no le dirigí la palabra al desgraciado.

4/11/1977.

 Hoy Julio tuvo que salir de viaje por dos meses, me dijo que cuando llegara a su destino me hablaría por teléfono para darme el número del hotel en el que se hospedaría, yo no le preste mucho caso, aun me dolía lo que me había dicho, solo le dije está bien, llego el taxi y se fue, preparé el desayuno para Migue, comió y se fue a la escuela, cuando salí a despedirlo vi que se estaban mudando a la vecindad de mi casa, era una familia como la mía, el marido, la esposa y un niño más pequeño que Migue, el hombre era más grande de edad que su esposa, canoso y como de unos 70 años, sus brazos arrugados por el tiempo, delgado, alto, la esposa era más joven que yo, total de que entre a la casa y me puse a limpiar un poco, por la tarde tocaron a la puerta, me asome por la ventana y vi que era el nuevo vecino que había  llegado a presentarse con su esposa y el niño, los pase adelante y llame a mi hijo para que lo conocieran, platicamos un largo rato y después se fueron, en la noche cuando cenábamos Migue  me dijo que le habían caído bien los nuevos vecinos y que si en algún momento le pedían un favor se los haría, también me preguntó por qué el vecino era más viejo que su esposa a lo que respondí, cuando hay amor no importa las edades, y me contestó, pero que le vio ella a ese viejo feo, entonces dije con voz seria, eso a ti no te importa y no vuelvas a mencionarlo, además él ha de tener algo que a ella le gusta, inocente no entendió mis las palabras.

5/11/1977.

Otra ves volví a descontrolarme completamente, cada vez voy perdiendo más la lucidez, la lujuria invade mi cuerpo y no puedo controlarla, la falta de sexo, la soledad y otras cosas me han vuelto una ninfómana, o tal vez ya lo era y solo faltaba algo que lo detonara, pero a pesar de todo no me arrepiento, he disfrutado de momentos increíbles, nunca imagine tener experiencias sexuales tan hermosas, el sexo con Julio es bueno, pero esto es algo muy superior, me lleva a otra dimensión.

Hoy no pude cocinar ya que el lavatrastos se descompuso,  hablé por teléfono al plomero pero este tenía mucho trabajo y no puede venir hoy, a tiempo llego Migue del colegio así que le dije: hoy comeremos fuera ya que el lavatrastos se descompuso, no hay agua y el plomero está ocupado y puede venir hasta el lunes, estábamos a día viernes, fue a quitarse el uniforme y  fuimos a un restaurant chino a comer.

Por la tarde regresamos a casa, en la calle estaba nuestro vecino barriendo unas hojas, lo salude y de pronto se me ocurrió preguntarle si no conocía a un plomero, el buen vecino se ofreció a repararlo inmediatamente ya que él trabajó en plomería durante muchos años, yo me sentí salvada, como de rayo fue a colocarse un overol azul y traía una caja llena de herramientas, le dije a Migue mira nuestro ángel de la guarda, entramos a la casa, lo lleve a la cocina y dijo:  bueno manos a la obra,  se tumbó en el suelo y se metió debajo del fregadero no sin antes decirme que  iba a ser su ayudante, me reí y dije: está bien, el hombre empezó a desarmar todo, yo  le pasaba las herramientas, el tipo era listo dejo las herramientas encima de una silla de modo que cuando le alcanzaba algo tenía que agacharme para buscar la herramienta, yo tenía puesto un vestido amarillo traslapado solo amarrado por un pequeño cordón y cuando me agachaba se me veían mis enormes nalgas y mis piernas blancas, por si fuera poco el muy cerdo se quedaba tirado en el suelo para que yo me agachara a darle las cosas y así verme mis enormes tetas, yo luego me percate de eso, Migue me llamó para que le llevara algo pero le dije: ve a cambiarte y te pones a hacer la tarea ya que cuando el señor termine yo hare la cena, no le quedó más que hacerme caso, subir a su cuarto a cambiarse y ponerse a hacer los deberes, la verdad no lo quería cerca de la cocina por si tenía que mandar al carajo a aquel hombre, pensaba en el hombre viéndome las nalgas y los pechos, me acorde de don RUFINO, yo estaba parada al lado del hombre quien seguía tirado debajo del fregadero, de pronto el dijo puede poner el chorro por favor, pero yo no podía alcanzar el chorro ya que el hombre estaba tirado en el suelo y la única forma de hacerlo era poniéndome encima de él con las piernas abiertas, (CONTINUARA) ....


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