Mentiroso

Por Francisco Picazo
Enviado el 10/10/2016, clasificado en Fantasía
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Estaban terminando de comer en el “YU”, uno de los mejores restaurantes japoneses de Barcelona cuando salió el tema del sexo. En esta ocasión, el debate se centraba en saber cuál era el mejor sistema para ligar a una mujer.

Martín (50 años, argentino, separado) mantenía que el baile bien ejecutado era el secreto: Salsa, bachata, merengue, tango; si eran bien bailados eran irresistibles para las féminas.

Por su lado, Pedro (52, separado) mantenía que la mejor manera consistía en hacerlas reír. __ Mis mejores éxitos siempre los he logrado tras una velada donde las he hecho reír a gusto y sin parar. Anécdotas y situaciones divertidas, salpicadas con chistes subidos de tono, ese es el secreto, sin duda.

Pues no, sentenció Maximiliano (57, separado), el auténtico, el mejor; es el utilizado por mi durante años y años.

__ ¿Y es? __ quisieron saber los otros.

__ Mentir.

__ Muy arriesgado __ sentenció Martín negando con la cabeza __ Si te pillan…

__ Todo depende del dónde y el cómo __ contestó Max

__ Ilústranos __ dijeron riendo los otros tres amigos.

__ Es fácil. Lo primero es estar lejos de casa, lo segundo, elegir bien el tipo de mentira. Nunca puedes ser médico ni abogado pues pueden aprovechar la ocasión para hacerte preguntas incómodas. Yo recomiendo hacerse pasar por torero retirado, policía, periodista, actor de teatro y, sin duda, el mejor: maricón fino.

Tres caras de extrañeza le obligaban a seguir.

No lo dudéis queridos amigos, la mayoría deciden demostrarte los placeres del sexo opuesto. Si eres hábil, el engaño funciona. A ellas les encanta el juego. Ponen a tu disposición sus mejores artes sexuales. Algunas son auténticas fieras.

El debate se fue calentando hasta que Xavie (50, separado), el cuarto comensal, cerró la discusión con una sentencia:

__ ¡Basta! Os propongo que cada uno demuestre su teoría en el campo de batalla. Iremos los cuatro a una discoteca (elegida por mi) y os marcaré una gachí que esté sola y muy buena. Los tres tendréis ocasión de poner en práctica vuestro sistema, el que consiga seducirla habrá ganado. ¿Qué os parece?

__ Ok __ dijo Martín __ pero tenemos que convertirlo en apuesta.

__ Y ¿Qué nos jugamos? Y lo más importante ¿Cómo se demuestra que uno de los tres ha ganado? __ quiso saber Pedro

__ Que cada uno busque un sistema para demostrar el éxito__ dijo Xavie __ ¿Estáis de acuerdo? Y al que gane le pagamos la próxima cena.

__ ¡SI! __ gritaron al unísono los tres.

                                                *****

Había llegado la gran noche. Eran cerca de las dos de la madrugada, nada más entrar se dirigieron a la barra de la magnífica discoteca de moda en el centro de Barcelona. Con sendas bebidas en la mano, miraban expectantes a la espera de que Xavie marcara la pieza a “cobrar”.

Y allí estaba. Bailando salsa, sola. Sus movimientos eran sensuales y bien ejecutados. Iba vestida con unos vaqueros “Gucci” tan ajustados que dejaban ver perfectamente la perfección de sus formas. Una blusa de seda blanca con el cuello levantado dejaba entrever lo que había debajo. El maquillaje era el justo para realzar su belleza, pero sin falsificar su expresión natural. No había nada artificial en su corta melena rubia. Unos llamativos pendientes, una cadena de oro y un anillo con forma de pantera negra (de lapislázuli, sin duda) eran las únicas joyas exhibidas.

Era el centro de todas las miradas masculinas y, cómo no, lo fue también de Xavie.

__ ¡Esa! __ sentención sin necesidad de señalarla con el dedo. Todos supieron a quien se refería. __ ¿Quién empieza?

Martín no esperó la respuesta. Se adelantó y se acercó a la mujer, decidido.

Verlos bailar era un espectáculo. En pocos minutos se hicieron con el centro de la pista. Parecían una pareja de profesionales dando una exhibición de baile de salón.

__ Lo tenéis difícil __ comentó Xavie __ se la está metiendo en el bolsillo.

__ Veremos __ dijeron los otros dos sin apartar la mirada de la pista.

                                                        *****

                                            Una hora más tarde

__ ¡Maldita Sea! Es una calienta braguetas. No perdáis el tiempo. No hay nada que hacer __ dijo muy enfadado Martín regresando a la barra al tiempo que pedía un wiski. Solo sabe bailar. Se ha burlado de mi en cuanto he intentado sacarla de la discoteca. ¡Que la zurzan!.

Esta vez Pedro, sin mediar palabra, abandonó el grupito y se acercó a la mujer.

No supieron cómo lo hizo, pero a los pocos segundos y después de hablarle al oído, la mujer riendo y celebrando algún comentario hecho por Pedro, se alejó de la pista cogiendo a este por el brazo.

                                        Otra hora más tarde

Llevaban sentados mucho rato en un apartado de la discoteca cuando Max decidió intervenir pidiendo antes permiso al juez. Xavie lo autorizó al ver la cara de aburrimiento de la mujer. Aquello no tenía futuro.

__ Hola Pedro ¿Puedo sentarme con vosotros?

__ Adelante Max. Me rindo. Toda tuya. He agotado todos mis recursos con Bárbara (55 separada).

__ Gracias amigo. Como bien sabes estoy acabando de escribir mi último libro y necesito los consejos de una hermosa mujer.

__ ¿Eres escritor? __ preguntó ella al tiempo que recuperaba la atención.

__ Efectivamente, Bárbara, escribo libros de amor eróticos y estoy sin inspiración, si quisieras ayudarme… Además leo las líneas de la mano, déjame tu mano izquierda y verás.

Pedro, alucinado por lo que acababa de oír, se levantó y se fue al bar.

__ Pobre Max, no tiene nada a pelar. Martín tiene razón, debe ser lesbiana. Mala elección Xavi, te equivocaste de pieza. Camarero, ponme un cognac doble, por favor.

                                                      *****

                                          Un rato después

__ ¡La hostia! Se van juntos, ¿será posible?

__ Pues es evidente, míralos __ dijo Xavie __ Parece que ganará la apuesta. Esperemos a ver cómo acaba. Al rato, abandonaban también la discoteca.

                                                     *****

Una semana más tarde, Bárbara y Max entraron en el restaurante japonés.

__ Hola muchachos, ¿os acordáis de Bárbara?

__ Los tres afirmaron, al tiempo que se ponían de pie.

__ Si no os importa vamos a cenar solos, tengo una mesa reservada en el comedor privado.

__ Faltaría más __ contestaron __ Si nos lo permitís nos gustaría invitaros.

__ Ningún inconveniente ¿verdad Barb? __ dijo Max al tiempo que les guiñaba un ojo.

__ ¿Qué tal el libro, ¿Lo acabaste? __ dijo Martín irónicamente.

Sin mediar respuesta la pareja desapareció detrás de un biombo que les confería intimidad.

                                                   *****

__ Aquí estamos otra vez.  Max y María como en los viejos tiempos.

Estaban sentados frente a frente separados por la mesa mirándose a los ojos.

__ ¿Desde cuándo eres Bárbara?

__ Cuando dejaste de ir al prostíbulo en Madrid me entró tal pena que decidí enterrar a María y dar paso a Bárbara. Fue una manera personal y sutil de serte fiel. María no se acostaría con nadie más, María era solo para ti.

Unos segundos electrizantes repletos de maravillosos recuerdos les inundó el alma.

__ Bueno __ dijo Max rompiendo el encanto __ gracias a ti he logrado quedar como un auténtico ligón. Mi fama perdurará.

__ ¿Cómo sabias que me elegirían a mi en la discoteca?, había otras mujeres muy guapas y con buen cuerpo.

__ Era un riesgo calculado. En cuanto te vi, dejé de dudar, estabas increíblemente hermosa. ¿Cuándo regresas a Madrid? 

__ No tengo prisa  __ dijo ella en un murmullo cargado de feminidad__ además; aun no conoces bien a Bárbara...

Max cogió con dulzura la mano de la mujer al tiempo que asentía con la cabeza.

__ Vámonos.

                                                       FIN


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