CERO ABSOLUTO (nº1) Naves MIsteriosas (III)

Por Alex Brendon
Enviado el 17/10/2016, clasificado en Ciencia ficción
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La metálica voz de Atenea sonó alto y claro en los auriculares de mi armadura de combate.

 

-Tenga cuidado, Comandante Connors. No sabemos a quien o a que nos enfrentamos, y una vez esté usted a bordo del destructor enemigo no la podré proteger y ayudar como a bordo de su propia astronave.

 

-Descuida, Atenea. Según la información de que disponemos el computador de la nave federal está inutilizado, así como sus armas, y lo único recuperable del destructor es su motor y su sistema de navegación. Además, no tenemos otro remedio que trasladarnos a la astronave enemiga y aprovecharla para nosotros, ya que los propulsores de mi fragata Polaris están destrozados.

 

-Así es, Comandante. Buena suerte.

 

Que tengas suerte, cariño -recuerdo la despedida de mi padre hace años cuando partí para mi primera misión. Yo era una joven recién graduada por la Academia de la Flota Estelar de la Confederación con el rango de Comandante.

 

-Eres muy valiente, Jean -respondió cuando le aseguré que no iba a pasarme nada- pero recuerda siempre que el valor no está reñido con la prudencia.

 

El sonido de atraque de mi lanzadera me sacó de mis recuerdos al llegar a uno de los accesos del destructor enemigo. El trayecto de una astronave a otra había finalizado sin incidentes. Repasé mi equipo, armas e instrumental y, conteniendo la respiración, abrí la compuerta de la pequeña nave de abordaje y salte al interior de la nave de la Federación.

 

Silencio. En el oscuro interior de la astronave reinaba la quietud de un cementerio abandonado. Los instrumentos que llevaba a adosados a mi armadura no detectaban signos de vida, ni humana ni humanoide. Al menos, por el momento.

 

-¿Me recibe, Comandante Connors?

 

-Perfectamente, Atenea.

 

-Entonces ha llegado el momento de decirle adiós, Comandante.

 

No podía creer lo que oía. -¿Adiós? ¿de que estas hablando, Atenea? ¿que ocurre?

 

Una gran explosión que convirtió mi astronave Polaris en polvo y cuya onda de expansión impactó al destructor y me lanzó contra una pared fue la respuesta. Después, perdí el conocimiento,

 

 

 

CONTINUARÁ EN EL EPISODIO IV, DE PRONTA PUBLICACIÓN

 


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