Tomé a la hermana de mi novio 1

Por isabelxc
Enviado el 17/12/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Sentirme lesbiana siempre ha sido mi secreto, viviéndolo como un sentimiento más que como una condición.

Mi novio Borja es un encanto de hombre y tiene mi misma edad, "veintiséis años". Cuando lo llevo a mi piso, me gusta que  Laura nos oiga hacer el amor "y se remueva", porque sueño con comer su chocho otra vez, como hace tres meses, cuando hicimos el amor; "aunque según ella no nos gustan las chicas, "que solo nos calentamos esa noche".

Borja me invitó a pasar el fin de semana, en la casa de sus padres en la montaña, allí conocí a su hermana Alicia, ¡que es preciosa! Ella tiene treinta y cinco años, es una pelirroja muy guapa, aunque es muy tímida e intenta disimular su belleza; Alicia tiene unos ojos verdes preciosos.

Los padres de Borja son muy antiguos y no conciben el coito fuera del matrimonio, de camino a su casa Borja me dijo que no dormiríamos juntos. Al llegar me presentó formalmente a toda su familia, su madre, que se llama Matilde me habló.

—Cuanto me alegra que pases estos días con nosotros, Isabel

—Es usted muy amable Matilde, muchas gracias.

—De nada Isabel, durante tu estancia, querida, dormirás en la habitación de Alicia que está encantada de que la acompañes.

—Gracias señora, así Alicia y yo nos conocemos —dije.

— ¡Que dulce eres Isabel, gracias!, —contestó Matilde.

Borja me acompañó a la habitación de Alicia llevando mi maleta, y por el camino, y ya solos, me dio las gracias por ser tan comprensiva, y le respondí.

—Borja, no me las des, yo vengo a disfrutar de la naturaleza contigo, del sexo ya habrá tiempo; ¡además!, "estos paisajes son perfectos para mi afición a la fotografía", aquí haré muy buenas fotos, algunas me servirán para mi próxima exposición.

—Gracias mi rubita, veras como Alicia te cae muy bien.

—Seguro que si Borja.

Borja me dejó en la puerta de la habitación de Alicia y se marchó, entré y la vi a ella poniendo las sábanas limpias a las dos camas.

— ¿Que cama prefieres Isabel? —me preguntó.

— ¿Cuál es la tuya Alicia?

—Esta, pero me da lo mismo una que otra Isabel.

—Pues para mí la otra, no te voy a quitar la cama mujer.

Ella se duchó en el baño de la habitación, mientras yo deshacía las maletas. Salió en ropa interior, con una bata echada sobre los hombros, entonces me desnudé completamente delante de ella mientras hablábamos, mostrando mi cuerpo con naturalidad y descaro; luego entré al baño a darme una ducha también; que gustó mucho relajarme después del viaje con el agua caliente. Al terminar me sequé y salí desnuda otra vez, y me encontré a Alicia sentada en la cama, ya vestida para cenar, "preciosa"; Alicia juntó mucho las rodillas, "como fatigosa"  al verme salir desnuda de la ducha, y me preguntó.

—Isabel, ¿Quieres que salga o que me gire mientras te vistes?

—Ni hablar Alicia, ¡quédate!, "y no me des la espalda", ¡que somos dos mujeres!, ¿tú no te desnudas con tus amigas?

—No, nos da corte Isabel, somos todas muy tímidas.

Entonces ella se quedó mirando mi cuerpo desnudo muy fijamente, y hablándome sin parar, "no dejó de hablarme ni un momento", muy rápido y visiblemente nerviosa, mientras yo deshacía mi maleta antes de ponerme ninguna prenda de vestir, "ni bragas siquiera", abriendo mis piernas al agacharme para sacar las cosas, mostrándole mi vagina rosada y abierta como una flor, también zarandeé mis pechos en el aire ante sus ojos, mientras ordenaba mi ropa sobre la cama. Al ver como sus ojos me devoraban, noté ponerse duros mis pezones, "tan duros como gomas de borrar". Su mirada me dijo cosas que su boca no, estaba claro que me deseaba, que su cuerpo se había revolucionado por mí, ¡y eso me excitó mucho!, porque mi sueño siempre había sido estar con una pelirroja, pero nunca antes surgió la ocasión; desde ese momento Borja quedó en un segundo plano, ¡Alicia tenía que ser mía!

Bajamos juntas a cenar, yo me había puesto una blusa blanca y una minifalda  azul marino muy corta, "tan corta que estaba más cerca de mi chocho que de mis rodillas". En el comedor se sentó a mi lado Borja, y enfrente su hermana Alicia, que llevaba un vestido de fiesta súper elegante, flanqueada por sus padres. Durante la cena Alicia me miraba nerviosa con esos ojazos verdes adornados de rímel; después de los cumplidos que me dedicó su padre, hablando sobre mi belleza nórdica, le pregunté a Alicia.

—Alicia, ¿tienes novio?

—No tengo Isabel, tuve novio dos años, pero rompimos...


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