Patricia (Parte Uno)

Por EM Rosa
Enviado el 04/03/2012, clasificado en Ciencia ficción
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“Tec Sistemas” se fundó a principios del siglo XXI y durante los noventa años que precedieron a su fundación no produjo absolutamente nada. Situado su único edificio, una mole de una planta gris oscuro de tres hectáreas, en los desiertos egipcios, apenas alcanzó a terminar el barrio que alojaría a sus escasos doscientos empleados y sus familias que cubrió todo con un domo de plexiglás polarizado, tan gris y opaco como su edificio, y se aisló del mundo. Nadie podía entrar ni salir y se aprovisionaba de alimentos e insumos básicos de proveedores locales que eran atendidos en salas pegadas al domo pero externas al emplazamiento. El complejo poseía todo lo necesario para que a las personas alojadas no les faltara absolutamente nada, es más, en casi todos los casos el nivel de la atención adquiría tintes de privilegio. Aunque en ese entonces el promedio de vida de una persona alcanzaba los ochenta y cinco años era evidente que muchos de las integrantes que se iniciaron con el emprendimiento terminarían sus días dentro del domo. Para ello “Tec Sistemas” tenía incorporado y habilitado un pequeño cementerio en los fondos del terreno que ocupaba el edificio. Nadie salía del domo, ni siquiera muerto. Es más, todo integrante de la población del domo debía firmar un estricto contrato de confidencialidad, cuya violación lo enviaría directo a la cárcel durante mucho tiempo y, al salir, debería seguramente dedicarse a la mendicidad. No obstante todos los reparos legales, nadie en el domo era infeliz ni deseaba abandonarlo. Por algo sería. El emplazamiento resultó todo un enigma durante mucho tiempo y levantó todo tipo de especulaciones pero, ante el mutismo hermético de la empresa y con el paso del tiempo, el mundo se comenzó a olvidar del domo hasta casi ignorar su existencia. Fue por eso que el anuncio de Bruno Ferr, presidente de la empresa, sorprendió a la prensa internacional y acudieron masivamente a su convocatoria. Claro, Tec Sistemas se dedicaba a la cibernética y para ese entonces estaba todo planteado. ¿Qué podía anunciar una empresa que durante noventa años estuvo sumida en el ostracismo mientras la cibernética avanzaba a velocidad lumínica? .El aislamiento de los integrantes de la empresa no solo era físico: No poseía enlace satelital, subetérico, ni de ningún tipo con el mundo exterior. ¿Qué podía inventar Tec Sistemas que no estuviera ya inventado? .El anuncio de Bruno Ferr fue escueto y claro: “Acudan a presenciar el futuro”. Así de simple, así de ambicioso. Entre el escepticismo y el sarcasmo unos dos mil profesionales (científicos, periodistas, técnicos, etc) altamente especializados acudieron a la enorme sala de Tec Sistemas, más por obligación que por interes, incluso en mayor parte movidos por curiosear los interiores de la empresa que por otra cosa. Tec Sistemas constituía un misterio más atractivo aún que el que había suscitado en su momento las pirámides que lo rodeaban. Tras un breve, escaso y elemental agasajo alimenticio la enorme masa de visitantes, con el interés en baja y la decepción y el fastidio en exponencial alza, fueron arreados rápidamente hacia la sala de conferencias en donde fueron ubicados en sillas en excelentes condiciones pero con una comodidad tan baja que apenas resistiría una conferencia de diez minutos. En lugares previamente definidos fueron eficiente y velozmente ubicados, daba la sensación que la empresa estaba ante un trámite que quería rápidamente trasponer, no por que el auditorio fuera maltratado, de ninguna manera, pero la frialdad en la gentileza aplicada sumada a la falta de glamour, a diferencia de otras presentaciones de otras empresas, y la economía que se aplicaba al gasto en el tiempo consumido mostraba a las claras cuan poco valoraba la empresa el evento en cuestión, que estaba ante un trance obligatorio en el que no gastaría ni un segundo ni un centavo de más. Una vez ubicados los visitantes un creciente murmullo, que podría identificarse como de descontento, comenzó a extenderse por el enorme y parco salón auditorio. De repente, una intensa iluminación de misterioso origen inundó la sala sumiendo a las personas en un repentino silencio. Todos giraban sorprendidos la cabeza tratando vanamente de identificar la fuente de donde emanaba semejante luminosidad pero nadie tenía éxito. Inmediatamente, un hombre apareció de la nada sobre una sobria tarima ubicada al frente de la sala y sin más se ubicó frente a un atril color blanco ubicado en la parte delantera de la tarima exactamente en el centro.

-          Buenos días, damas y caballeros. – Dijo sin más preámbulo. Su voz se escuchó alta y clara en toda la sala a pesar de la inexistencia tanto de micrófonos como de parlantes. Un pesado silencio reinó en el recinto. Bruno Ferr apoyó una tableta de unos veinte centímetros de ancho, por veinticinco de largo y uno y medio de espesor sobre el plano del atril. Era de un gris oscuro opaco, como el edificio, como el domo, como todo en Tec sistemas. Algún espectador ubicado en primera fila creyó ver tenues brillos multicolores emanados por la tableta pero lo efímero de tales luces sembraban dudas sobre su existencia.

-          Soy el tercer presidente del directorio de Tec Sistemas y lo que me veo en la misión de presentarles en este día no tiene precedentes en la historia de la humanidad. – Anunció Ferr. Algunas miradas escépticas se posaron sobre el disertante. Ferr se dirigió hacia una pizarra acrílica que estaba a su espalda al fondo de la tarima y escribió: “PA3XCIA”

-          Portable, - Dijo. – porque nuestro producto no necesita sitio fijo, es lo que justifica la “P”. La “A” es de “Autónoma” dado que no necesita energía creada por el hombre para funcionar. 3X anuncia un nunca visto gestor de imágenes dimensionable, una pantalla holográfica multi dimensional. Las tres últimas letras definen al producto: Complejo de Inteligencia Aplicada. -

Ferr permitió que el auditorio asimilara la información suministrada metiendo una breve pausa en su disertación. Luego continuó.

-          No es novedad, hoy en día, las modernas computadoras sin teclado, aquellas a las que se las comanda con la voz. Se les da una orden y estas la cumplen lo mejor que pueden. “Patricia”, así la hemos popularmente bautizado, posee un cerebro híbrido… - Las últimas palabras provocaron una andanada de murmullos y comentarios entre la concurrencia.

-          ¿Cómo que un “cerebro”…? – Exclamó alguien entre la multitud.

-          Si hacemos silencio lo explicaré. – Dijo tranquilamente Ferr.

-          Así es, - continuó. – Patricia no posee un micro chip, posee un cerebro híbrido, mitad biológico, mitad mineral. La parte biológica, sin entrar en muchos detalles, fue lograda mediante genética aplicada vegetal, es la parte que piensa y razona y eso la hace lenta pero es lo que hace diferencia. Luego, su parte mineral, ultra rápida es la que se encarga de procesar. Además… - Ferr fue nuevamente interrumpido.

-          ¿Dice que, lo que sea que hayan inventado, razona, piensa? . –


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