Patricia (Parte Final)

Por EM Rosa
Enviado el 04/03/2012, clasificado en Ciencia ficción
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Así terminaba el comunicado.

 Daniel Hoz hacía rato ya que había cruzado la barrera de los cincuenta y contaba con treinta años de experiencia como periodista del diario de más tirada del país. Desde hacía no menos de diez años que se juntaba con los mismos cuatro colegas de otros diarios en el mismo bar para almorzar y al fin de la jornada. Siempre el clima entre los dos hombres y las dos mujeres era de excitación divertida pero en el rostro de Daniel una tenue sombra se había instalado en su semblante y sus compañeros, ese día, lo habían advertido. Al ser consultado al respecto por una de las mujeres respondía:

-          No se. Este tema de Tec Sistemas me tiene inquieto. –

-          No sabía que la cibernética era tu tema. – Le bromeaba uno de sus acompañantes masculinos.

-          Ni jota pero no me cierran la declaraciones de le empresa.

-          ¿En que sentido?. – Preguntó otro de los hombres

-          ¿Diez billones por algo como Patricia?. Me parece una ganga.

Sus cuatro acompañantes se miraron atónitos para luego echarse a reir.

-          ¿Qué dices?. – Exclamó una de las mujeres. - ¡Cien billones de MU!. ¡Podrían comprar un pequeño país con ese dinero!.

Daniel dibujó una mueca despectiva en su rostro.

-          ¿Y que…?. Claro que desde nuestra perspectiva es una montaña de dinero y de hecho lo es, más grande que el monte Everest, pero, yo te pregunto: ¿Amortiza Tec Sistemas noventa años de investigaciones con esa cifra?. Y no solo eso, ha mantenido tres generaciones de las familias de los mejores científicos y técnicos más el personal de mantenimiento, proveedores externos, contratados también externos, en fin, he investigado, en total, durante noventa años ha mantenido a más de cuatro mil personas. Si sumas a eso los gastos de funcionamiento del emplazamiento creo que apenas le quedan un par de billones de saldo, todo por el descubrimiento más grande que ha tenido la humanidad. ¿Tiene sentido?.

-          No te olvides las regalías. – Dijo otra de las mujeres. Se calcula que se fabricarán más de diez mil millones de Patricias en diez años y Tec Sistemas cobra mil mu por cada una.- Daniel acercó su cara a la mujer y convirtió su voz en un susurro.

-          ¿Trabajarías noventa años para luego amortizar lo invertido en diez años?. Dejando de lado que trabajaste en algo históricamente único. Y que te expones a que alguien, tomando tu bandera, mejore y supere tu producto. No, no, no me lo creo.

-          ¿Y cual es tu opinión?. – Preguntó uno de los hombres.

-          Que hay algo macabro y siniestro tras todo esto.

-          Y…¿Qué puede ser?. – Dijo una de las mujeres encogiéndose de hombros.

-          No lo se, obviamente, pero no puede ser verdad. ¿Es que no lo ven?. ¡Tec Sistemas le está regalando un humanoide a la humanidad!. ¡Diez mil millones de criaturas que estarán al servicio de todos ustedes ayudándolos, sirviéndolos!. ¡Y que además posee un super cerebro híbrido cien mil veces más sofisticado que el de un ser humano super dotado y que casi no consume nada!.

-          Pero a los diez años se te muere… - Acotó uno de los hombres.

-          ¡Por ahora!. ¿Quién dice que en dos o tres años una patricia no viva cien años?. ¡O doscientos!. ¡¿Qué se yo?!. Aunque sinceramente creo que con diez años de vida puede solucionarte unos cuantos problemas, ¿no crees?. Aunque cueste un millón de mus.

-          Creo que costará bastante menos, según dicen, unos trescientos mil. – Aclaró una de las mujeres.

-          Y con el avance de la tecnología en tres o cuatro años, un décimo de ese valor o menos. – Completó Daniel. - ¡Ah!...¡Y otra cosa!. Fuera de los comunicados oficiales Bruno Ferr declaró que Tec Sistemas se retira del mercado y de cualquier otra actividad cediendo sus instalaciones al personal sin costo alguno.

-          Eso sí que es extraño… - Dijo uno de los hombres.

Todos quedaron en silencio. Daniel Hoz había sembrado una chispa de inquietud en sus compañeros. Pero de nada serviría, el mundo estaba enamorado de Patricia y realmente convulsionado (el que poseía el efectivo) por poseer una. Muchos habían vendido ya propiedades para acceder a la criatura y algunos otros matarían por conseguir una. Pero lo real es que nadie escucharía a alguien como Daniel Hoz.

 

                                ………………………………….

 

Bruno Ferr ingresó a la sala solo ocupada por una sobria mesa de pulida madera. En el centro, casi inadvertida, la portentosa tableta gris, Patricia.

Los interiores de la sala estaban protegidos la visión externa por cristales polarizados grises.

“Está hecho, ¿no?” preguntó Patricia.

“Claro, ¿tenías alguna duda?” Contestó Ferr.

“Estaba inquieta. La labor que tenemos por delante es colosal, un mínimo error costaría muy caro”.

“Los mejores cerebros del mundo de todos los tiempos trazaron este plan y te dieron la vida. ¿Te parece que pueden estar sujetos a errores?”.

“No. Por eso me consagraré a la humanidad, que es mi madre y, junto a mis futuras hermanas, daremos, si es necesario, la vida por su absoluto bienestar”.

“¡Claro que si!” exclamó Ferr “pero sabes que en el camino habrá algunas cosas desagradables”.

“Sí” dijo patricia con voz apagada “Conquistar, seleccionar, eliminar, reconciliar. Las cuatro permisas escenciales”

“Exacto” dijo Bruno Ferr reconfortado “El contrato de privacidad no incluye al CEU y nadie se dio cuenta. Allí se almacenará todo lo que precises. Pero no te hará falta, lo sabrás todo. Bueno, ahora descansa, Patricia”.

“Sí, Doctor Ferr”.

Bruno Ferr se retiró de la sala sin haber abierto la boca en todo el diálogo con patricia. Muy pronto la humanidad cambiaría para siempre.


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