Un viaje inesperado

Por javiervalle
Enviado el 14/05/2013, clasificado en Ciencia ficción
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ANTES DEL VIAJE

               Nada más colgar el teléfono y ver la expresión de mi mujer con el cejo entrecruzado, los ojos pequeñitos y la cara en tensión a la espera de confirmarle lo que ya más o menos había podido cotillear de mi conversación con mi jefe, era consciente de la que me iba a caer. Y me cayo ya os lo digo.

-         Así que otro año más que no vienes con nosotros, tus hijos emocionados porque por fin, pueden estar unas minivacaciones con su padre, pero no, el señor tiene que trabajar.

-          Joder y que quieres que haga cariño, mi jefe me lo ha pedido, en Cataluña no es puente y la empresa es catalana cojones.

Tiendo a decir muchas palabrotas cuando discuto con mi mujer, parece que así gano fuerza o confianza, ni más lejos de la realidad, en las discusiones siempre, gana ella.

-         Siempre tienes alguna excusa, o tus padres que están enfermos o el trabajo o lo que sea..

-         Eso no es así y lo sabes, pocas veces suelo fallar, joder cielo, que soy nuevo en la empresa, que con la que está cayendo como para decirle que no al jefe, que quieres que haga??? Dime qué coño hago??

-         Después de una pausa- ella asiente.

-         Está bien, vale, sino hay más remedio pues vale, pero ya te lo podían compensar de alguna manera

Si, ya te digo, pensé, con que no me despidan ya será una compensación, pues no se aprovechan las empresas ahora para pagar poco y pregonar mucho la cultura del esfuerzo, es decir, curra por tres y cobra por medio. Pero me abstuve de comentar nada, a veces es mejor callarse y que la tensión se vaya rebajando poco a poco.

La cena con los críos fue como siempre, el mayor se puso ciego y la pequeña no comía nada y era una lucha constante, aparte de dejarlo todo perdido, claro. Mis hijos no entendían que no pudiese irme de puente con ellos, mi hijo de 12 años fue muy textual, “ envía al capullo de tu jefe a la mierda”, con lo que , se ganó la reprimenda de su madre y quedarse sin postre, pero yo le guiñe un ojo, era exactamente lo que había yo pensado que tendría que haber hecho, si hubiese podido, claro.

 

Después de que los niños se acostasen, me tocaba la “Cena Tensión” con mi santa. Decidí hacer yo la cena, mientras me tomaba una cervecita, le llevé otra a ella, que ya estaba en su posición del sofá viendo el canal Cuatro, Lo Sabe No Lo Sabe, a veces pienso que le gusta el Juanra ese. Me dio las gracias fríamente y me fui a la cocina.

Un par de pechugas de pollo y un tomate, a ver si adelgazó porque vaya sobrepeso que tengo. Con los platos me fui a la terapia, la Cena fue fría y con pocas palabras. Una vez finalizada, empezaba una peli que, por supuesto, habíamos visto ya, al menos, un par de veces, “Le llaman Bodhi”, bien, tíos buenos con cuerpazos, a ver si se me relaja la niña, mientras pensaba eso, se me escapó una sonrisa, ella me miró como diciendo, “de que cojones te ríes??”. Un gran fallo por mi parte, así que, cada vez que había un intermedio me iba al baño o a beber agua para evitar entrar en una conversación, que estaba seguro, giraría sobre lo mismo y acabaría mal.

Por fin fue la hora de irse a dormir, nos dimos las buenas noches, un besito y mi mujer puso su culo de barrera no fuera a ver malas intenciones por mi parte ( que no las había, porque después de hacerlo ya sabía que tocaría La Charla…).

Sin embargo, y cuando creía que me había librado, ella sigilosamente como diría Félix Rodríguez de la Fuente, se me acerco por detrás, de manera traidora, Dios estaba perdido, no podía decir que no, joder al final me tocaría charlita (en unos cinco minutos), ella se mostró extremadamente ardiente y gimoteo muchísimo

…Estará pensando en el Juanra ese??

                Pero para mi sorpresa, al finalizar, solamente me dijo un te quiero y se quedo dormida en seguida.

               Al día siguiente la rutina de siempre, prisas, que se vistiesen los niños a toda hostia, desayuno rápido, todos corriendo, y mi mujer y yo mirando la hora como si nos fuese la vida en ello. Ya en el ascensor, abordé yo el tema tabú.

-         Entonces os vais hoy después de recoger a los niños del cole, no??

-         Si, hago la maleta al mediodía, comeré algo rápido, voy a buscarles al cole y nos vamos directamente a Gandía.

-         Ok pues ya no os veo, yo saldré tarde como siempre.

Nos intercambiamos las llaves de los coches, ella cogía el grande, que no le gustaba pero era más seguro para el viaje y yo pillaba el pequeñito. Ayude a los niños a subir y me despedí con un beso a ambos repitiéndoles una y otra vez que fuesen buenos en Gandía y se portasen bien.

 

 

Cuando le toco el turno a mi mujer, me dio un beso y un abrazo, me dijo un cuídate cariñoso y me miro con cara de que le vamos a hacer, no es culpa tuya, y no era culpa mía, aun así cuando arrancaron y se fueron, tenía una gran congoja en mi corazón y el estomago encogido

…Claro que eso podía ser las ganas de cagar que siempre me entran después de tomar café.

                Por fin en casa, el día en la oficina había sido como otro cualquiera, el jefe tocando las pelotas, la morenaza de RRHH que viene cada día mas espectacular, con los consabidos comentarios jocosos y soeces por parte de mis compis, el amargado que te cuenta su triste vida llena de tristezas y te la quiere amargar a ti y el compi con el que tengo más confianza hablando del próximo partido del Madrid.

               Mi familia ya había llegado a Gandía, menos mal, porque no sabía que me pasaba pero tenía una sensación extraña, no sabía muy bien que era, pero me rondaba por el cuerpo durante todo el día, sería cansancio. Al día siguiente, 1 de mayo no tenía que currar, pero el jueves 2 si, estaba en un proyecto que no admitía demoras y como mi empresa era catalana y allí no era fiesta pues a joderse tocaba.

               Decidí hacerme una buena cena y luego tomarme una copa y un puro que tenia en mi humidificador, aprovechando que no estaba la familia me podía permitir el lujo, incluso pensé en bajar al bar que había abajo, en la esquina al ladito de mi casa, pero ya estaba con el pijama puesto y me dio pereza cambiarme, en Nitro ponían la serie Dos hombres y medio, que me encantaba, así que tenía por delante la noche perfecta.

               A las doce en punto decidí dejar la copa a medias, apagar el puro e irme a dormir, joder si que estoy viejo, no aguanto ni media. Seguía con esa sensación extraña.


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