Duermete mi niño...

Por Jesus Cano
Enviado el 08/03/2012, clasificado en Intriga / suspense
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El valor de una joya.

 

El anciano contestó al teléfono molesto por la eterna impaciencia de los timbrazos. Su expresión se tiznó de alegría al reconocer la voz de su hija.

 

- ¡Papa! ¡Qué mala noche he pasado! ¡No he pegado ojo!

 

- Lo lamento, hija...

 

- ¿Recuerdas aquel anillo que me regalaste hace años?... ¿Aquel del brillante?

 

- Sí. Y recuerdo que te encantó su procedencia antigua.

 

- Cuéntame otra vez su leyenda.

 

- Pues contaban que una dama de alta cuna dio a luz un deforme niño. Ya que aquello era una deshonra en familias adineradas, encerraron al engendro en una habitación contigua a la de la madre. La dama se oponía. Pero su palabra no contaba ante la del padre y señor. Pues así, durante interminables hora, el niño lloró hasta morir de hambre.

No todo resultó como esperaban... Encontraron a la madre fallecida por la tristeza, aferrada al pomo de la puerta que le separaba de su hijo. Tuvieron que partirle los dedos para soltarla. Les dieron sepultura en la misma cripta; un ataúd junto al otro.

Queriendo recuperar las alhajas con las que los enterraron, los exhumaron pasados unos años... ¡Menuda sorpresa! En el ataúd del bebe tan solo encontraron un brillante, y en el de la madre un anillo de oro. El padre, sintiéndose culpable, mandó engarzar el diamante en el aro. Creyendo así que madre e hijo permanecerían juntos por siempre.

 

- Pues se me ha roto, papá. Anoche le di un mal golpe y se desprendió el brillante.

 

- ¿Por eso no has dormido? Tontita mía... Hoy mismo te lo puede arreglar cualquier joyero.

 

- Ya lo he llevado a reparar. Pero mi insomnio no ha sido por la preocupación de romperlo. Ha sido por esos horribles ruidos... ¡Toda la noche! Y te juro, que parecían llantos de un niño.

 

- ¡Dios mío! Me has puesto los pelos de punta.

 

- ¡Escuché algo más, papá! ¿Quieres saber que hacía la madre al otro lado de la puerta? ¡La escuche! Una voz tan dulce y triste... Murió cantándole una nana.

 

Porque la mayoría de joyas expresan un sentimiento... Tal como un aro el círculo o la unión, y el diamante una lagrima. 

 

   Jesús Cano

 

 

 

 

 

 

 


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