Negro 18

Por SanaLocura
Enviado el 09/08/2017, clasificado en Adultos / eróticos
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Conocer: Tener información o conocimiento profundos y con experiencia directa sobre algo. Y fue así nomás. El Negro se encargó de que lo “conociera”. Desapareció unos días sin dejar rastro y apareció Oski. Parecía que los dos se ponían de acuerdo en volverme loca.

Oscar fue a buscarme al trabajo con una seriedad que espantaba. Me llevó a su casa con la excusa de que al otro día por la tarde se iba para Campinas y que quería despedirse ya que por un mes no nos veríamos. Creo que en parte fue una excusa, apenas ingresamos al departamento encontré un montón de cajas de mudanza.

-¿Todo esto te llevás a Brasil?- pregunté desconcertada. Me abrazó por la espalda y se dobló hasta alcanzar mi cuello.

-Esas son las cosas de Laura. Mañana despacho todo para Salta.- dijo chupándome el cuello.- Vamos a la cama, total, ya no tenemos que ensayar más, no voy a estar para el examen de dramaturgia…- jadeó mientras nos desvestíamos mutuamente.- Hablé… con Lucio…. Él lo va… a dar en mi lugar… eso sí, por favor… no te lo cojas… porque cuando ensayamos… generalmente improvisamos de ese modo… - Me eché a reir. Con Oski me reía mucho, inclusive en la cama, en cambio con Juan… ¿Qué tenía que hacer ese tipo en mi cabeza y encima con nombre específico?, pensé mientras empezaba a mastubarlo a Oscar aunque aparecía que no necesitaba de mi ayuda para estar en pie de guerra. Me detuve y él me miró.

-Ya sé- buscó en la mesa de luz- sin forros… no. –Le quité el sobre de la mano y se lo puse aspirando su aroma a chocolate. Sabía que a él le gustaba eso y una despedida como la que soñábamos lo merecía. Se puso de costado y me acarició la mejilla.

-Decime, loca, ¿arreglaste ya tus asuntos con ya sabés quién?

-En eso estoy.- Murmuré sin mirarlo. Como era ya una costumbre, me levantó la barbilla para observarme.

-Hacelo, y la decisión que tomes la voy a respetar. De todas formas lo que tenemos nosotros va más allá del sexo. Vos sos mi amiga, Mónica y espero que si no me elegís como pareja al menos sigamos siendo compinches. A eso no pienso renunciar. Sabés que lo nuestro es de verdad especial.

-Lo sé. Yo tampoco estoy dispuesta a renunciar a eso.- le dije- Además…

-Shtttt- me cerró la boca con un beso- no hablés más que seguro la embarrás- dijo haciéndome reir.-¿Ya estás lista para el examen?- me dijo volteándome de espaldas, colocándose sobre mi y aferrándome suavemente las muñecas.

-Me dijiste que lo doy con Lucio, todavía ni…

-No, boba, el examen de Osteología . Sé que siempre fuiste una estudiante muy aplicada. –Le sonreí, el adjunto de la Cátedra de Osteología de la UBA me pedía que diera examen en su cama.

-Después, doc, me va a sellar la libreta…

-Primero veamos que nota se saca y después veo qué le sello. ¿Quién empieza? ¿Vos o yo?

-Yo contesto, usted es el profesor- dije zafándome.- Boca abajo, doctor Muñoz.- Oski se rio y  obedeció.- Lista, pregunte.

-Tibia y peroné.- Me reí.

-Fácil- fui hasta sus pantorrillas y se las llené de besos y mordiscos.  

-Hueso sacro.- Comencé a comerme los costados de su cadera.- ¿Y los glúteos?- dijo girando la cabeza y mirándome con todo ese pelo revuelto sobre los ojos.

-No son huesos, profesor, son músculos.

-Usted, alumna, haga lo que digo. Cuando rinde osteología tiene que saber anatomía, sepa que son materias correlativas.- Fui derechito a lamerle esos músculos y me hizo seguir por el coxis, las vértebras sacras, lumbares, dorsales, cuando llegué a las cervicales, gimió fuertemente. –No aguanto más. Su turno.

-Pero ¿y adelante?

-Ya va a haber tiempo- rugió poniéndose a horcajadas mía.- Mordió mi flanco.

-Tercer costilla derecha.- Chupó entre mis pechos- Esternón- gemí. Se prendió de mis pechos que todavía lactaban.- Glándulas mamarias.- Empezó a bajar.- Diafragma, parte del aparato respir…- Bajó más y besó mi pubis. Instintivamente cerré las piernas dándole un rodillazo involuntario en su ojo izquierdo.- ¡Perdón!

-Ouch, con decir no quiero era suficiente.- Se quejó alzando la cabeza. Me senté y le besé el ojito maltrecho.

-Perdón, fue sin querer.

-Eso ya tiene dueño ¿no?- Sentí su aliento cálido en mi sexo cuando hablaba y no lo pensé más.

-Sí, tenés razón, pero la única dueña soy yo.- Dije tomando con firmeza pero sin violencia su cabeza hasta hundirla a ella en mi sexo, a mí en el colchón. Intentó que le respondiese cada una de las partes externas del aparato reproductor femenino pero no podía hablar. Su lengua estaba haciendo maravillas desconocidas hasta entonces en mi entrepierna, y ya había logrado relajarme y entregarme por entero, no tenía resto mental para seguirlo. Cuando recién se subió al Monte de Venus y un dedo ingresó ahí yo ya estaba subida a un orgasmo que no pude contener. Acabé sin remedio. Levantó la cabeza y me dijo sonriente.

-¡Reprobada! – Agarró unos almohadones, los puso en mi espalda y me hizo semisentar.- Vamos, señorita, rinda nuevamente que de esto no sabe nada. – Me reí pero me avergoncé al mismo tiempo y mi cara me delató.- Vamos Monita, ahora no arrugues.-Miró mis piernas por demás abiertas y sentenció.- Sus músculos pectíneo y psoas trabajan muy bien, pero cierre un poquito las piernas porque sino no va aguantar mucho- Siguió torturándome pidiendo que le dijese labios, vagina, perineo hasta que llegó justo ahí. Pretendía que le nombrase las tres partes de mi clítoris. Solo pude murmurar.

-Ya vas a querer…- Levantó la cabeza y me miró sorprendido.

-¿Qué?

-¡Nutella, Oski!- grité desaforada .Al minuto tenía mi dedo índice dentro del frasco y él haciendome embadurnar todo mi sexo, Después los chupó. Cuando ya mis gemidos eran espasmódicos supliqué.- Mi amor, no aguanto más.

-No te aguantes,- susurró penetrándome con la lengua profundamente varias veces hasta hacerme acabar de forma increíble. Sentía como el corazón se me escapaba del pecho y las piernas me temblaban. Miré cómo se sacaba el forro usado- Moni, me hiciste acabar y ¡todavía no te entré! Pero… Resultó floja, la alumna. Otra vez. De acá no se levanta hasta que apruebe por lo menos con un nueve.

Lo que siguió fue indescriptible, un enchastre de Nutella, dos cuerpos enmarañados en una lucha salvaje. Subió hasta mi boca y le susurré algo obsceno, Se quejó de dolor y bajó nuevamente pero esta vez dándome lo que yo quería, dos bocas comiéndose dos sexos al mismo tiempo hasta no aguantar más. Sentí que ya estábamos reducidos a la categoría de animales en celo, pero poco me importó, no me detendría hasta que llegásemos al clímax. Y No me detuve.

Gateando sobre la cama, Oski volvió a mi lado y se desplomó sobre mi pecho.

-Mó.. Mónica, ¿dónde estuviste hasta ahora?

-Dan… do examen- jadeé buscando su boca. Me besó con ternura, después de semejante revolcón todavía tenía ternura para darme.

-Mónica, por favor, pásame la libreta.

-¿Qué? – ya mi cabeza no funcionaba bien o él estaba delirando.

-Pasame tu libreta, te la firmo. Te sacaste un 10, amor. Felicitaciones. - y me besó hasta quedarnos dormidos..


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