CORTO RELATOS DE MI VIDA: EL FAMOSO MARTILLO PARTE 1.

Por el solitario.
Enviado el 12/09/2017, clasificado en Adultos / eróticos
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6/1/1980.

Han pasado los días desde mi encuentro con Magdalena, yo ya no volví por la panadería, mi hijo se encarga de ir por el pan, por cierto hace días di alquilado el cuarto de atrás a un hombre muy especial, puse un anuncio y llegaron varias personas pero ninguna me pareció la indicada para alquilarle, un día tocaron a la puerta, abrí y no podía creer lo que estaba viendo, un hombrecito pequeño, bien vestido me saludó y me dijo: disculpe es aquí donde rentan un cuarto?, le dije si pase adelante, entró y fuimos a la sala, nos sentamos y hablamos, su nombre es OSCAR, es serio, de pocas palabra, tal vez por su condición no quiso decir mucho, total de que estuvo de acuerdo en el precio, ni siquiera regateo, y me pregunto que cuando podía traer sus cosas, le dije ahora mismo si quiere, nos dimos la mano y salió a buscar un transporte, en la tarde regreso con sus cosas, el tipo del camión lo ayudo a entrar todo y se instaló de inmediato, Migue me pregunto, quién es él?, yo le respondí, nuestro nuevo inquilino y me puse a reír, por la noche lo invitamos a cenar, después muy atento me ayudó a lavar los platos, aunque tuve que ponerle una silla para que alcance el lavado, a veces cuida a Javi si tengo que salir por alguna emergencia, se ha hecho amigo de Migue, eso me gusta, antes Migue solo vivía encerrado en su cuarto ahora él tiene con quien hablar, es una buena persona que bien que esté con nosotros.

 8/1/1980.

Ayer a Oscar lo llegaron a dejar en un auto, yo veía por la ventana cuando su amigo se despidió de él llamándolo MARTILLO, me puse a pensar, el porqué del sobrenombre, por la mañana vino Julio mi ex a recoger a mis dos hijos Migue y Javi, van a pasar unos días con su papá, después que se fueron me puse a ver la televisión, de pronto tocaron a la puerta de mi cuarto, abrí y era Oscar, le pregunte si le había pasado algo y me contesto que no, solo que la regadera de su baño de había descompuesto y me pregunto si podía prestarle el baño para darse una ducha, me quede un momento y pensé, bueno, se ha portado bien y es cariñoso con mis hijos, además es tan pequeño que no le haría daño ni a una mosca, entonces le dije, bien puedes bañarte aquí, él dijo gracias no me tardare mucho, fue por ropa a su cuarto y entró al baño, yo seguí viendo la tv, pasaron unos minutos, de pronto la curiosidad me invadió, por mi mente empezaron a pasar pensamientos raros, yo nunca había visto a una persona pequeña desnuda, pensaba, cómo sería?,  entonces dije, bueno no es malo curiosear un poco, le deje el volumen a la televisión y Salí del cuarto sin hacer ruido, me quite los zapatos y baje las gradas, llegue cerca del baño y vi que la puerta estaba entre abierta, se oía a Oscar cantar mientras se bañaba, me paré afuera y lentamente fui abriendo la puerta, de pronto algo me hizo detenerme, dije , como es posible que yo esté haciendo esto, que clase de enferma soy, no, me voy, pero la curiosidad era mucha, debía ver que de especial tenía aquel hombrecito, entonces me arme de valor y abrí poco a poco la puerta, Oscar estaba metido en la ducha desnudo, pero no corrió la cortina, estaba todo enjabonado y se estaba tallando la espalda con un cepillo grande, lo vi y dije, bien ya lo vi, y no tiene nada de especial, pero cuando estaba por cerrar la puerta, toda la espuma del jabón que tenía debajo de su ombligo cayó al suelo y pude ver aquella cosa monstruosa que le caía y llegaba hasta su rodilla, nunca en mi vida había visto cosa igual, solo podía comparar aquello con la polla de Matías, pero obviamente Matías era de raza negra y ellos de por sí la tienen descomunal, pero este enanito, como podía ser posible, el tan pequeño y con esa cosa tan enorme, me quede un rato y vi cómo se enjabonó la polla, claro que de tanto sobarla se excito mucho y se le paro aquello, era tan grande y tan larga, casi era del grosor de su brazo, cuando me di cuenta, yo ya estaba mojada, de pronto él empezó a masturbarse, yo metí mi mano entre mi pantalón y mis dedos en la vagina, la cual ya estaba escurriendo por mis bragas, vi como con las dos manitas se tocaba aquella enorme cosa, por ratos me imaginaba que la tenía dentro de mí, eso me excitaba tanto que me venía una y otra vez, quería chupársela, lamérsela, y metía mis dedos más adentro de mi vagina, después de un rato el pequeño hombrecito soltó chorros de semen, saco mucha leche por aquella polla, y yo empapé mis bragas con mis jugos vaginales, cerré con cuidado la puerta y me fui a mi cuarto, me quité la ropa, me puse sólo una toalla y salí del cuarto, llegué al baño y toqué la puerta pero Oscar ya se había ido a su cuarto, así que cerré la puerta y me di un baño no sin antes revolcarme en el piso de la regadera masturbándome, imaginando que me bañaba en su leche, al rato tocaron la puerta del baño, dije, quién?, yo Oscar, respondió, salí de la regadera y fui hasta la puerta completamente desnuda, iba a abrir y a dejar que aquel hombrecito hiciera lo que quisiera conmigo cuando escuché la voz de mi hijo Migue, mamá, mamá, olvide mi mochila con mis cosas no las has visto?, me puse una toalla y abrí la puerta, Oscar se había ido, me imagino que oyó cuando mi hijo abrió la puerta de la casa y prefirió regresar a su cuarto, de pronto escuché, ya encontré la mochila mamá adiós, entonces pregunté, y tu padre? afuera en el auto contestó y cerró la puerta, terminé de bañarme y fui a mi cuarto, por la noche bajé a llamar a Oscar para cenar pero la luz de su cuarto estaba apagada, no sé qué pueda llegar pasar pero yo me quedé con ganas.

 17/2/1980.

Hice lo que nunca imagine que pudiera hacer, fue de lo más depravado pero lo disfruté a más no poder, ayer fue mi cumpleaños, por la mañana muy temprano salí a comprar de todo ya que mis padres y hermanos vendrían a verme, quería que todo luciera y saliera muy bien y así fue, cuando todo acabó, estaba muy muy agotada, cuando todos se fueron entré a la cocina y vi aquel mar de trastos sucios, me di ánimo y empecé a lavar, al rato Oscar entró por la puerta de atrás, me dijo vaya fue una gran fiesta le ayudo?, yo me sentí en el cielo y le dije claro si usted es tan fino, aquel hombrecito se quitó su traje arremangó su camisa y tomó una silla, se subió y me dijo siéntese y yo voy a hacerlo,

CONTINUARÁ...


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